4 de julio de 2026 - 09:00

Ni remedios ni magia: el aliado natural que la ciencia recomienda para evitar contagios en invierno

Tampoco se trata de las tan referidas frutas, sino de otro aporte que puede ser crucial para cuidar la calidad de vida en general y fortalecer el sistema inmunitario.

Con la llegada del invierno, el cambio de estación suele ser el recordatorio anual de que nuestro cuerpo necesita un refuerzo. Y es entonces que un actor impensado gana protagonismo de la mano de la ciencia como estrategia preventiva para fortalecer el sistema inmunológico.

En los últimos años, impulsado en parte por las góndolas lácteas y en parte por una búsqueda colectiva de una salud más natural y preventiva, el cuidado del aparato digestivo ha tomado protagonismo.

Hoy sabemos que los intestinos y la flora intestinal no solo procesan lo que comemos, sino que son una pieza clave de la salud general. Sin embargo, pocos saben con certeza qué son los probióticos, para qué sirven y que pueden ser aliados para prevenir contagios.

Qué son y dónde se encuentran los probióticos

Gabriel Vinder, doctor en química, investigador principal del CONICET, profesor de microbiología de la Universidad Nacional del Litoral y miembro del board científico de la Asociación Científica Internacional de probióticos y prebióticos arrojó luz sobre el asunto. El especialista trabaja desde 1995 en alimentos fermentados, microbiota y probióticos, y aporta una mirada científica y equilibrada sobre este verdadero "boom" de la alimentación consciente.

El as en la manga para cuidar la salud en invierno: los probióticos que se encuentran el yogurt

El as en la manga para cuidar la salud en invierno: los probióticos que se encuentran el yogurt

"Cuando hablamos de probióticos, hablamos de microorganismos", define Vinder. "Hablamos de bacterias o de levaduras, que son como una categoría dentro de los microorganismos, que han sido aislados, estudiados que se sabe que cuando se consumen con cierta frecuencia, en cierta cantidad, nos van a dar un efecto benéfico, un efecto benéfico para la salud".

El especialista aclara que existen dos grandes campos donde podemos encontrarlos:

  • Suplementos: pueden venir como cápsulas, pastillas o polvitos.
  • Alimentos específicos: fundamentalmente en algunos yogures.

"El yogur tradicionalmente es la fermentación de la leche que se hace con dos bacterias y en algunos casos se agrega una tercera bacteria. Y esta es de la que hablamos cuando mencionamos el probiótico", detalla el investigador. Aunque hoy se hable mucho de ellos, recuerda que "Argentina tiene una tradición y desde los años 90 de que se han agregado en algunos yogures". Respecto a otros alimentos, advierte que "estos microorganismos no aparecen naturalmente en los alimentos. Se han estudiado y se agregan. Prácticamente en Argentina no hay otro alimento donde se agregan”, señaló,

Dijo que en el país, se pueden encontrar en algunos yogures y también en algunas fórmulas infantiles que se usan en los casos donde no pueda haber lactancia materna.

La diferencia entre los probióticos y nuestra propia microbiota

Una duda común es si nuestro cuerpo es capaz de fabricarlos por sí mismo. Al respecto, el científico marca una sutil pero importante diferencia: "Nuestra microbiota tiene microorganismos que son muy benéficos, pero a priori desconocemos cuál es esa composición, cuáles tenemos. En el caso de los probióticos se sabe exactamente cuál es el microorganismo y cuál es el efecto que produce".

Para cuidar esos microorganismos que ya habitan en el intestino de forma natural, la clave no está necesariamente en los productos de góndola, sino en las bases de la nutrición diaria. "Frutas, verduras y cereales de aquellos que yo puedo agregar o a un suplemento o a un alimento... es la mejor forma que tengo para mantener una microbiota activa, funcional que me dé los beneficios que necesita el intestino. Eso debe ser nuestra base", subraya.

Un escudo para el invierno y aplicaciones específicas

Al desglosar los beneficios concretos de estos microorganismos, Vinder señala que el impacto en el organismo puede ser sumamente específico: "Hay algunos probióticos que se han desarrollado para aquellos bebés que nacen de forma prematura y que tienen riesgo de enterocolitis necrotizante. Esos probióticos pueden prevenir la enterocolitis y hasta la muerte del bebé. Hay otros probióticos que se han desarrollado para los cólicos infantiles".

El as en la manga para cuidar la salud en invierno: los probióticos que se encuentran el yogurt

El as en la manga para cuidar la salud en invierno: los probióticos que se encuentran el yogurt

Para el público general, el beneficio más buscado se vincula directamente con las defensas. "Generalmente los que se agregan a los yogures tienen la capacidad de estimular las defensas y con eso hacer que la persona que lo consume tenga menor incidencia de enfermedades respiratorias o gastrointestinales. Infecciones diarreas, infecciones del aparato respiratorio, resfríos, gripes".

Ante esto, el consumo de probióticos surge como una estrategia válida en la previa del invierno, funcionando a modo de escudo defensivo y natural. "Hay personas que son más susceptibles a otras el cambio de estación, que saben que cuando cambie la estación van a estar más condicionadas a tener un resfrío, una gripe, pero también algunas que tienen manifestaciones alérgicas, y los probióticos también pueden funcionar ahí. Entonces, dependiendo siempre de la individualidad pueden ser más efectivos en algunas personas que en otras", afirma.

El fenómeno del kéfir y otros fermentados

La conversación con el especialista también abordó el auge actual de bebidas como el kéfir. "Me parece bárbaro, los alimentos fermentados en general tienen un rol muy importante en nuestra alimentación y nosotros los hemos ido abandonando. Y nuestro intestino no fue diseñado para una alimentación estéril. Los alimentos fermentados que nos aportan microorganismos vivos tiene un enorme impacto en nuestro sistema inmunológico, pero nuestros hábitos, nuestra occidentalización ha hecho que los hayamos perdido. Entonces, el yogur, el kéfir, la kombucha pueden ser grandes aliados en la salud", destaca.

Al explicar la naturaleza del kéfir, Vinder señala que es "una bebida fermentada que se hace con unos nódulos que son como una especie de gomitas cuando uno ve de coliflor, donde hay bacterias y levaduras". Detalla que existen dos variantes: los de leche y los de agua (que fermentan agua con azúcar). Sin embargo, introduce una advertencia importante: "Hay que tener en cuenta que el kéfir puede tener un poquito de alcohol. El kéfir de agua o un poco más de alcohol que el de leche. Por lo tanto, en población pediátrica en niños no estarían recomendados, sí, cuando ya uno es adulto".

Edades, dosis y la importancia del sentido común en salud

En cuanto a las edades para el consumo de alimentos fermentados en general, el investigador explica que se pueden ofrecer a partir de que comienza la alimentación complementaria. "Las guías hablan de que se puede ofrecer yogur, ahí hay bastante polémica sobre si es a partir de los 6 meses, un año; dependerá del criterio del profesional, pero digamos que a partir del año y a partir de toda nuestra vida podemos consumir alimentos fermentados, absolutamente sin ningún problema, es más, deberíamos consumir una porción de alimentos fermentados".

¿Pueden tener efectos negativos? Vinder es categórico: "El intestino te va a avisar. ¿Qué es lo que yo puedo sentir? Alguna molestia, alguna distensión, ¿por qué? Porque se van a poner a fermentar? Pero los alimentos fermentados difícilmente nos traicionen, nos van a dar mucho más beneficios y esta cuestión colateral que me van a pedir autorregulación".

Para quienes quieren empezar sugiere: "Empezar de menos a más con una porción de 100, 200 g es suficiente y cada uno escuchará su propio cuerpo. El sentido común no nos tiene que abandonar nunca en la alimentación".

Para obtener resultados reales en el organismo, la constancia en la frecuencia de consumo resulta un factor determinante y dijo que para el consumo diario, “un yogur por día es razonable".

Cuidar la salud integral

Finalmente, el científico del CONICET desmitifica la idea de que un alimento fermentado por sí solo pueda solucionar un estilo de vida deficiente. "Si yo voy a confiar solamente en un yogur para eso y voy a descuidar todos los otros aspectos, difícilmente, es más, no difícilmente, ya te lo digo, no te va a hacer nada. Esto es clave... hay que tener una vida activa, hay que tener una alimentación más basada en plantas, en cereales y sumar un alimento fermentado. Si yo lo único que voy a hacer es sumar un yogur, difícilmente voy a tener algún resultado".

"Aprender a comer es clave", concluye Vinder, apuntando a la necesidad de adquirir estos hábitos desde la juventud para evitar el desarrollo de enfermedades crónicas que deterioran la calidad de vida en la adultez. De todas formas, deja un mensaje optimista para quienes buscan cambiar su rutina: "Nunca es tarde y con una buena alimentación se notan cambios bastante rápido. Por eso siempre hay oportunidad".

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