La Selección Argentina ha dejado una enseñanza: ¿la mentalidad ganadora es un don o se entrena?

Una especialista mendocina analiza el fenómeno del equipo en el Mundial y explica cómo aprovechar esta "ola de motivación" en los propios mundiales cotidianos.

La fortaleza del equipo conmueve y los desempeños individuales, otro tanto. Y es entonces que, con la efervescencia popular compartida, el famoso "elijo creer" se ha instalado con fuerza. Hoy el país confía en que el equipo es capaz de remontar cualquier adversidad, aun perdiendo a minutos del cierre. Pero, ¿qué pasó en el medio? ¿Existe realmente una "mentalidad ganadora" innata o es un proceso que se construye?

El secreto detrás de la resiliencia: corregir sobre la marcha

Florencia Chiofalo, psicóloga y especialista en Neuropsicología, analizó este fenómeno en la columna Psicología y Bienestar de radio Aconcagua, desmitificando la idea de que el éxito responda meramente a un optimismo ciego sino que es algo que se aprende.

"Argentina no empezó a ganar un día porque empezó a creer. Yo creo que Argentina de alguna manera aprendió a trabajar en cómo perdía", disparó la profesional, destacando un cambio radical en el funcionamiento y la madurez del equipo de Lionel Scaloni.

Para la especialista, el diferencial de este plantel radica en cómo transformaron la frustración en aprendizaje concreto, algo visible incluso para los analistas internacionales. "He visto un montón de videos de personas diciendo 'estos tipos no se mueren, pensás que los has matado en el partido y resucitan'", graficó Chiofalo.

La Selección Argentina y la enseñanza sobre una mentalidad ganadora: una psicóloga mendocina analiza cómo llevarlo a la vida de cada uno. Lionel Messi.

La Selección Argentina y la enseñanza sobre una mentalidad ganadora: una psicóloga mendocina analiza cómo llevarlo a la vida de cada uno. Lionel Messi.

La clave de este cambio no es el "pensamiento positivo" abstracto —el cual la psicóloga descarta como fórmula mágica— sino una actitud activa y terapéutica.

En ese contexto, puso en valor el rol de la terapia. Chiofalo remarcó la masificación de la asistencia psicológica en el plantel actual. "Los jugadores se han volcado a la terapia; lo hemos escuchado a Enzo, Scaloni, al Dibu, Paredes". Esto permite transformar el devastador pensamiento de "hice todo mal" o "fracasé" en preguntas funcionales: "¿Qué cosas podríamos hacer mejor para la próxima?" o "¿Qué harías diferente en el segundo tiempo?".

Otro punto sustancial que observó es la implementación de correcciones en tiempo real: las modificaciones ya no se evalúan tras el pitazo final. "Las correcciones están sucediendo en el mismo partido. Hemos visto videos de Paredes hablando en la escalera y diciéndole (a un compañero) 'no, mira, tienes que cambiar'", detalló.

Aprender a tener "mentalidad ganadora"

Hay otro aspecto que la experta consideró un pilar: la autoeficacia. Citando al psicólogo Albert Bandura, la especialista definió la verdadera mentalidad ganadora como la capacidad de creer que uno puede lograr algo, independientemente del resultado final. "Éxito es que yo pueda seguir peleando a pesar de las adversidades, a pesar de que todo el contexto me esté diciendo 'no vas a poder'".

Se refirió a esto de pensar en la mentalidad ganadora como un rasgo de personalidad, como algo con lo que se nació. “Seguro hay un componente ahí que determina, pero esto de aprender a levantarse se aprende, es un aprendizaje. A veces se le llama resiliencia", afirmó.

La psicóloga consideró que el impacto de la Scaloneta trasciende el campo de juego y genera un fenómeno psicológico conocido como aprendizaje vicario o modelado por observación. "Todos hoy estamos colectivamente como país en una ola de motivación. El que estaba esperando a estar motivado para arrancar algo, es el momento, porque sentimos que estamos ganando nosotros", alentó Chiofalo.

Cómo jugar y ganar "nuestros propios mundiales" diarios

Para trasladar esta mentalidad a la vida cotidiana —como rendir un examen universitario o sobrellevar frustraciones económicas— la experta sugiere:

Redefinir el éxito: Enfocarse en los procesos y celebrar los "micrologros" intermedios.

Aceptar la frustración: Entender que perder es natural y que muchas variables escapan a nuestro control. "Cuando dejamos que esa emoción displacentera nos domine, nos quedamos congelados", advirtió. La clave es preguntarse: "Con esto que tengo ahora, ¿qué hago?".

Evaluar la funcionalidad del 'bajón': Ante la consulta de si es normal pasar días de tristeza tras un fracaso, Chiofalo descartó los parámetros rígidos. "La pregunta no es realmente cuánto tiempo, sino hasta qué punto esta emoción me limita en mi vida y me está alejando aún más de lo que yo quería".

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