Su trabajo en una organización de voluntarios le ha servido como terapia para salir de un cuadro de depresión

Tal cual se asegura, estas actividades ayudan a mejorar la salud mental y Julieta puede dar prueba de ello. Esta estudiante universitaria mendocina, que sufría además ansiedad, las considera una terapia semanal que la hace sentir valiosa. Estudios concluyen que incluso puede mejorar la salud física y las perspectivas de vida.

Su trabajo en una organización de voluntarios le ha servido como terapia para salir de un cuadro de depresión
Para Julieta Minatti el voluntariado ha sido una especie de salvavidas, una terapia que la ayuda a salir de un cuadro complejo de salud mental.

Para Julieta Minatti el voluntariado ha sido una especie de salvavidas, una terapia que la ayuda a salir de un cuadro complejo de salud mental. No es lo único que ha hecho, pero ha sido una parte fundamental. Es que como tanto se asegura, hacer voluntariado no sólo ayuda a los beneficiarios sino también a quien generosamente lo practica y Julieta es la prueba de cuánto puede cambiar las vidas, usando la suya como muestra.

Tiene 27 años y estudia derecho en La Universidad Nacional de Cuyo. Además trabaja como secretaria en un consultorio. Atravesaba un complejo cuadro de depresión y problemas familiares y aunque asegura que recuperarse es un proceso, también reconoce: “Dentro de ese proceso me ha ayudado, es como una terapia semanal de risas, juegos y mucho amor; te da perspectiva porque ves muchas situaciones muy difíciles y me hace sentir valiosa”.

Explicó que el voluntariado que hace consiste en donar 2 horas semanales, los días sábados, en las que visitan hogares de adultos mayores y comedores de niños.

En Huellas ONG, de la que participa, hablan de “sanación” a través del voluntariado y señalan el caso de Julieta como muestra de superación personal a quien describen como una joven valiente.

Para Julieta Minatti el voluntariado ha sido una especie de salvavidas, una terapia que la ayuda a salir de un cuadro complejo de salud mental.
Para Julieta Minatti el voluntariado ha sido una especie de salvavidas, una terapia que la ayuda a salir de un cuadro complejo de salud mental.

Ahora, la chica no sólo quiere poner en relieve cuánto la ayudó el voluntariado sino sobre todo, la importancia de aceptar los cuadros de salud mental y pedir ayuda, superar los miedos y buscar apoyo.

“Veo la vida diferente desde que soy voluntaria”, asegura.

Su historia

La joven tenía síntomas de depresión, no estaba bien consigo misma ni con su entorno ya que tenía constantes conflictos familiares. Cuenta que sus padres no estuvieron tan presentes, el papá se fue a vivir al exterior y su mamá, trabajaba y estudiaba.

“Decidí irme de mi casa, ese fue un momento donde de verdad necesitaba apoyo, no estaba bien, no me sentía cómoda, pasaron tantas cosas y cuando llegó el momento me dije: no podés seguir aquí”, relata.

Según cuenta, asimilar situaciones se volvió un desafío y el miedo a buscar ayuda psicológica la detuvo. Además, experimentaba trastorno de ansiedad, que asegura se trata de algo que se naturaliza pero que afecta la calidad de vida de las personas.

“La ansiedad puede ser muy normalizada, yo tenía una reacción exagerada por ir a rendir un examen, ahora con un tratamiento de más de un año, veo la ansiedad de otra manera, todos podemos estar nerviosos, hasta un cierto punto es aceptable, pero cuando te llegas a sentir tan mal por reprobar debes buscar ayuda”, relata.

Incluso, como parte de su cuadro llegó a tener desórdenes alimenticios por los cuales pasaba de dejar de comer durante largas horas a darse atracones, aunque no fuera por hambre. Interpreta que sentía la necesidad de llenar su sensación de vacío.

La depresión afectó profundamente la vida diaria de Julieta, invadida por el desgano y la falta de interés en actividades que antes disfrutaba, lo que implicó para ella una lucha diaria.

Luego de un año de tratamiento psicológico y medicación, se siente mejor y puede afrontarlo.

Sin embargo, lo que reconoce como un cambio esencial en su vida fue realizar voluntariado, lo que le dio un entorno de encuentro con otras realidades, donde realizar cosas por otros pero además estar en un espacio que en definitiva fue su contención y donde encontró apoyo emocional.

Para Julieta Minatti el voluntariado ha sido una especie de salvavidas, una terapia que la ayuda a salir de un cuadro complejo de salud mental.
Para Julieta Minatti el voluntariado ha sido una especie de salvavidas, una terapia que la ayuda a salir de un cuadro complejo de salud mental.

Fui buscando ayudar a otras personas, donar mi tiempo, pero fue al revés; me encontré con voluntarios que me integraron super bien desde el día uno, y el amor incondicional de niños y abuelos, me hicieron sentir que hacía algo útil, que tenía valor lo que hacía, que era importante para ellos”, resaltó. Y agregó: “Me dio seguridad en mí misma y me mostró que tenía valor”.

Ayudar a otros hace bien

Una publicación de Infosalus de España, de Europa Press, refirió que una revisión de estudios mostró que trabajar como voluntario puede ser bueno para la salud. Una gran revisión sistemática y metaanálisis dirigido por la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter, en Reino Unido concluyó que el voluntariado ayuda a mejorar la salud mental y a vivir más tiempo. La investigación fue publicada en ‘BMC Public Health’ y entre las conclusiones pudieron observar una reducción de 20% de la mortalidad entre personas voluntarias versus quienes no lo eran según el análisis de diversos estudios que tomaron.

Además, los voluntarios también informaron niveles más bajos de depresión, aumento de la satisfacción con la vida y mejora del bienestar.

También la Fundación Esplai, una organización española que trabaja con el tercer sector, que recibe apoyo del gobierno de España enumera amplios beneficios de esta práctica. En ese sentido, coincide en que según diversos estudios científicos, el trabajo voluntario mejora la salud física y mental, baja la tasa de mortalidad, disminuye el riesgo de depresión y otras enfermedades mentales, mejora los niveles de colesterol y la salud cardiovascular, entre otros.

En tanto, un informe interno de Huellas ONG, hace referencia a la encuesta ‘Volunteer Impact’, realizada a un millar de trabajadores en todo el país. En ella, 86% considera que estas actividades voluntarias ayudan a desarrollar la capacidad de toma de decisiones y 82% cree que las aptitudes negociadoras también mejoran.

De la misma forma, 89% de los entrevistados considera que trabajar con organizaciones del “tercer sector” mejora la preparación del individuo a la hora de hacer frente a “problemas” mientras que para 93% estas iniciativas permiten reforzar la “capacidad de liderazgo” en el lugar de trabajo.

Otra forma de sanar

Huellas ONG realiza servicios de voluntariado en hogares de niños, asilos y ollas comunitarias. Se inició en La Plata y actualmente trabajan en distintas ciudades, inclusive se expandieron a Montevideo, Uruguay. Más información puede encontrarse en su sitio: huellas.social.

“En Huellas estamos realizando un proyecto sobre la salud mental y cómo ésta puede ser beneficiada con prácticas como el voluntariado”, asegura una colaboradora.

“Es una ganancia plena -resalta Julieta- los voluntarios me han hecho sentir super contenida, conocí gente con un pensamiento muy diferente al mío, aprendí muchas cosas de ellos, es enriquecedor por todos lados, venimos todos de lugares distintos pero nada es una barrera, porque todos queremos lo mismo, ayudar a otros”.

“Esto es algo que quiero para siempre”, afirma. “Los abuelos me reciben con tanto cariño, los niños van corriendo a saludarme, eso me llenaba de alegría y esperanza”, relata.

Revela que constantemente la invaden pensamientos negativos sobre ella misma, pero en cuanto un abuelo le pide que regrese la siguiente semana, y le dice que valora lo que hace, es su fortaleza para creer en sus propias capacidades.

“Tuve muchos retrocesos pero es normal, no se asusten si sienten que vuelven a caer, yo sigo luchando, porque no es magia, esto toma tiempo, es largo el camino pero personalmente con el voluntariado fue como un plus”, comparte.

Su mensaje es el de no rendirse. “Al psiquiatra voy una vez por mes, al voluntariado una vez a la semana, es un método de sanación distinto”, acepta Desde entonces cambió la forma en que transita la semana, ganó en alegría y pudo ver que sus situaciones pueden resolverse.

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