17 de mayo de 2026 - 08:00

Vía crucis de consultorios: la trama detrás de los 3 meses de espera para ver a un traumatólogo en Mendoza

El aumento de la población que necesita atención, cambios en Pami y una mayor demanda en el sistema público, son parte del combo, que complica a los pacientes

Conseguir turnos programados con un traumatólogo en Mendoza puede demorar 90 días y más. Médicos aseguran que la problemática no es nueva, pero se ha agravado. Usuarios del sistema público de salud manifiestan que muchas veces deben hacer malabares para conseguir turnos para esta especialidad. Muchos van de un efector a otro tratando de obtener resultados en menos tiempo, pero aun así, es frecuente que se requiera de una espera de meses.

Para los usuarios de PAMI, generalmente jubilados, la odisea no es menor. Aseguran que tienen más o menos las mismas demoras con el agravante de que se trata de una población con alta demanda de esta atención por sus particularidades y vulnerabilidades.

Según puede reconstruirse, el tema tiene diversas aristas: más demanda, una reciente reestructuración en el sistema de PAMI y el contexto socioeconómico actual terminaron por hacer crujir un sistema que ya operaba al límite.

Los pacientes

Garciela contó que para atender a su suegra, que tiene PAMI, han tenido muchas complicaciones y la espera por el turno es larga. Lo mismo relató Víctor (76), quien es usuario de Pami, quien dijo que ha ido varias veces a la clínica, pero le dicen que vuelva al mes siguiente porque ya completaron los cupos por Pami y así ya le ha pasado varias veces.

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Salud en Mendoza: conseguir turno para un médico traumatólogo puede demorar más de 90 días en algunos casos

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“En caso de que te quebraras y cayeras y tengas que ir al hospital, que Dios te ayude. Es así. Lo malo es que la gente de PAMI, que tiene tanta necesidad de traumatólogos y kinesiólogos, porque obviamente a los viejos les duelen los huesos, se caen y se quiebran, PAMI no tiene traumatólogos. La gente de PAMI tiene que pagar al profesional particular si quiere hacerse atender”, relató Graciela. Ese es el asunto: muchos usuarios de la obra social relatan que terminan por pagar la consulta particular, pero no todos pueden y menos con jubilaciones mínimas, incluso no con aquellas un poco por encima. Porque lo que advierten es que también sucede con otras especialidades, a lo que hay que sumar un recorte en la cobertura de medicamentos y que muchos cobran coseguros, para una población cuya canasta de gasto incluye una buena proporción para el cuidado de su salud.

Asimismo, se trata de una especialidad de la que tienen alta demanda por sus particularidades.

Raúl Bonotti, referente de las organizaciones de jubilados Jubipen y Coiron de Mendoza y miembro de la Red Federal de Jubilados y Jubiladas, que reúne más de 40 organizaciones en todo el país apuntó en el mismo sentido y dijo que es escasa la atención en traumatología para los jubilados. A eso sumó que se les está exigiendo que para acceder a radiografía y tomografía, deben pasar por gestiones previas que incluyen una auditoría.

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Afiliados a Pami son unos de los más afectados por las demoras en el acceso a médicos traumatólogos

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En el sistema público de salud sucede otro tanto y cuando se trata de reclamos, traumatología es un servicio que los usuarios más frecuentemente señalan con dificultades. “En traumatología no se consigue hace más de 4 meses, ni en el Lagomaggiore ni en ningún hospital que vayas, salvo que pagues una consulta de $60.000 o $70.000”, dijo Sara, de Las Heras, paciente asidua del efector. Según cuentan varios pacientes, eso hace que deban ir personalmente para lograrlo, hacerlo varias veces y perder tiempo de trabajo. Además, en muchos casos arrastran molestias y dolores durante mucho tierno que les afecta la calidad de vida y hasta las posibilidades de trabajar

¿Faltan médicos en Mendoza?

Desde la Asociación Mendocina de Ortopedia y Traumatología (AMOT) desmitificaron que el problema radique en la falta de profesionales en la provincia. Daniel Fracaro, traumatólogo referente de la asociación, explicó: “Hay muchos traumatólogos, más de los que deberíamos tener. El tema fundamentalmente es de recursos tanto de Pami como del estado”.

A su vez, detalló cómo se distribuye la atención: “En la parte privada no se establecen cupos, pero en Pami está restringido. Y en el estado los honorarios son bajos, entonces los médicos empiezan allí como primera opción laboral, hasta que arrancan en el sector privado y luego muchos se van”.

Por su parte, el Ministro de Salud de Mendoza, Rodolfo Montero, reconoció el escenario actual: “Traumatología es un problema, por las camas, por las prótesis, tenemos un proyecto importante para hacer un banco de prótesis provincial que va a agilizar mucho los procedimientos en traumatología y nos va a permitir liberar profesionales para las consultas de traumatología del primer nivel”.

El funcionario provincial también sumó otro factor de presión: “Es una especialidad muy demandada y también hay mucha demanda de este servicio por parte de los adultos mayores, muchos que tienen PAMI y se han volcado al sistema público y eso también ha presionado los servicios”. Esto debe considerarse, además, en el marco de un aumento en la demanda en general sobre el sistema público en los últimos años.

Cambios en el PAMI

Desde PAMI informaron que actualmente no registran un problema con la prestación de servicios y que estaría resuelto el conflicto que existió hace unos meses con los profesionales. Es que en abril del año pasado los profesionales decidieron cortar la atención a los afiliados de la obra social en el sector privado en reclamo por el escaso monto que percibían por su atención, lo que generó un conflicto que llevó a las clínicas a hacer malabares para responder a la demanda e incluso debió intervenir el Ministerio de Salud local.

Asimismo, en PAMI señalaron que los servicios dependen de los prestadores que hay en la provincia. La obra social nacional explicó que no posee efectores propios en la región y se vale de los sistemas de salud locales para poder asignar los turnos. Dependiendo de la oferta prestacional de cada lugar, se pueden producir demoras en los mismos independientemente de la voluntad de asignación que pueda tener el Instituto.

Además, aclararon que no ha habido una reducción reciente en la cantidad de prestadores ni de prestaciones, aunque recordaron que hubo una medida en ese sentido en noviembre.

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Es que se decidió establecer ciertos cupos a la atención disponible que, según explicaron, fue una adaptación a la capacidad de respuesta de cada prestador. Esto dado que la entidad dijo haber detectado irregularidades al notar que se informaban y cobraban más servicios y prestaciones de las que su capacidad podía brindar, según lo informado. Eso generó una limitante a la demanda, ya que los prestadores no pueden otorgar turnos más allá de ese cupo.

La desaparición del "sobreturno": la válvula de escape que se cerró

Gerardo Salafio, presidente de AMOT, apunta directamente a un "cuello de botella" estructural y a decisiones burocráticas ajenas a los médicos. Dijo que hace años que hay demoras para la especialidad, que en su consultorio ha sido usualmente de tres meses. Pero en los consultorios traumatológicos mendocinos se paleaba con una práctica habitual: el sobreturno. El paciente que no podía esperar tres meses acudía a la buena voluntad del profesional o de la clínica para ser atendido "entre medio" de la agenda oficial. Pero las reglas del juego cambiaron y ahora, con el sistema de cupos, esto no es posible.

“PAMI hizo una reestructuración en la forma en la que se otorgan los turnos. El tiempo evaluará si fue para bien o para mal, pero hoy esa reforma hace que las esperas demoren un poco más”, explica el titular de AMOT.

El detonante del malestar actual no es la demora en sí -que el profesional define como "histórica"- sino la imposibilidad de saltearla. “La forma de atenderlos era con el sobreturno, pero ya no se autorizan desde la obra social, entonces no se puede atender al paciente porque no hay forma de registrar la atención o la evolución en el sistema. Al desaparecer esa vía, surge el reclamo de la gente”.

Esta imposición obligó a clínicas y traumatólogos a reestructurar su dinámica de trabajo a contrarreloj, especialmente para el seguimiento de pacientes recientemente operados que requieren controles rápidos para evitar complicaciones.

“Los médicos y las instituciones prestadoras somos totalmente ajenos a las decisiones que toma PAMI; ni siquiera somos partícipes. Son imposiciones. Te dicen: 'Va a atender a mis afiliados, perfecto, pero con estas condiciones'. Escala más allá de nuestras posibilidades”.

Un perfil de afiliado en mutación y el impacto de la crisis

Al ser consultado sobre si la solución definitiva sería incorporar más médicos prestadores a la cartilla, el especialista plantea una realidad compleja. Es que el problema no es de oferta, sino de una demanda que explotó por razones demográficas y económicas.

En esto influyen diversas variables:

Mayor expectativa de vida: creció la población de adultos mayores ya que la gente vive más años y, por ende, demanda más servicios, en particular de una especialidad crítica como la traumatología. Las caídas, los dolores, las fracturas, la debilidad ósea y otros problemas de salud asociados son habituales en ese segmento.

El factor económico: la clase media mendocina ha comenzado a dar de baja sus coberturas de salud prepagas u optado por planes más económicos, debido a la pérdida del poder adquisitivo. También hay pérdida del empleo formal y, por ende, de cobertura, así como la implementación de cada vez más copagos, que hacen difícil el acceso. Esos pacientes empujan la demanda de las obras sociales sindicales y los servicios estatales.

El nuevo universo PAMI: Contrario al mito urbano, PAMI ya no alberga únicamente a adultos mayores. “Hay mucha población joven dentro de la obra social”, advierte el presidente de AMOT. Esto incluye a hijos de afiliados jubilados por invalidez física, beneficiarios de pensiones y diversos planes sociales cuya cobertura médica se centraliza allí. “Es un embudo que en algún momento iba a terminar en esto”.

El hospital público

Es vital trazar una línea divisoria entre la consulta de consultorio (la que padece los tres meses de demora) y la atención de urgencia. Desde la Asociación aseguran que las emergencias y las cirugías agudas están garantizadas y se resuelven en un lapso no mayor a una semana, aunque a veces enfrentan trabas logísticas por la saturación de las ortopedias encargadas de proveer los materiales y prótesis.

Sin embargo, el drama diario de la consulta crónica está empujando a los jubilados a un terreno pantanoso: la migración al sector público. Aquellos que no pueden costear una consulta particular (cuyos valores éticos mínimos resultan prohibitivos para una jubilación básica) terminan engrosando las filas de los hospitales estatales de Mendoza, un fenómeno que las autoridades sanitarias ya miran con profunda preocupación y que amenaza con trasladar el colapso de un sector al otro.

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