La madre de la primera bebé del año en Mendoza no sabía del embarazo

La historia de Gina Cielo es sorprendente: llegó sin aviso, su mamá arribó con lo puesto al hospital, le cambiaron el nombre y al nacer tuvo una sola muda de ropa conseguida de emergencia.

Primera bebé del año de Mendoza y se llama Narella, nació a las 1:37 hs con un peso de 3 kilos 380  su nacimiento fué en el hospital Paroissien de Maipú - Foto: José Gutierrez / Los Andes
Primera bebé del año de Mendoza y se llama Narella, nació a las 1:37 hs con un peso de 3 kilos 380 su nacimiento fué en el hospital Paroissien de Maipú - Foto: José Gutierrez / Los Andes

Gina Lucía tiene pocas horas de vida y ya saltó a la fama: fue la primera bebé del 2024 en Mendoza. Pero no sólo eso. Llegó al mundo sin aviso ya que su mamá, Melanie Quiroga (20) no sabía que estaba embarazada.

Así que a la famosa frase “llegó con lo puesto” habría que ajustarla para decir que llegó sin nada, sin los largos preparativos previos que se generan tras el anuncio de un embarazo y su primera ropita fue conseguida de emergencia y donada por el hospital Paroissien, de Maipú. Allí nació este 1 de enero a la 1.37, pesó 3,380 kilos y está rozagante y serena, duerme ajena al revuelo que ha provocado.

Ayer me dijeron que estaba embarazada y que estaba en trabajo de parto. Yo no sabía ni que estaba embarazada”, relató su mamá, muy tranquila y feliz de tenerla, pese a la sorpresa. Había ido hace tiempo al médico pero le dijeron que tenía un quiste y que le iba a “crecer la panza”. Incluso le habían hecho ecografías pero dijo que no habían detectado la gestación.

La primera bebé mendocina nació en Maipú y se encuentra en perfecto estado de salud. Foto José Gutiérrez/Los Andes.
La primera bebé mendocina nació en Maipú y se encuentra en perfecto estado de salud. Foto José Gutiérrez/Los Andes.

Me hice ver hace cuatro meses, me hicieron estudios y me salió que era un quiste. En ese entonces ella era más chiquitita y no salió. Cuando volví otra vez, hace dos meses, me enseñaron que era un quiste y que me iba a crecer la panza. Me creció la panza, pero apenas, no tanto; me hicieron ecografías y no salía”, relató la chica a la que de un momento a otro le cambió radicalmente la vida.

“Me dijeron que estaba escondida, porque tenía espacio, como que no quería aparecer en ningún momento”, agregó.

Así, el 31 de diciembre, el último día del 2023, le tenía guardada una enorme sorpresa.

“Vine a hacerme estudios a las siete y media de la mañana, salí de acá a las once, volví a la una para buscar los dos estudios y fue cuando me dijeron que estaba embarazada (...) Me dijeron, no sabemos a cuándo estás, pero parece que de cuatro meses. Subí y me hicieron tacto y ahí me dijeron que ya había roto bolsa y que estaba en trabajo de parto”, continuó su increíble relato.

Dijo que no tenía dolores y que los meses previos tampoco había sentido mareos, náuseas ni los típicos “antojos”. Así, se desayunó con la noticia de que sería mamá, pero sin saber en qué condiciones se encontraba la criatura. Es que en este contexto, no tuvo los típicos controles del embarazo, ni los suplementos ni otros cuidados que suelen indicarse a las personas gestantes.

Para la familia, claro, también fue un impacto que recibieron con mucha emoción.

“Ahí en ese momento se entraron todos, mi mamá está como loca, lloraba y después me llamó mi tía y lloraba tanto que no se le entendía nada, fue todo muy emocionante”, recordó ya más tranquila.

Los primeros momentos

Como era de esperarse ante esta situación, llegó al hospital con lo puesto y claro, sin ropa para la recién nacida. Tampoco sabía el sexo del bebé, se enteró cuando nació y fue en ese momento, cuando acababan de ponerla en su pecho para el primer contacto piel a piel que le pidieron que eligiera un nombre, al menos por el momento, para poder asentar el nacimiento.

Entonces con su pareja, Alam -con m- Duffau (21), con quien convive hace dos años, decidieron llamarla Narella.

La primera bebé mendocina nació en Maipú y se encuentra en perfecto estado de salud. Foto José Gutiérrez/Los Andes.
La primera bebé mendocina nació en Maipú y se encuentra en perfecto estado de salud. Foto José Gutiérrez/Los Andes.

Pero cuando llegaron a la habitación, ya más tranquilos decidieron rebautizarla como Gina Cielo.

“No tenía ni ropita, nada, llegué con lo que yo tenía puesto, la cartera y nada más”, contó. Un día difícil para resolverlo, por la tarde del último día del año, los negocios estaban todos cerrados. Así fue que el hospital les obsequió una ropita con la que pudo ser vestida por primera vez. El abuelo de la bebé tiene una pañalera y les facilitó rápidamente los pañales y entre solidarias voluntades fueron haciéndose de lo indispensable.

En un primer momento las especulaciones apuntaban a que fuera un varón ya que en el hospital comentaban esto por la forma de la panza, a la que las creencias populares le atribuyen dotes de presagio. Otra sorpresa.

El asunto es que Gina llegó sin acusar recibo del revuelo que estaba ocasionado, estaba dormida cuando la sacaron y tuvieron que hacerla reaccionar. Luego, según contó su mamá, ha seguido con la calma inicial, es muy tranquila, toma el pecho y duerme bien.

La primera bebé mendocina nació en Maipú y se encuentra en perfecto estado de salud. Foto José Gutiérrez/Los Andes.
La primera bebé mendocina nació en Maipú y se encuentra en perfecto estado de salud. Foto José Gutiérrez/Los Andes.

“Nació dormida, la despertaron, me miró y durmió toda la noche”, refirió la chica con una sonrisa mientras miraba a su hija descansando plácidamente en la cuna al lado de su cama.

Como valor agregado a la sorpresa, la fama que la llevó a ser noticia: “Nos dijeron que podría ser la primera bebé del año pero del hospital y después terminó siendo de toda la provincia”.

Cambio de planes

La joven pareja se conoció hace tres años y hace dos que conviven en el barrio Antártida Argentina I de Maipú. No estaba en sus planes agrandar la familia por ahora aunque Melanie cuenta que le encantan los chicos.

De hecho, está estudiando para trabajar con ellos y ya le falta poco para recibirse. Sin embargo, las repentinas novedades implicarán hacer un esfuerzo y ya piensa en cambiar un poco sus proyectos de corto plazo para postergar las fechas que tenía pensadas.

La joven madre ya había terminado una carrera corta como auxiliar para acompañar chicos con trastornos y discapacidad. Además, sigue otra como auxiliar de jardín maternal. Le falta cursar un mes, en febrero, y las pasantías. Su plan era en marzo comenzar a trabajar. Sin embargo, ante los cambios dijo que deberá postergar las pasantías y la inserción laboral, aunque dijo que espera poder hacer el cursado que le falta de manera virtual.

“Ahora quiero esperar que ella crezca, disfrutarla, ya que no pude disfrutar el embarazo”, ha decidido.

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