22 de julio de 2026 - 10:38

Hormigón y piedra: la impactante bodega oculta en la Cordillera de los Andes

En plena montaña mendocina, una obra de arquitectura brutalista dialoga con el paisaje mediante materiales autóctonos, contrastes de luz y reminiscencias históricas, logrando una integración absoluta con su entorno natural.

Mundo ClubHouse te invita a conocer la bodega Setebos Wines. Emplazada en un paisaje donde la naturaleza impone sus propias reglas y concebida por el arquitecto Juan Manuel Cecchi, la obra emerge no como una construcción ajena, sino como una extensión tectónica del suelo mendocino.

A través de un diálogo de contrastes —entre la solidez del caliche y la transparencia de las vistas cordilleranas—, esta obra logra unificar el brutalismo contemporáneo con reminiscencias de la arquitectura italiana del siglo XIX. Un conjunto donde el vino, la piedra y la historia se entrelazan mediante una grieta simbólica, invitando a una experiencia sensorial que nace en la austeridad de la producción y culmina en la contemplación absoluta del entorno natural.

El edificio principal se presenta como un volumen monolítico de carácter tectónico. El edificio principal se presenta como un volumen monolítico de carácter tectónico.

El proyecto se fundamenta en una premisa de honestidad material: el uso exclusivo de recursos esenciales para lograr una integración total con el paisaje. Aquí, la arquitectura no compite con la montaña; se mimetiza con ella, adoptando sus texturas y sus silencios para crear una identidad regional renovada.

El homenaje al caliche

El edificio principal se presenta como un volumen monolítico de carácter tectónico. Su diseño bebe de las fuentes del brutalismo y el deconstructivismo, pero sin despegarse de la esencia mendocina. El concepto central es una traducción arquitectónica del caliche, el componente mineral que otorga exclusividad a los vinos de la zona.

Esta referencia geológica se materializa en una gran "grieta" que divide el bloque de hormigón, una herida visual que funciona como el portal de ingreso para los visitantes. Una vez dentro, la austeridad funcional propia de la producción vitivinícola domina el espacio, recordando que, antes de ser un destino turístico, la bodega es un taller de creación.

En la planta alta, la sala de degustación actúa como el centro neurálgico del recorrido. Desde allí nace un puente metálico que atraviesa las naves de tanques y, por momentos, se proyecta hacia el exterior, transformándose en un mirador que deja al visitante suspendido entre la tecnología y la viña.

Transparencia y contraste

En un contrapunto deliberado con la solidez de la bodega, el volumen del restaurante se manifiesta como una estructura diáfana y ligera. Su ubicación no es aleatoria: el eje del edificio está girado respecto al de la bodega para garantizar una apertura total de vistas hacia la Cordillera de los Andes.

La textura rugosa del concreto exterior agrega interés visual y una conexión táctil con el entorno natural La textura rugosa del concreto exterior agrega interés visual y una conexión táctil con el entorno natural

El lenguaje arquitectónico de este espacio evoca la impronta italiana de principios del siglo XIX, tan arraigada en la historia de la vitivinicultura mendocina. El diálogo entre estos dos volúmenes —la bodega masiva y el restaurante etéreo— se sostiene mediante una paleta de colores compartida y una tensión formal que los mantiene vinculados como parte de un mismo conjunto armónico.

Materialidad

La materialidad de este proyecto se basa en el uso predominante de concreto con acabado rugoso, que aporta una sensación de solidez y permanencia a la edificación. Este material se presenta en grandes planos monolíticos que realzan la geometría angular y contemporánea del diseño, creando un volumen monumental en la parte de producción Industrial. La textura rugosa del concreto exterior agrega interés visual y una conexión táctil con el entorno natural, mientras que la tonalidad neutra se integra de manera armoniosa con el paisaje seco y pedregoso circundante.

Los detalles metálicos como la baranda del balcón, contrasta sutilmente aportando un toque de modernidad y ligereza frente a la robustez del cuerpo principal. La elección de materiales, resistentes y de bajo mantenimiento, refleja un enfoque contemporáneo que busca durabilidad, funcionalidad y una estética en equilibrio con el contexto ambiental.

Paisajismo, el vínculo de la identidad

El diseño del paisaje no es un añadido ornamental, sino la pieza fundamental que cohesiona el conjunto arquitectónico. Su función es vincular espacial y materialmente el entorno natural con los dos edificios.

A través del paisajismo, se apuntalan los conceptos de mímesis e identidad regional. La disposición de las especies autóctonas y el manejo del suelo refuerzan la idea de que la obra es un afloramiento de la tierra misma. El deconstructivismo del proyecto se diluye en los bordes de la propiedad, permitiendo que la arquitectura sea, finalmente, parte del ecosistema.

FICHA TÉCNICA

Proyecto: Bodega Setebos Wine

Ubicación: La Consulta, Mendoza

Fecha proyecto: julio del 2024

Arquitecto: Juan Manuel Cecchi

Dirección Técnica: Juan Manuel Cecchi

Superficie: Cubierta bodega 190 m2 - Restaurante 115 m2. Total 305 m2.

Cálculo de estructuras: ingeniero Gustavo Poletto.

Materialidad: Concreto con acabado rugoso.

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