Médicos de todo el país se encuentran en pie de guerra luego de que PAMI dispusiera de manera unilateral cambios en la forma de pago de las prestaciones, en particular de los médicos de cabecera.
Con un paro de 72 horas en marcha, entidades de Mendoza advierten sobre un fuerte recorte y medidas contrarias a la evidencia científica internacional
Médicos de todo el país se encuentran en pie de guerra luego de que PAMI dispusiera de manera unilateral cambios en la forma de pago de las prestaciones, en particular de los médicos de cabecera.
Tras la convocatoria a un paro por 72 horas, desde el lunes y hasta el miércoles a nivel nacional, entidades médicas de Mendoza manifestaron su oposición a la nueva resolución y forma de pago. Hay coincidencia entre las diferentes entidades, tanto locales como nacionales, en que desde la obra social se plantea una modernización y un aumento en el monto pero que en realidad encubre un recorte porque implica más trabajo por menos dinero.
Entidades locales advirtieron sobre el impacto que esto tendrá para la calidad de atención de los afiliados mayormente jubilados.
“La Federación Médica de Mendoza (FMM) y el Círculo Médico de Mendoza (CMM) expresan su rechazo fundamentado a esta medida que, bajo la apariencia de un ordenamiento administrativo, oculta un recorte salarial severo y pone en serio riesgo la calidad de atención de más de 5,5 millones de afiliados en todo el país”, advirtieron.
Asimismo hicieron cálculos que implican que un médico podría pasar a cobrar prácticamente la mitad con valores que incluso podrían no alcanzar a una canasta básica total. Además señalaron que esto podría tener como consecuencia la pérdida de médicos y sustentaron su postura en evidencia científica sobre el impacto negativo que muestran este tipo de medidas implementadas por PAMI.
La Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (Appamia) anunció un paro total de actividades que comenzó este lunes, en rechazo a una reciente resolución del organismo que, denuncian, precariza el trabajo médico y pone en riesgo la sostenibilidad de los consultorios.
El eje del conflicto es la Resolución N° 1107/2026, dictada el pasado 9 de abril pero con carácter retroactivo al día 1 de ese mes. Hasta marzo, los médicos de cabecera cobraban bajo un sistema mixto: un monto fijo por afiliado (cápita) y adicionales por consultas presenciales, visitas domiciliarias y un incentivo por formación de posgrado.
La nueva norma elimina esos componentes variables y pasa a un modelo de “capitación pura”. El PAMI argumenta que la cápita subió de $946 a $2.100 (un 122%), pero los profesionales aseguran que esa cifra es "engañosa". Al eliminar el pago por prestación (la consulta efectiva), los médicos terminan trabajando más por menos dinero.
Durante el paro, los profesionales informaron que sólo se garantizará la atención de urgencias, quedando la misma sujeta al criterio profesional y la normativa vigente.
“No es un aumento, es un recorte encubierto al trabajo médico”, subrayan desde la entidad nacional, que advierte sobre las consecuencias para los médicos de cabecera.
El doctor Jose Lodovico, presidente de la mencionada Federación y el Círculo Médico de Mendoza, dijo que la respuesta en la provincia ha sido diversa ya que algunos médicos han atendido y otros no. No han medido el acatamiento aún y cada profesional ha tomado su propia decisión
“Hay provincias en donde no ha hecho mucha mella y en otras donde ha sido muy contundente, tenemos una reunión mañana con la Confederación Médica de la República Argentina para evaluar el paro”, señaló a Los Andes.
“Se anuncia un aumento de la cápita que pasa de menos de $1.000 a $2.100. Pero al mismo tiempo se eliminan herramientas clave de ingreso: la consulta presencial deja de reconocerse por prestación, se absorben prácticas dentro de un pago fijo y se elimina el incentivo económico a la formación profesional”, enumeran.
En definitiva, “se cobra más por cápita, pero se pierde mucho más por lo que se elimina”, aseguran los médicos.
La FMM y el CMM sostienen que no se oponen a la modernización del sistema de pagos del PAMI sino a una reforma inconsulta, retroactiva, sin evidencia científica y financieramente insostenible para los médicos y riesgosa para los pacientes.
“Sin honorarios dignos no hay médicos disponibles. Sin médicos disponibles no hay atención de calidad. Sin atención de calidad los que pierden son los jubilados y pensionados de la Argentina”, subrayan.
Ofrecen un cálculo del impacto del cambio: un médico que cobraba entre $1.650.000 y $3.800.000 mensuales pasará a cobrar entre $840.000 y $1.680.000. La caída real del ingreso va del 33% al 68%, según la carga asistencial. “Eso no es un reordenamiento: es un recorte”, subrayan
En ese marco, hacen referencia a lo argumentado por Appamia, que estima que la salida significativa de médicos del sistema es un riesgo inminente a corto plazo. Aseguran que si eso ocurre, el primer nivel de atención del PAMI colapsará y los más perjudicados serán quienes más necesitan atención: los jubilados de menores recursos, sin alternativa privada.
“El consenso internacional no recomienda la capacitación pura para poblaciones adultas mayores con alta prevalencia de enfermedades crónicas. El PAMI atiende exactamente a esa población. La reforma va en sentido contrario a la evidencia”, argumentan los médicos mendocinos.
Citan experiencias referidas a nivel internacional como la Organización Mundial de la Salud, y la Organización Panamericana de la Salud que refieren que la capitación pura -el modelo que ahora impone el PAMI- genera incentivos perversos que deterioran la calidad asistencial, especialmente en poblaciones de alta morbilidad crónica como los adultos mayores.
Explican que el pago por acto médico genera más visitas médicas, mejor continuidad del cuidado y mayor cumplimiento de protocolos preventivos. Por el contrario, la capacitación pura incentiva la subprestación: el médico cobra igual atienda mucho o poco, lo que desincentiva la actividad clínica real.
Y añaden: “El modelo recomendado por OPS/OMS y The Lancet es el mixto: cápita base + componentes variables + incentivos a la calidad. Exactamente lo que el PAMI acaba de desmantelar”.
Pero además, los médicos sostienen que este cambio implicará un daño concreto que sobre la salud de los afiliados:
• Reducción del número y la duración de las consultas médicas por afiliado.
• Deterioro del seguimiento de enfermedades crónicas: hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca, EPOC —las más prevalentes en la población PAMI.
• Abandono masivo del padrón por parte de médicos, reduciendo la disponibilidad de profesionales en todo el país.
• Aumento de consultas de urgencia y hospitalizaciones evitables por falta de control preventivo.
• Mayor vulnerabilidad para los afiliados más frágiles: adultos mayores pluripatológicos y personas con discapacidad.
Con todo esto como marco, señalan cuatro fallas fundamentales que se resumen, por un lado, en un valor de capital insuficiente para sostener la atención integral de un adulto mayor. Para las entidades el valor propuesto como piso es de $6500 y piden que se realice un estudio para saber el costo con certeza.
Además sostienen que ese valor único no distingue entre pacientes que requieren una atención más compleja. Finalmente refieren a la evidencia de que esa estrategia es negativa y cuestionan la retroactividad y ausencia de negociación.
Por eso, solicitan que la aplicación de la resolución sea suspendida con inmediatez y la apertura de una mesa técnica de negociación. Su postura apunta a proponer un modelo de pago mixto ajustado por riesgo y piden que se reincorpore el incentivo a la formación de posgrado para los profesionales.