9 de febrero de 2026 - 15:25

Cosecha 2026: con una caída estimada del 9% se sostienen las dudas sobre stocks y precios

El INV dio a conocer su estimación para 2026, pero el descenso no despeja otros interrogantes en la industria vitivinícola, vinculados con el consumo.

La estimación del INV es compartida desde algunas entidades vitivinícolas, mientras que desde otras aseguran que la caída en la producción con respecto al año pasado ha sido mayor. Sin embargo, el principal interrogante es qué pasará este año con el consumo interno y las exportaciones, variables que serán determinantes para lo que suceda con el stock.

En 2025, también según los datos del organismo, las ventas en el mercado interno registraron un descenso del 2,7%, comparado con un 2024 en el que ya se había producido una caída interanual del 1,2%. En tanto las exportaciones de vino retrocedieron un 6,8% en volumen el año pasado, con respecto a un 2024 en el que había habido un incremento del 5,5%.

En este sentido, Diego Stortini, empresario vitivinícola y vicepresidente por el Oasis Centro de la FEM (Federación Económica de Mendoza), señaló que el pronóstico del INV aporta una cierta previsibilidad en términos de volumen, pero que no despeja la incertidumbre sobre stocks ni sobre precios.

“El impacto real va a depender mucho de cómo se combine ese volumen con el nivel efectivo de existencias, la calidad final de la uva y, sobre todo, la demanda, que hoy sigue siendo el gran interrogante”, planteó.

Y sumó que, “en un contexto de consumo interno débil y exportaciones selectivas, el dato de cosecha ayuda, pero no alcanza para anticipar una señal clara de precios. Todavía hay muchas variables abiertas”.

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El INV anticipa que este año la cosecha en Mendoza será un 9% inferior a la de 2025.

El INV anticipa que este año la cosecha en Mendoza será un 9% inferior a la de 2025.

Pronóstico compartido y con variaciones

Fabián Ruggeri, presidente de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), indicó que la estimación del INV es muy parecida a la que hicieron desde Fecovita (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas) en diciembre, que había arrojado entre un 7 y un 8% de reducción para 2026. Aclaró que esta semana conocerán el resultado del ajuste del pronóstico propio.

En cambio, Matías Manzanares, secretario de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), comentó que consideran que la reducción efectiva será un poco mayor, porque los ingenieros agrónomos de la organización venían viendo un porcentaje de merma superior.

Por otra parte, señaló que el informe del INV está calculado al 3 de febrero y después de esa fecha cayó granizo, tanto en el Este como en el Sur, por lo que estiman que la disminución de la cosecha será un poco mayor a la prevista por el organismo oficial.

De todos modos, resaltó que este año, por la desregulación aplicada, el INV no va a realizar controles de cosecha en bodega, por lo que no habrá herramientas para saber si este pronóstico fue acertado; como sucedía hasta el año pasado, que se difundían las cifras definitivas.

Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, indicó que la reducción estimada por el INV puede ser entendida como un mínimo. Es que ellos, en función de las denuncias de daño por heladas realizadas por los socios, habían llegado a un porcentaje de baja productiva en torno al 15 a 20%.

Señaló que la base de cálculo es diferente, porque en la entidad tomaron las denuncias y consultas a productores y bodegas, mientras el organismo nacional toma parcelas testigo, que luego complementa con otros relevamientos.

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Desde algunas entidades consideran que el daño por heladas y granizo ha provocado una disminución productiva superior a la estimada por el INV.

Desde algunas entidades consideran que el daño por heladas y granizo ha provocado una disminución productiva superior a la estimada por el INV.

Qué pasará con el stock

Una de las inquietudes, en un contexto de caída de ventas tanto en el mercado interno como el externo, es qué sucederá con las existencias. Sin embargo, los referentes consultados consideran que no habrá sobrestock.

Ruggeri señaló que, si se destina el porcentaje correcto a mosto, considerando la disminución en la cosecha, se incorporará muy poco stock al ya existente; por lo que la estrategia de diversificación será determinante.

Manzanares, por su parte, advirtió que la estimación de San Juan plantea un incremento del 3% en la cosecha con respecto a 2025, que fue la más baja de la última década en la provincia vecina, con lo que no tendrá un impacto marcado. Y Mendoza venía con una por debajo del promedio y, ahora, con un descenso. “El sobrestock no va a ser tal, aun con la caída del consumo”, lanzó.

Sosa detalló que el stock, proyectado al 1 de junio arroja 6,5 meses de despacho, que es “un número manejable”. Sumó que, de los 13,5 millones de quintales que está estimando el INV, una parte se destina naturalmente a mosto (más allá del acuerdo Mendoza-San Juan). Así, aunque la reducción sea sólo del 9% que anunció el INV, las existencias estarían muy cerca del punto de equilibrio; y ellos entienden que la merma será mayor.

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Qué sucede con los precios

Otro de los interrogantes es qué sucederá con los precios ante este escenario. El secretario de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM) indicó que se está hablando de precios de la uva iguales a los del 2024 y que el vino está en el mismo valor o más barato, lo que resulta muy complejo para el sector.

Recientemente, Gustavo Fernández, ministro de Producción de San Juan, planteó, en una entrevista con Diario de Cuyo, que los elaboradores de mosto están ofreciendo $210 por kilo de uva, que es el mismo precio que se pagó el año pasado; pero resaltó que, cuando se convierte a dólares (el producto se exporta), se pagarían 14 centavos de dólar, mientras en 2025 representaban 20 centavos.

Por eso, consideró que la industria del mosto no debería “aprovecharse de los bajos valores que paga la industria del vino por su crisis en particular” y pagar, como mínimo, $260 el kilo de uva.

Por otra parte, el gobierno sanjuanino y el de Mendoza están trabajando en el proyecto de ley para incentivar el uso de jugos de frutas para endulzar bebidas, como un modo de favorecer la diversificación y que los productores primarios puedan sostener -e, incluso, incrementar- la producción.

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