7 de enero de 2026 - 14:21

Anticipan una reducción en la cosecha de uva en Mendoza, pero promedio a nivel nacional

Las heladas provocaron una disminución de la producción, que ya se observa en los viñedos mendocinos. Esto sin considerar aún el impacto de las últimas tormentas de granizo. En San Juan, en cambio, habría un incremento.

Desde el sector vitivinícola anticipan que, este año, habrá una reducción de la cosecha de uva en Mendoza, que rondaría el 5% al 30%, según distintas estimaciones. Pero la mayor producción de San Juan compensará esta merma para alcanzar un promedio nacional similar al del año pasado. Sin embargo, existe preocupación por los precios y los stocks.

Se trata, por supuesto, de estimaciones que han realizado las entidades productivas, cuando aún queda un largo camino por recorrer para ciertas variedades, con lo que habrá que esperar a ver qué sucede en el momento de la recolección y pesaje en la bodega.

El hecho de que la cosecha sería similar a la de 2025 plantea el interrogante de qué pasará con los stocks de vino. En diciembre, las existencias alcanzaban en los 8,2 meses de comercialización. Esto, porque las ventas tanto en el mercado interno como el externo siguen mostrando caídas interanuales. Pero de verificarse la merma productiva, esta situación podría variar.

Viñedos vino vitivinicultura
Desde las entidades productivas anticipan una cosecha 2026 menor que la 2025 en Mendoza

Desde las entidades productivas anticipan una cosecha 2026 menor que la 2025 en Mendoza

Menor cosecha en Mendoza, pero mayor en San Juan

Fabián Ruggeri, presidente de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), comentó que, según las estimaciones que han realizado en la entidad, en Mendoza se cosecharían entre un 5% y un 8% menos quintales que el año pasado. Y aclaró que hay zonas en las que la merma es mucho mayor y otras en las que está por debajo.

Pero sumó que, a nivel nacional, las previsiones apuntan que el volumen de uva sería muy similar al de 2025, debido a que San Juan tiene mejor cosecha y va a aportar unos quintales más; que, en principio, compensarían la disminución en Mendoza.

“Estimamos que vamos a tener una cosecha semejante a la del año pasado. A lo mejor con una pequeña baja, pero muy parecida”, concluyó Ruggeri.

Uvas viñedos orgánicos (1).jpg

¿Stock que se acomoda?

Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, detalló que se puede verificar un daño significativo en los viñedos de la zona, por las heladas. Y que han recibido comentarios de que también hay mermas productivas en algunas zonas del Valle de Uco y del sur provincial por el mismo motivo.

Añadió que están esperando que salga pronto el decreto que establezca qué departamentos y distritos serán categorizados en situación de desastre y de emergencia.

Pero, por lo pronto, estima que la cosecha podría ser un 30% inferior a la del año pasado, por los promedios que han visto en las denuncias que presentaron los productores. De todos modos, indicó que el resultado final dependerá de la cantidad de agua para riego de la que se disponga, en un contexto de sequía moderada.

Precisó que la idea de una merma significativa responde a que el poscuaje ha sido muy malo y se observa corrimiento. El daño de las heladas, resaltó, no es reversible y habrá que verificar su profundidad en el lagar. Pero a eso hay que sumar la escasez de agua para riego, la falta de labores culturales y la posibilidad de tormentas de granizo.

Sosa lanzó que, cuando se hablaba de los sobrestocks, se analizaba una posible intervención del Banco de Vinos y otras propuestas para sacar excedentes, desde el sector vitivinícola se coincidió en la necesidad de políticas, pero en tiempo y forma. Y ahora, resaltó, con una merma del 30%, los stocks podrían quedar equilibrados. “Ha sido una cuestión de tiempo, de esperar nada más”, agregó.

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Incertidumbre por los precios

En el Valle de Uco, sostuvo Diego Stortini, empresario vitivinícola y miembro de la comisión directiva de la FEM (Federación Económica de Mendoza), las estimaciones apuntan a que el volumen será normal, ya que no han tenido accidentes climáticos importantes. Añadió que también se observa que la sanidad es buena esta temporada.

Como contraparte, existe mucha incertidumbre en cuanto a los precios. Detalló que el cambio de contexto económico repercute en las decisiones de compra y consumo, y ha generado condiciones distintas a las que venían observando hasta 2023.

"El consumidor tiene más opciones, precios que de a poco se transparentan y vuelven a ser competitivos, opciones de otras bebidas y hasta de productos importados. Por lo que yo entiendo que no es un tema de baja de consumo 'dramática', si no que el consumidor compra lo que necesita, cuando lo necesita, al mejor precio y calidad disponible", analizó.

Stortini explicó que el distribuidor también modificó su comportamiento. Si antes, para protegerse de la elevada inflación y la devaluación, prefería tener sus depósitos llenos de stock, en el contexto actual optó por dejar de guardar mercadería y comprar lo que vende en 60 a 90 días de plazo de pago.

Mientras que la bodega debe acopiar y mantener el stock que ahora el consumidor y el distribuidor no toman al mismo ritmo del pasado, lo que le eleva los costos internos. "Y ahí una de las explicaciones a la crisis de las bodegas", lanzó.

Todo este panorama genera que el productor primario también tenga un exceso de stock, con poca demanda y mucha cautela, lo que se traduce en la elevada incertidumbre en torno a los precios. Esto, después de un año que no ha sido fácil, por lo que no ha podido invertir tanto en la finca.

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