Desesperante: una familia fue a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental

La joven de 22 años ha tenido 24 internaciones por adicciones. Hace unos días ella firmó el alta voluntaria de una clínica, pero sus padres insisten en no tiene validez ya que ellos son los responsables. Piden a OSEP que cubra la internación en una clínica y que se deje sin efecto el alta.

Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)
Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)

Este no es el primer capítulo que se escribe sobre la dura historia de C. y su familia. Y, por lo visto, tampoco será el último. Pero de lo que no quedan dudas es de que la situación de la familia de esta joven mendocina de 22 años, con graves problemas vinculados al consumo problemático de drogas, es desesperante. Y crítica.

A tal punto de que su madre, Eugenia, ha recurrido a la Justicia con un amparo solicitando que a C. se la derive a una clínica de internación no voluntaria en la Ciudad de Buenos Aires, y que OSEP -obra social de la joven- se haga cargo del tratamiento.

Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)
Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)

Sin embargo, desde la Obra Social de Empleados Públicos (OSEP) propusieron otro establecimiento con el que tienen convenio. Y, al no ser una clínica “cerrada” -así se conoce a aquellas donde la internación no es voluntaria-, Eugenia sabe que será una de las tantas por las que C. habrá pasado y abandonado a los pocos días.

“Ya hemos ido a narcóticos anónimos, a alcohólicos anónimos, hemos ido a muchos centros de día. Si la meto en un centro abierto, el riesgo es que se fugue, y ahí no la encuentro más. Si ella sale a la calle, vuelve a consumir”, describió Eugenia.

Además del amparo solicitando que OSEP reconozca el traslado e internación de C. en la clínica de CABA, la familia de C. presentó un pedido de no innovar, también en la Justicia mendocina. Y esto último por algo más urgente.

Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)
Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)

Y es que recientemente C. firmó el alta para marcharse de una clínica especializada en salud mental de Mendoza. Y por esto mismo es que el viernes pasado volvió a la calle.

Pero su madre insiste en que, más allá de la firma, la joven de 22 años no está en condiciones de dejar la clínica. Y justamente con la medida de no innovar busca que su hija no salga de la clínica donde permaneció desde fines de marzo hasta el viernes.

“Desde 2020 hay un pedido en la Justicia para que se expida sobre la determinación de capacidad de mi hija. Pero aún no se resuelve, y hasta tanto, la asesora de menores e incapaces nos ha nombrado a sus padres, como responsables”, siguió Eugenia.

“El día en que se iba de alta de la clínica, tuvimos una reunión con los equipos de salud mental de OSEP, el equipo tratante de la clínica y los abogados. Y del equipo tratante de la paciente nos recalcaron que es una paciente adulta, que permanecía con una internación voluntaria y que había solicitado irse, por lo que no se la podía retener”, explicó a su turno la jefa del programa de Salud Mental de OSEP, Sandra Burgos.

Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes
Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes

En ese sentido, Burgos resaltó que ante el recurso de no innovar presentado en la Justicia -y mientras aguardan que se resuelva a su vez el amparo para que la obra social estatal reconozca la internación en el centro Gradiva de la CABA (de internación involuntaria)-, OSEP propuso seguir pagando la internación donde la joven permaneció hasta el viernes.

“Pero el equipo tratante rechazó esto”, agregó Burgos. No obstante, la madre de C. destacó que es la propia obra social la que se reusó a continuar pagando la internación de su hija en el lugar.

DESESPERANTE

En sus 22 años, C. ya contabiliza 24 internaciones, todas relacionadas a consumos problemáticos de estupefacientes. Y, si se tiene en cuenta que la primera de ellas fue horas después de que cumpliera 14 años, todos estos ingresos han sido en los últimos 8 años.

Según explica la madre de la joven, ella presenta lo que se conoce como una “patología dual”. Es decir, no es solamente el consumo de drogas propiamente dicho, sino que, además, está vinculado a problema psicológicos o psiquiátricos, y conductuales.

“No es solamente la adicción. Además, de base, ha tenido intentos de suicidio. Y estos se han dado en esos periodos que tiene de uno o dos años sin consumir”, resume Eugenia.

Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)
Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)

Los principales -y más críticos- episodios de consumo problemático comenzaron el mismo día en C. que cumplió 14 años, cuando probó cocaína.

Desde entonces, la vida de C. y de su familia no ha sido para nada fácil.

LA CRISIS MÁS RECIENTE Y LOS PEDIDOS A LA JUSTICIA

El lunes 25 de marzo, C. fue internada por última vez (al menos hasta el momento) y luego de una de esas desgastantes y desgarradoras crisis. En ese momento fue trasladada a una clínica especializada en Salud Mental, donde permaneció hasta el viernes pasado. Allí recibió el alta -que firmó ella misma-, y desde ese día, comenzó otro capítulo de angustia para la familia.

“Cuando la llevaron a la última internación, la evaluaron y presentaba todos los criterios de internación, porque su situación significaba un riesgo inminente para sí o para terceros”, describe Eugenia.

Tras pasar los días de desintoxicación, los padres de C. fueron citados por el equipo que trataba a la joven para definir los pasos a seguir. Y es aquí donde comenzó el conflicto entre la familia y OSEP. Porque los profesionales recomendaron un centro de internación involuntaria, donde la joven no pudiera firmar el alta voluntaria.

“Nos dijeron que en la clínica donde estaba no podían darle esa contención, y nosotros -por nuestra cuenta- averiguamos de la institución Gradiva, en la Ciudad de Buenos Aires. Hasta tuvimos una primera entrevista de la que participó C. y todo”, contó la madre de la joven.

Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)
Desesperante: Una familia recurrió a la Justicia para que a su hija no le den el alta de una clínica de salud mental. Foto: Archivo Los Andes (Imagen ilustrativa)

Sin embargo, desde OSEP explicaron que no tenían convenio con esa institución, y ofrecieron una ubicada en Moreno (Provincia de Buenos Aires). Pero a Eugenia y su esposo esta alternativa no los convenció, porque se trata de una institución “abierta” y voluntaria.

“Hoy en día no hay instituciones cerradas. La contención se hace a través de la escucha y del equipo, no a través de paredes. Cuando C. ha estado en una clínica de salud mental con contención y actividades, nunca se ha fugado”, agregó por su parte Burgos, de Salud Mental de OSEP, quien incluso advirtió a la madre de C. sobre algunas malas referencias de Gradiva en Buenos Aires.

“La pregunta no es cuántas veces se ha escapado mi hija, sino al revés. Y lo cierto es que se ha fugado todas las veces que estuvo internada, menos en dos clínicas”, ejemplificó Eugenia.

Por esto mismo es que, ante la negativa de OSEP de cubrir la internación en Gradiva, los padres de C. presentaron un recurso de amparo para que se haga lugar al pedido de cubrir el tratamiento en esta institución.

“Llegar a esta situación ha sido otra vez volver al punto cero. Porque ella está de nuevo en la calle, y es muy probable que, en uno o dos meses mi hija necesite ingresar de nuevo por alguna situación”, cerró Eugenia.

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