El trabajo plantea que la tenencia de celulares es alta en todas las provincias, pero que, como es habitual en Argentina, hay diferencias significativas según la región y el nivel socioeconómico.
Así, en Santa Cruz, Catamarca y Tierra del Fuego, más del 65% de los alumnos de 3er grado tiene celular propio, mientras que en Misiones y Formosa la proporción ronda el 40%.
En tanto, 63% de los estudiantes del quintil más alto cuenta con un dispositivo propio, frente al 52% de los pertenecientes al quintil más bajo. Asimismo, también se aprecia un incremento del acceso a mayor edad: en secundaria, la tenencia es todavía mayor: alcanza al 90% de los estudiantes, según los datos de Aprender 2023.
Efectos del celular en los chicos
Hay una creciente tendencia a poner en debate el uso de celulares por las consecuencias que estos tienen, en particular en los niños. Se plantea la incidencia en su desarrollo, su salud mental y riesgos para su seguridad. Pero fundamentalmente, es en el ámbito educativo donde hay un fuerte debate, en tanto se lo señala como responsable de distracciones, interferencias en el aprendizaje y conflictos con pares.
“Me preocupa que hayamos naturalizado que un niño de ocho años tenga un celular propio. Esa naturalización no ocurre por casualidad: es consecuencia de un ecosistema digital pensado para incorporar usuarios cada vez más temprano. El problema es que esas lógicas de mercado no coinciden sino que contradicen lo que sabemos que necesita una infancia saludable: tiempo para jugar, moverse, aburrirse, desarrollar autonomía y construir vínculos”, afirma Lucía Fainboim, especialista en educación y cuidados digitales y Fundadora de Bienestar Digital.
Consultado sobre el tema, el psicólogo Manuel Vilapriño, director de Salud Mental de Mendoza, consideró desde una opinión personal que a esa edad, un niño no debería tener celular. Dijo que sí podría usarse por una cuestión de seguridad cuando se necesita contactarlo, pero no un uso permanente y menos de redes sociales.
“Está en una etapa de crecimiento absoluto y, por lo tanto, todavía hay determinadas funciones del psiquismo que no tiene totalmente desarrolladas. Por ejemplo, el juicio crítico, la capacidad de discernir si lo que está viendo, lo que está leyendo, tiene lógica o no tiene lógica, si es real o no, es bueno o malo para él”, explicó.
Debate educativo: Expertos cuestionan la naturalización del uso de celulares en niños pequeños y analizan la efectividad de las restricciones escolares.
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En ese proceso de crecimiento, señaló que hay neuronas que generan conexiones y otras que se podan. “Entonces, si vos contaminás ese proceso con situaciones que empeoran el funcionamiento de la persona y, por lo tanto, también su psiquismo y su neurología, después va a tener consecuencias”, detalló.
Desde su punto de vista, se le puede dar para jugar, pero siempre teniendo en cuenta que si se quiere desarrollar la verdadera habilidad de los chicos, “por supuesto que la tecnología sirve, pero en tiempo y forma”, remarcó.
¿Son útiles las restricciones en el uso del celular?
Los investigadores analizaron si las medidas restrictivas que se han dispuesto en diferentes lugares han resultado verdaderamente efectivas. Hacen justamente referencia a que la creciente preocupación por el impacto de los celulares en la atención, el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes impulsó en los últimos años la expansión de políticas que restringen su uso en las escuelas. Reconocen que la evidencia internacional sobre el impacto de esas restricciones es dispar y hasta sin mostrar efectos demasiado fructíferos.
“Si bien las investigaciones muestran que la prohibición reduce las distracciones y el uso de los dispositivos en clase, los resultados sobre mejoras en el rendimiento académico son dispares”, apuntan los investigadores.
Algunos estudios muestran mejoras en el rendimiento académico, especialmente entre estudiantes de bajo desempeño o de sectores más vulnerables. Otros, en cambio, no encuentran cambios significativos, incluso en contextos donde las restricciones son estrictas. Las mejoras observadas, cuando existen, suelen ser moderadas.
Concluyen que la disminución del tiempo de uso en el aula no necesariamente se ha asociado a mejoras en los aprendizajes.
Los estudios también muestran resultados diversos en otras dimensiones, como la convivencia y el bienestar estudiantil. Mientras algunas investigaciones encuentran una disminución de situaciones de bullying, otras no detectan efectos significativos sobre el clima escolar.
“En la actualidad se prohíbe el uso de teléfonos celulares en ámbitos educativos de distintas partes del mundo, a pesar de que la evidencia existente aún no es concluyente. De hecho, los estudios controlados no parecen mostrar que la prohibición cambie los hábitos de los chicos. Más bien da la sensación de que se barre el problema bajo la alfombra”, sostiene Andrea Goldín, coautora del informe e investigadora del CONICET en el Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Di Tella.
Políticas para controlar el uso del celular
La regulación del uso de celulares en las escuelas se convirtió en un tema central de la agenda educativa internacional. Según datos de UNESCO, la proporción de países que implementaron algún tipo de restricción formal pasó de menos de una cuarta parte en 2023 a cerca del 60% en 2026.
Las experiencias internacionales muestran distintos modelos. Hay quienes adoptaron restricciones generales al uso de celulares en las escuelas y otros que permiten el uso únicamente con fines pedagógicos y bajo supervisión docente. También existen sistemas más descentralizados, donde cada escuela define sus propias normas. En general, las restricciones son más estrictas en el nivel inicial y primario.
En Argentina no existe una normativa nacional unificada sobre el uso de celulares en las escuelas y se observa un panorama heterogéneo, sin lineamientos comunes a nivel nacional.
Hay al menos 11 jurisdicciones –el 45% de las provincias– que avanzaron con leyes, resoluciones o protocolos propios. En cambio, un 55% de las provincias aún no cuenta con marcos regulatorios definidos.
CABA, Santa Fe y Formosa, por ejemplo, establecieron limitaciones amplias en el nivel inicial y primario. La provincia de Buenos Aires restringe el uso únicamente en secundaria, mientras que Mendoza autoriza el uso de dispositivos solo para actividades pedagógicas y bajo supervisión docente. Otras jurisdicciones, como Salta y Tucumán, habilitan adaptaciones según el contexto de cada institución.
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Melina Masnatta, experta y emprendedora en tecnología educativa, explica: "Si el sistema educativo fue históricamente la puerta al mundo, hoy esa puerta es la pantalla. Este informe (...) deja una idea central: trasladar evidencia sin contexto es un error. Más que discutir si prohibir o no, el desafío es preguntarnos cómo mediar el uso de la tecnología con criterios pedagógicos para mejorar la convivencia y los aprendizajes."
La postura de Mendoza
En Mendoza, varios colegios han avanzado en restringir su uso en clase a lo mínimamente indispensable, que se asocie a alguna actividad académica y expresamente autorizado. Otros, han optado por prohibir llevar el dispositivo al colegio y, más aún, proponer un acuerdo con las familias para restringir el uso también en los hogares, en particular antes de los 13 años.
Un relevamiento hecho por la Dirección General de Escuelas (DGE) en 2024 dio cuenta de que autoridades y docentes de Mendoza consideran que el celular es un recurso pedagógico y reconocen su valor educativo. Ocho de cada 10 docentes lo consideran una herramienta pedagógica y, de hecho, 75% lo propone como recurso para realizar tareas.Sin embargo, los docentes también creen que es necesario regularlo. Es que reconocen que también puede funcionar como distractivo.
La postura del gobierno escolar de Mendoza es favorecer el avance de la digitalización y, como una medida facilitadora de esto, avala el uso del celular en el aula, como un complemento de la enseñanza.
“Nosotros promocionamos el uso del celular con fines pedagógicos”, ha subrayado el Ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE, Tadeo García Zalazar. “Tenemos que permitir el uso pedagógico del celular en el aula hasta que no tengamos todas las escuelas equipadas”, remarcó. “El celular de alguna forma equipara poder acceder a la tecnología en los distintos cursos, si hay un uso pedagógico mediado por el docente, nosotros lo fomentamos y lo guiamos”, dijo además.
Por eso, la DGE ha elaborado una guía para padres, otra para docentes y sugerencias sobre cuáles son las plataformas que, aparte de las propias, están sugeridas para cada edad y para cada año.