Mendoza tiende a convertirse en vanguardia médica en la Argentina. Esta vez, el hito llega de la mano de un abordaje mínimamente invasivo en Traumatología, y que ya se posiciona como una referencia en el tratamiento de niños.
Chicos con deformidades en sus pies y su marcha debían someterse a rotura de huesos y tornillos. Ahora es menos traumático y se hace antes de resultar afectados
Mendoza tiende a convertirse en vanguardia médica en la Argentina. Esta vez, el hito llega de la mano de un abordaje mínimamente invasivo en Traumatología, y que ya se posiciona como una referencia en el tratamiento de niños.
Se trata de una revolucionaria técnica quirúrgica destinada a corregir deformidades en los pies de niños y adolescentes que, a diferencia de los métodos tradicionales, no requiere romper huesos ni colocar tornillos, y permite que los pacientes salgan de la clínica caminando el mismo día de la intervención.
El artífice de este avance es el doctor Roberto Mirábile, reconocido especialista en Ortopedia y Traumatología infantil con subespecialidad en Neuroortopedia con 30 años de experiencia como traumatólogo. El profesional, cuya formación de base incluye prestigiosas instituciones como el Hospital Juan P. Garrahan y centros de alta complejidad en Francia, Alemania y Estados Unidos, logró fusionar lo mejor de la escuela francesa y la norteamericana, utilizando tecnología actual, para dar vida a este procedimiento que ya transformó la vida de más de 400 niños en los últimos nueve años.
La intervención está pensada para niños a partir de los 7 años de edad, y aborda principalmente dos grandes grupos. Por un lado, niños con patologías de origen neurológico: pacientes con parálisis cerebral que presentan afectación motriz. Son chicos que "caminan con las caderas y/o rodillas en flexión, o con rotaciones o que caminan en puntas de pie" debido a la espasticidad (la dureza de los músculos), refirió el doctor Mirábile en diálogo con Los Andes.
En estos casos, una de las técnicas mínimamente invasivas busca evitar que la deformidad progrese, y optimizar la función de marcha recuperando los rangos articulares sin debilitar los músculos, disminuyendo la fatiga al caminar y previniendo que en el futuro dejen de hacerlo.
La otra técnica y la que está en auge actualmente, es la de realineación de los dedos del pie de manera mínimamente invasiva. Tiene la novedad de que ahora es aplicable a niños con juanete infantil en su etapa inicial, antes que aparezca el dolor o la severa deformidad. Aquí la cirugía adquiere un carácter netamente preventivo y correctivo. El juanete infantil es una afección que "va a ir incrementándose a medida que el niño vaya creciendo" y que, una vez que se produjo la madurez esquelética, ya "no tiene vuelta atrás para aplicar esta técnica", remarcó el experto, es decir, debe ser realizada mientras el pie sigue creciendo para obtener la corrección y detener la progresión de hallux valgus o juanete.
Sobre este último punto, Mirábile hace especial hincapié en la necesidad de desterrar viejos mitos médicos: "Antes se operaba cuando la deformidad del hallux o dedo gordo del pie producía dolor o era muy evidente. Pero cuando le duela, ya es tarde para hacer esta técnica porque el niño ya dejó de crecer". Por eso, el control temprano ante una sutil deformidad o el enrojecimiento en el dedo gordo del pie por el calzado y los mismos antecedentes familiares de juanetes son claves para hacer la consulta y actuar de forma anticipada.
Antes de empezar a aplicarse este procedimiento, había que trabajar sobre el hueso, romperlo, corregirlo y colocar tornillos, con todo lo que eso implicaba. Ahora, una intervención mínimamente invasiva lo resuelve de manera más rápida y menos traumática para los chicos.
Técnicamente, el procedimiento mediante incisiones muy pequeñas, conduce al cartílago de crecimiento de los dedos, a la corrección paulatina.
Justamente, la gran virtud de esta cirugía radica en que aprovecha la propia biología del paciente. En lugar de forzar una corrección agresiva, el método "utiliza el mismo crecimiento remanente que tiene el pie del niño para ir al ángulo correcto", explica Mirábile.
"Es decir, en lugar de ir al ángulo indeseado, que es el que actualmente tiene, va hacia el ángulo correcto”.
Para lograrlo con absoluta precisión, es fundamental una planificación previa rigurosa que cruza variables como la edad cronológica, la edad biológica, radiografías y evaluación del crecimiento remanente del niño. Con todos estos datos se puede utilizar un software con asistencia de inteligencia artificial, donde uno calcula en qué momento y en qué segmentos del pie tenemos que realizar el procedimiento para no obtener una insuficiente corrección o sobrecorrección”, señala el neuroortopedista.
El contraste entre el método actual y el convencional es drástico. Al ser consultado sobre cómo se trabajaba antes de implementar este abordaje, el doctor Mirábile es categórico: "Se rompía el hueso, se hacía un corte en el hueso, se ponía un tornillo y en algunos casos se ponía un yeso. Así aprendí yo en mi formación". Aquella era una cirugía "cruenta", con incisiones más grandes, que acortaba el largo del hueso y requería materiales de implante. También "utilicé para el juanete infantil ,hace muchos años, los métodos no quirúrgicos como férulas nocturnas, pero el porcentaje de corrección era bajo".
Frente a ese panorama, la técnica implementada en Mendoza ofrece ventajas determinantes. Por un lado, “No se le deja ningún material al niño en el pie", destaca el médico.
Además, al ser mínimamente invasiva, las grandes cicatrices del pasado se reducen hoy a simples "puntitos" (incisiones percutáneas). Es una operación simultánea y con marcha inmediata: "lo novedoso y lo bueno para los pacientes y para los padres es que se operan los dos pies juntos y el niño sale caminando", es ambulatoria y el mismo día se pueden ir a su casa, pondera Mirábile.
Otro punto a favor es el postoperatorio. Es que el procedimiento se realiza bajo una anestesia muy superficial combinada con un bloqueo anestésico localizado en el pie. Esto garantiza que el paciente no sienta dolor o que sea mínimo y manejable con analgésicos comunes en su domicilio en el postoperatorio inmediato".
El impacto de este desarrollo excede las fronteras de Mendoza. La provincia se ha convertido en un centro de derivación e imán para familias que buscan una solución definitiva y menos dolorosa para sus hijos, se han operado a pacientes de diferentes provincias y de países vecinos.
El reconocimiento también se consolidó en el ámbito académico nacional. Recientemente, los directores de una revista de postgrado en ortopedia y traumatología convocaron al médico mendocino para volcar esta experiencia en la literatura científica: “Escribimos un artículo de patología neuroortopédica, técnicas nuevas en chicos con parálisis cerebral y trastornos de marcha", concluye Mirábile, evidenciando que el trabajo en equipo que se está realizando en la provincia está dando muy buenos resultados.
“Es fundamental el trabajo en equipo, desde el anestesista que evita el dolor postoperatorio, hasta los pediatras y padres que realizan la detección temprana de los problemas del pie de niños y, como nos enseñaron nuestros maestros cirujanos, más importante que la incisión es la decisión”, resumió el experto.