El 2023 cerró con sólo 38% de las precipitaciones normales para Mendoza

Los últimos 12 meses llovieron 84,5 mm de un total de 220 mm que es la media anual para el Gran Mendoza. Registró el impacto de la sequía de la temporada anterior pero se espera que se revierta gracias a la mayor humedad que conlleva el fenómeno de El Niño que se ha instalado desde mediados de año.

El 2023 cerró con sólo 38% de las precipitaciones normales para Mendoza
El 2023 cerró con sólo 38% de las precipitaciones normales para Mendoza.

El 2023 cerró como un año definitivamente seco para Mendoza. Dejó un registro de precipitaciones muy por debajo de la media esperable ya que los últimos 12 meses llovió 38,4% de lo que corresponde a un año normal. Según informó el meteorólogo independiente Fernando Jara, durante todo el año precipitaron 84,5 mm de un total de 220 mm que es la media anual para el Gran Mendoza.

Los datos corresponden a la estación meteorológica con base en el aeropuerto de El Plumerillo, dependiente del Servicio Meteorológico Nacional.

En una nota anticipando este escenario de escasas lluvias publicada por Los Andes el 18 de diciembre, Jara señalaba que siempre existe para fin de año la posibilidad de una tormenta fuerte en el llano que pueda incrementar el líquido acumulado en el pluviómetro mendocino, pero todo indicaba que no se alcanzarían los valores “normales” para el año calendario.

Efectivamente, no alcanzó y mucho menos se registró una tormenta fuerte que moviera la aguja.

El 2023 cerró con sólo 38% de las precipitaciones normales para Mendoza
Plaza Pedro del Castillo y el Museo del Area Fundacional de Ciudad
Foto:José Gutierrez / Los Andes
El 2023 cerró con sólo 38% de las precipitaciones normales para Mendoza Plaza Pedro del Castillo y el Museo del Area Fundacional de Ciudad Foto:José Gutierrez / Los Andes

Para el especialista hay que retroceder a principios de 2023 para interpretar estas condiciones. Es que la temporada estival pasada, estación fuerte de tormentas en la provincia, se registraron pocas lluvias y de baja intensidad.

Además, explicó que el impacto de la sequía se notó en el primer trimestre, dado que es la época donde se acumula gran parte del agua precipitada y después comenzó el período seco: desde mayo a septiembre. Desde ese mes hasta la fecha se inicia la otra etapa de fuertes lluvias, sobre lo cual dijo que noviembre y diciembre han sido meses normales, el promedio de lluvias para diciembre es de 28 mm y hasta el 18 se habían acumulado 27.

“De todas maneras hay que tener en cuenta que hay años más húmedos y otros más secos, con valores inferiores como en este caso, pero también hemos tenido años de 300 y 400 mm, es decir casi más del doble de la media. Pero si uno analiza la situación, durante los últimos 20 años, podrá observar que el promedio anual de lluvias para el Gran Mendoza, sigue manteniéndose de 220 mm”, añadió el especialista.

En tanto, Raúl Besa, referente de la Dirección de Contingencias Climáticas del sur provincial señaló que hay que diferenciar entre un año calendario y una temporada de lluvias. En este caso, el año calendario muestra cifras que comenzaron en época de sequía, que se extendió hasta los primeros meses de 2023. “Con el correr de los meses, observamos que la atmósfera alta comenzó a llenarse de humedad”. El especialista añadió que esto es lo que permite considerar que para los próximos meses habrá más precipitaciones y tendremos un año más húmedo que los tres anteriores, que estaban bajo la influencia de una fuerte sequía.

El Niño

Efectivamente, las proyecciones hacia adelante permiten esperar una temporada con mayor cantidad de precipitaciones que la anterior gracias a la influencia del fenómeno del El Niño que comenzó a impactar desde mediados de 2023.

Según las proyecciones, Mendoza tiene altas chances de tener un verano más caluroso y con más lluvias de lo normal, tal cual ha anticipado el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en su pronóstico trimestral. Este incluye diciembre de 2023, y enero y febrero de 2024. Las condiciones para la estación estival están influidas particularmente por dos variables: el fenómeno El Niño y el cambio climático, por lo que no se descarta la ocurrencia de olas de calor, como ya se ha visto recientemente en Brasil, pero sobre todo en el verano del Norte con temperaturas extremas en Europa, China y América del Norte.

En cuanto a las temperaturas, con disparidades, toda la franja Oeste del país tiene pronóstico con más chances de temperaturas elevadas.

Los expertos anticipan que Mendoza tiene 45% de probabilidades de presentar un escenario normal o superior a la normal durante el verano en lo que respecta a las lluvias. Esta particularidad es la misma que se anticipa para toda la región de Cuyo, y Mendoza queda ubicada en el territorio que abarca la zona central y Noreste del país. De hecho, en el Noreste se profundiza esta tendencia y tiene 50% de probabilidades de superar sus marcas promedio.

El SMN prevé precipitaciones superiores a las normales sobre la región del Litoral (con mayor probabilidad), región Norte, Córdoba, Oeste de Santa Fe, Este de San Luis, Este de La Pampa y Buenos Aires. Asimismo el SMN advierte: “No se descarta la ocurrencia de eventos de precipitación localmente más intensa que lo normal, especialmente hacia el centro-este y Noreste del país”.

El Niño es un fenómeno climático instalado desde julio de este año asociado a una anomalía en el océano Pacifico.

El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural caracterizado por la fluctuación de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, asociada a cambios en la atmósfera. Este fenómeno tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo, explica el Servicio Meteorológico Nacional.

Agrega que el ENOS es uno de los patrones más importantes de la llamada variabilidad climática interanual, que incluye modificaciones de la circulación de la atmósfera que pueden durar desde varios meses a pocos años. El Niño y La Niña son los componentes oceánicos, mientras que la Oscilación del Sur es el componente atmosférico, y ambos dan origen al término El Niño/Oscilación del Sur. Este fenómeno comprende tres fases: El Niño, La Niña y una fase neutra.

El 2023 cerró con sólo 38% de las precipitaciones normales para Mendoza. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
El 2023 cerró con sólo 38% de las precipitaciones normales para Mendoza. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Los efectos de esta oscilación sobre nuestro país son diversos y varían dependiendo de la fase, la región y la época del año. En particular, durante la primavera y el verano el Noreste argentino tiende a registrar precipitaciones superiores a las normales durante una fase El Niño. Durante la fase La Niña la misma zona tiende a registrar precipitaciones por debajo de lo normal”, señala el informe trimestral del SMN.

Justamente, a partir de este fenómeno se esperan más precipitaciones que vengan a romper con la dramática sequía que se ha vivido los últimos año y se agravó este.

“El Niño ya está afectando nuestras latitudes con precipitaciones y zonda”, destacó Jara, y agregó que provoca precipitaciones importantes en el Centro y Noreste del país.

“La temperatura transporta vapor, dejando de lado del Pacifico un río atmosférico, un caudal importante de agua en estado gaseoso, que del lado de Chile implica precipitaciones incluso níveas como hemos tenido, también acompañado de episodios de viento Zonda como también hemos vivido”, comentó el meteorólogo.

Esta situación provoca un porcentaje elevado de humedad en Cuyo, lo que da estas tormentas puntuales, la humedad en la atmósfera la torna inestable, agregó el especialista.

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