El Gobierno de Mendoza amplió en más de $1.770 millones el presupuesto destinado a programas de salud mental y adicciones, en un contexto marcado por el aumento sostenido de la demanda de atención en toda la provincia.
La Provincia destinará $1.770 millones más al área, en medio de una creciente demanda por consumo problemático, ansiedad, depresión y trastornos alimentarios.
El Gobierno de Mendoza amplió en más de $1.770 millones el presupuesto destinado a programas de salud mental y adicciones, en un contexto marcado por el aumento sostenido de la demanda de atención en toda la provincia.
La medida fue oficializada a través del Decreto 603, que autoriza una ampliación presupuestaria de $1.770.103.469 provenientes de una mayor recaudación vinculada a fondos afectados por la Ley 9534. Según explicaron desde el Ministerio de Salud y Deportes, los recursos se destinarán a fortalecer la red de atención de salud mental y consumos problemáticos.
Manuel Vilapriño, médico psiquiatra y director de Salud Mental y Consumos Problemáticos de Mendoza, aseguró que la provincia atraviesa una situación similar a la del resto del país y advirtió sobre un crecimiento sostenido de las consultas.
Según detalló, el incremento de la demanda se observa en todos los niveles del sistema. Esto incluye desde la atención primaria de la salud, donde se realizan las primeras consultas y abordajes, hasta los servicios especializados para niños, adolescentes y personas con consumos problemáticos. También alcanza a los dispositivos de internación en hospitales generales y especializados en salud mental, así como a las viviendas asistidas y comunidades terapéuticas destinadas al acompañamiento y rehabilitación de pacientes que requieren apoyo sostenido.
“El aumento de la demanda se hace extensivo a todos los niveles”, explicó Vilapriño, quien remarcó que las problemáticas de salud mental deben abordarse de manera articulada entre los distintos servicios de atención.
De acuerdo con el diagnóstico realizado por la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos, las adicciones, los trastornos de ansiedad, la depresión y los trastornos de la conducta alimentaria son actualmente las problemáticas más frecuentes.
“Las adicciones - tanto a sustancias como comportamentales-, sin ningún lugar a dudas, se han transformado en una problemática muy severa en cuanto a la incidencia y la prevalencia que estamos teniendo en Argentina y en Mendoza”, sostuvo Vilapriño.
El psiquiatra también advirtió sobre cambios en los patrones de consumo. “Ha crecido mucho el consumo de cocaína fumada. La cocaína ya empieza a ser primera elección en cuanto al inicio del consumo, cosa que antes era muy infrecuente ver”, afirmó.
A esto se suma el crecimiento del consumo de cannabis y la persistencia del alcohol como una de las sustancias más consumidas. En ese sentido, Vilapriño alertó sobre la disminución en la edad de inicio de la ingesta de bebidas alcohólicas que “generalmente ronda entre los 8 y los 10 años aproximadamente”.
Respecto del suicidio, aclaró que no debe analizarse como una enfermedad aislada. “El suicidio no es una patología, no es una enfermedad en sí, sino una manifestación que puede estar presente y formar parte de todo lo que dije anteriormente. Es la punta del iceberg”, explicó el director.
El crecimiento de las problemáticas vinculadas a la salud mental y los consumos problemáticos no responde a una única causa. Según explicó Vilapriño, se trata de fenómenos complejos en los que intervienen múltiples factores. "Inciden diferentes factores relacionados con la predisposición biológica y genética, pero también con factores psicológicos, sociales, ambientales y culturales de todo tipo", sostuvo.
En ese sentido, el funcionario señaló que las respuestas no pueden limitarse únicamente al sistema sanitario, ya que gran parte de los factores de riesgo y protección se desarrollan en los ámbitos cotidianos. "La génesis de todo esto está centrada en lo que ocurre en el territorio, en lo comunitario, en lo familiar, en el día a día de las personas", afirmó.
Por ese motivo, destacó la importancia de fortalecer las estrategias preventivas y el trabajo conjunto entre el Estado y la comunidad. "Es tan importante el rol preventivo que tenemos que asumir todos para que esto cambie", dijo.
Según explicó el director de Salud Mental, la ampliación presupuestaria no estará destinada a una acción específica sino al fortalecimiento integral del sistema.
“Lo que se intenta hacer desde el momento uno de la gestión, y que con la ampliación presupuestaria se reforzará aún más, es profundizar la constitución y la consolidación de la Red Integral de Salud Mental”, afirmó.
La estrategia contempla el trabajo articulado entre los cuatro niveles de atención, desde la prevención hasta los dispositivos especializados y de internación.
Para definir las prioridades, el Ministerio se apoya en los datos relevados por el Observatorio de Salud Mental, creado al inicio de la gestión.
“Nos ha permitido empezar a tener datos muy certeros que permiten saber dónde es mejor disponer el recurso humano que vamos incorporando, además de recursos de todo tipo”, explicó Vilapriño.
Desde la cartera sanitaria reconocen que el sistema continúa enfrentando desafíos vinculados al aumento de las consultas y a las dificultades para otorgar turnos, especialmente en la atención ambulatoria.
“Siguen existiendo inconvenientes en los turnos, más que todo en la parte ambulatoria”, admitió el funcionario.
Además, señaló que cada vez más personas que antes recurrían al sector privado buscan atención en el sistema público, lo que incrementa la presión sobre los servicios.
Pese a ello, sostuvo que la ampliación presupuestaria permitirá profundizar las políticas implementadas en los últimos años y mejorar progresivamente la capacidad de respuesta del sistema.
“Esto tiene que entenderse como una política que debe ser de Estado y mantenerse en el tiempo. Eso va a permitir que el impacto sea cada vez mayor”, concluyó.