De sueños y ensueños

Aunque a veces usamos de forma indistinta ambos vocablos, es más amplio el ámbito en el que se aplica el primero de ellos.

De sueños y ensueños
El "sueño", vocablo de múltiples usos.

En el habla cotidiana, muchas veces usamos en forma indistinta los vocablos ‘sueño’ y ‘ensueño’; si bien ellos coinciden en alguna de sus acepciones, es más amplio el ámbito al que se aplica el primero, que aquel del término ‘ensueño’. Veamos por qué.

De origen latino, ‘sueño’ es, en primer término, el acto de dormir: “Me echaré un ligero sueño después del almuerzo”. Asociado a él, se da el segundo valor, como “deseo de dormir”: “Después de un trabajo tan intenso, tenía mucho sueño”.

Mientras dormimos, en general, tenemos algún sueño, entendiendo por tal el acto por el cual, se nos representan, en nuestra fantasía, sucesos o imágenes: “Tuve un vívido sueño con la persona a quien más he querido”. Esos sucesos o imágenes también se denominan ‘sueños’: ‘No tengo un recuerdo nítido de mi sueño de anoche’.

Dejando de lado el hecho de dormir, concebimos como ‘sueño’ toda “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo o esperanza sin probabilidad de realizarse”: “Es muy difícil que pueda concretar ese anhelo, es nada más que un sueño utópico”. En este sentido, suelen utilizarse las locuciones ‘sueño dorado’ y ‘sueños dorados’, como equivalentes a “anhelo, ilusión halagüeña, desiderátum, aspiración”: “Desde pequeña, mi sueño dorado fue proyectarme a los jóvenes”.

La frase ‘sueño de la liebre’ posee valor coloquial y se utiliza para referirse a quienes fingen o disimulan algo: “Todos eran cómplices y compartían el mismo sueño de la liebre”. También coloquial es la locución ‘decir alguien el sueño y la soltura’, que significa que una persona refiere todo lo que se ofrece, con total libertad y sin ningún tipo de reserva: “Con el mayor desenfado, el antiguo empleado dijo el sueño y la soltura, con lo cual conocimos algunos viejos secretos de familia”.

Vinculadas al acto de dormir, se dan varias locuciones, tales como ‘caerse de sueño’ (no poder resistir el deseo de dormir), ‘coger el sueño’ (quedarse dormido), ‘conciliar el sueño’ (conseguir dormirse), ‘descabezar el/un sueño’ (quedarse alguien dormido un breve rato, sin acostarse), ‘echar un sueño’ (dormir un rato breve), ‘quebrantar el sueño’ (igual a ‘descabezar el sueño’)…

Si decimos “Las excesivas obligaciones me quitan el sueño” estaremos significando que las preocupaciones intensas me impiden dormir; y si categóricamente digo “Ni en sueño aceptaría semejante responsabilidad”, estaré negando de modo enfático ese hecho posible. Expresiones antagónicas son ‘guardar el sueño a alguien’ y ‘espantar el sueño’: con la primera, estamos advirtiendo que es preciso cuidar para que no despierten a alguien; con la segunda, en cambio, indicamos que existen circunstancias que estorban e impiden que alguien pueda dormir. Lo vemos, respectivamente, en “Guarde el sueño de su abuelo, que está convaleciente” y “El estruendo de los fuegos de artificio le espantaron el sueño”.

La frustración por la no concreción de algo se expresa con la locución ‘tornarse el sueño al revés’, que da a entender que se ha descompuesto el logro de una pretensión o utilidad, considerada algo seguro: “Este resultado adverso tornó mi sueño al revés, estoy desilusionado”.

El verbo que le corresponde a ‘sueño’ es ‘soñar’, con acepciones varias, que van desde la representación fantasiosa de imágenes o sucesos mientras se duerme, hasta el hecho de discurrir dando por cierto algo que no lo es: “Soñé con un viaje maravilloso” y “Sueña con tener a toda su familia reunida de nuevo a su lado”. Puede usarse ‘soñar’ como sinónimo de “anhelar persistentemente algo”: “Sueño con una patria sin grietas”. Todo lo contrario puede indicar ‘soñar’ cuando es expresión de un temor, hasta de una amenaza: “Se portó mal conmigo y le prometo que me va a soñar”.

La locución interjectiva ‘ni soñarlo’ puede señalar que se rechaza algo: “-¿Lo perdonarás? -¡Ni soñarlo!”; por su parte, puede también indicar imposibilidad de que algo se concrete: “Ni soñar con la unificación de dos grupos tan antagónicos”.

La persona excesivamente ilusa se dice que ‘sueña despierta’, pues da por ciertas cosas que no lo son: “Por favor, está soñando despierta si ve como posible esa meta”. En este sentido, llamaremos ‘soñador’ a quien cuenta patrañas y al que, sin tomar en consideración la realidad, discurre con su fantasía: “Por favor, hijo, no seas tan soñador”. En este sentido, nos parece interesante añadir el adjetivo ‘nefelibata’, de origen griego, cuyo significado es el de “soñador, que anda por las nubes”. Este término no figuró en el diccionario académico hasta la edición de 1984; se destaca su uso por Rubén Darío, en “El canto errante”, cuando se define diciendo: “Los astutos, los listos dicen que no conozco el valor del dinero. ¡Lo sé! / Que ando, nefelibata, por las nubes”.

Nuestra nota de hoy lleva asociados dos conceptos: ‘sueño’ y ‘ensueño’. Del primero hemos hablado; del segundo, diremos que coincide parcialmente con una de las acepciones de aquel pues se define como “representación fantástica de quien duerme; ilusión, fantasía”. Así, entendemos la locución ‘de ensueño’, con valor adjetivo y el significado de “ideal, fantástico, maravilloso”: “Hemos vivido días de ensueño”.

Algún otro vocablo está emparentado con el tema de los sueños: se trata del adjetivo ‘onírico, -a’. De origen griego, este vocablo se entiende como “perteneciente o relativo a los sueños”. Si bien se relaciona con las imágenes y sucesos que aparecen mientras se duerme, el término trasciende ese ámbito y tiene aplicación también en el mundo de la literatura, de la pintura y de la psicología, donde se hace equivalente a ‘creativo, imaginativo, alucinado’.

Síntesis del valor de los sueños y ensueños en nuestras vidas lo constituyen las palabras de Segismundo en “La vida es sueño”, de Calderón de Barca: “¿Qué es la vida? Un frenesí./ ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son”.

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