La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina

La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes
La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes

En Argentina quedan dos jirafas macho en el Ecoparque de Buenos Aires. Sin embargo, parecen destinadas a pasar lo que les queda de vida en el lugar. Y es que solo pueden viajar paradas y, vía terrestre, los puentes sobre las rutas son una amenaza inevitable. Cómo llegaron entonces al lugar, al igual que las 6 que hubo alguna vez en Mendoza.

El traslado de las elefantas asiáticas Pocha y Guillermina -que dejaron el Ecoparque de Mendoza a comienzos de mayo y ya llevan más de un mes adaptándose y viviendo en el Santuario de Elefantes de Mato Grosso (Brasil)- fue celebrado por las autoridades ambientales de Mendoza, de la Nación, y también de Brasil y del mundo entero. Y es que luego de 56 años (en el caso de Pocha) y de 23 años (Guille) viviendo en cautiverio y en un recinto por demás pequeño y de piedras y cemento, ambas elefantas -madre e hija- se encuentran en un espacio más adaptado a sus necesidades y más cercano a su hábitat natural, aunque en la práctica no deja de seguir siendo cautiverio. Sin embargo, todo el predio cuenta con 1.300 hectáreas y las “chicas” que salieron de Mendoza ya socializaron y comenzaron a integrarse al resto de la manada, compuesta por otras 5 elefantas asiáticas.

El traslado de las elefantas “mendocinas” volvió a poner entre los temas de conversación el traslado de todos los animales exóticos que aún quedan en zoológicos y ecoparques del territorio nacional. En el caso de Mendoza, aún quedan -entre otros- dos elefantes: la hembra africana Kenya -la idea es trasladarla antes de fin de año al mismo santuario de Brasil- y el macho asiático y padre de Guillermina, Tamy, quien se iría a ese espacio ya en 2023. Y en el Ecoparque de Buenos Aires hay otras dos elefantas, que serían las próximas en viajar a Mato Grosso. No obstante, también en el predio ubicado en Palermo quedan otros ejemplares exóticos, como es el caso de las dos jirafas, Buddy y Ciro (padre e hijo). Y en el caso de las jirafas, su vida parece estar destinada a transcurrir hasta el final en el Ecoparque de Buenos Aires.

Una jirafa que era transportada en camión murió al golpear su cabeza contra un puente.
Una jirafa que era transportada en camión murió al golpear su cabeza contra un puente.

Los motivos por los que las jirafas no podrían ser trasladadas vía terrestre

El primer y principal motivo que desalienta cualquier posibilidad de traslado de las jirafas del Ecoparque porteño -las dos que quedan en Argentina- tiene que ver con que no existen reservas ni santuarios especializados en estos especímenes en la región, a diferencia de lo que ocurre con los elefantes. Pocha y Guillermina debieron viajar vía terrestre 3.600 kilómetros en una travesía que incluyó dos camiones y distintos vehículos y que se extendió durante casi 5 días desde Mendoza y hasta el centro - oeste brasileño. Cuando las dos elefantas asiáticas que aún quedan en el Ecoparque de Buenos Aires partan hacia el Santuario de Mato Grosso, la logística y el operativo serán similares.

Pero en el caso de las jirafas, no hay un santuario ni reserva en Brasil, por lo que cualquier traslado -en caso de pensarse- debería tener como destino un viaje aéreo o marítimo, que realmente tome varios días hasta el continente africano. Y es aquí donde entra en juego y en consideración una cuestión relacionada íntegramente a la anatomía y a la salud de las jirafas: su estatura. En caso de que se dispusiera de un santuario para jirafas, ni Buddy ni Ciro podrían ser trasladadas de la misma manera en que fueron trasladadas Pocha y Guille; vía terrestre y en un camión que recorra las rutas. Y esto tiene que ver con el hecho de que los diferentes puentes que atraviesan las rutas no tienen la altura suficiente para que pueda pasar una jirafa por debajo, mientras que no hay chances de que una jirafa viaje de otra manera que no sea permaneciendo parada y erguida en su totalidad.

La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes
La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes

“Todos los traslados de jirafas se hacen con el ejemplar de pie. Para prepararla, primero se la hace recostar, luego se la anestesia y, mientras está tirada en el piso, se le tapan la cara y las orejas. Cuando el animal se levanta, se pone de pie con la cara y orejas tapadas, y es el momento de liarla con sogas para llevarlas a los camiones. Pero se las traslada despiertas y paradas, porque sus sistemas cardíacos son súper frágiles y sus pulmones son chiquitos en proporción con el cuerpo. Entonces, el sistema de venas en el cuello lleva a que no se las pueda llevar acostadas. Lógicamente eso te da una altura del camión que es bastante alta y los puentes de las rutas no llegan a tener esa altura”, explicó a Los Andes la médica veterinaria y presidenta de la Fundación Cullunche, Jennifer Ibarra.

La especialista destacó además que todo el procedimiento en que se les cubre la cabeza y las orejas a las jirafas no debe tomar más de 15 minutos, ya que no suelen soportar mayor tiempo sin estar paradas.

La altura promedio de una jirafa adulta es superior a los 4 metros (pueden llegar a 4,2 metros), mientras que -según la ruta y la zona donde se circule- los puentes que atraviesan las rutas no superan los 3,9 metros (en el caso de los más altos, la mayoría en Buenos Aires). Entonces no quedan dudas y se trata de lógica pura: las jirafas son más altas que los puentes viales y son animales que sí o sí deben viajar parados, por lo que no hay chance alguna de que puedan ser trasladados vía terrestre a algún hipotético santuario ubicado en el continente.

Aún si se consiguiera un traslado marítimo o aéreo -en un avión lo suficientemente alto-, el traslado desde su recinto al puerto o al aeropuerto también sería problemático y empíricamente imposible si en el camino hubiese aunque sea un solo puente. “Las jirafas que quedan en Argentina son nacidas y criadas en cautiverio, por lo que son animales bastante más mansos y están más acostumbrados al encierro en comparación con otros animales. Lamentablemente, al ser nacidas en cautiverio, no tienen opción de otro lugar mejor que no sea el cautiverio. Y lo mejor en estas instancias -como en la que se encuentran Buddy y Ciro- sería que el recinto donde habitan en el Ecoparque sea lo mejor posible, con un terreno lo más amplio posible”, siguió Ibarra, quien insistió en que las jirafas son animales muy delicados y que esa desproporción entre el tamaño de su cuerpo y el de sus pulmones y corazón hace que sea muy difícil el manejo. “Además, las jirafas son rumiantes y, si pasan mucho tiempo acostadas o echadas, pueden sufrir una parálisis ruminal”, agregó.

La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes
La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes

Hace algunos años la médica veterinaria mendocina viajó a Sudáfrica para participar de un curso de manejo de Megafauna y, entre otras cosas, abarcaron entre las prácticas lo que tenía que ver con el traslado de una jirafa. “Mientras estábamos allá, recuerdo que justo hubo un operativo en el que se tenía que trasladar a 4 jirafas, pero una falleció durante el procedimiento y se trasladaron solo a 3. Hay un gran porcentaje de muertes de jirafas en traslados en Sudáfrica y desde hace tiempo se está trabajando precisamente en disminuirlo”, siguió la veterinaria.

Cómo llegaron las 6 jirafas que alguna vez hubo en Mendoza

Antes de ser reconvertido en Ecoparque y de cerrar al público, el espacio ubicado al costado del Cerro de la Gloria funcionó como el tradicional Zoológico de Mendoza. Y, como tal, vio pasar a 6 jirafas por sus instalaciones en un lapso de 14 años. En ese mismo periodo (entre 1990 y 2004) se dio en el lugar una especie de “maldición de las jirafas”, ya que los 6 ejemplares fallecieron de manera trágica.

Asfixia con un envoltorio plástico, por un golpe luego de caer a la fosa de los leones, por un edema agudo de pulmón, por un parásito en la sangre y dos intoxicaciones con una flor fueron las causas de las trágicas muertes, que derivaron en que oportunamente las autoridades del ex Zoo decidieran no traer a ninguna otra jirafa (en su momento y mientras estuvo permitido, se llegó a pagar hasta 15.000 dólares por ejemplar).

La primera de las jirafas en encontrar una trágica muerte fue Lucerito, quien en 1990 se tragó un envoltorio plástico que había quedado en el paseo y éste le produjo una asfixia. En septiembre de 1994, llegaron a Mendoza procedentes de Michigan (Estados Unidos) dos jirafas más, un macho y una hembra. Ambos quedaron en el recinto que había dejado abandonado Lucerito, pero la fatalidad volvió a golpear a esta especie. Y es que, cuando apenas llevaba de 3 días en el lugar y ni siquiera había llegado a ser bautizado con un nombre propio, el ejemplar macho se escapó de su recinto. Recién lo encontraron al día siguiente, en la fosa de los leones. La jirafa macho había caído al lugar desde una altura considerable y había fallecido como consecuencia del golpe. A la compañera de este ejemplar si se la bautizó y el nombre elegido –casualmente- fue Soledad.

La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes
La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes

También en 1994, aunque en noviembre y para acompañar a Soledad, llegó al Zoo mendocino la jirafa Claudia. Su vida en el lugar se extendió durante 6 meses, hasta que falleció como consecuencia de un edema agudo de pulmón. Otra vez Soledad quedó sola, y su vida no se extendió durante mucho tiempo más. Años después, en 1997, la jirafa que ya había visto morir a su compañero y a su compañera, también fallecía en el Zoológico mendocino. Fue como consecuencia de un cuadro de Tripanosoma zoonítico, un parásito que afectó su sangre.

Entre 2001 y 2002, llegaron las últimas dos jirafas que estuvieron en Mendoza: Belén y Tomy. Procedentes de Chile, la hembra -que llegó primero, en julio- y el macho estuvieron en el recinto de jirafas hasta que encontraron su sorpresiva muerte en 2004. Según la autopsia, se confirmó que ambos habían fallecido tras ingerir clavel amarillo, una planta venenosa.

Teniendo en cuenta que las 6 jirafas que llegaron a Mendoza lo hicieron desde Chile y vía terrestre, se hace inevitable entonces la pregunta referida a cómo pudieron llegar a la provincia y vía terrestre teniendo en cuenta la imposibilidad de viajar acostadas y las complicaciones ya mencionadas con los puentes. “Cuando llegaron a Mendoza las jirafas que estuvieron en el entonces zoológico, no eran adultas. Recuerdo que en ese momento, como eran juveniles y no habían alcanzo su altura máxima todavía, pudieron pasar con lo justo por los puentes”, resume Ibarra.

La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes
La insólita y triste razón por las que a las jirafas no se las puede trasladar como a Pocha y Guillermina. Foto Archivo Los Andes

Y esta misma situación de Lucerito, Soledad, Claudia, Belén, Tomy y la otra jirafa macho que murió sin ser bautizada en Mendoza es compartida con los dos ejemplares que quedan en el Ecoparque de Buenos Aires (Buddy y Ciro): todos y todas llegaron siendo cachorras y cuando la altura aún no significaba un riesgo o impedimento para su traslado.

La trágica muerte de la jirafa que impactó contra un puente en Sudáfrica

En julio de 2014, y mientras un par de jirafas eran trasladadas por una autopista de Johannesburgo (Sudáfrica), una de ellas falleció luego de que impactara su cabeza contra un puente en altura.

Según informó oportunamente el diario Eye Witness News, la cabeza de la jirafa golpeó contra el puente Garsfontein cuando el camión que la transportaba intentó pasar por debajo mientras conducía por la Autopista 1 de la capital sudafricana.

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