Cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película”: distinguen a Julio Ozán Lavoisier

Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Carlos Canale.
Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Carlos Canale.

A días de cumplir 82 años, el filósofo mendocino y creador del “idealismo universal” será distinguido por la Legislatura de Mendoza. Ozán Lavoisier cruzó los océanos y viajó durante 7 años por toda la India, material con el que ha escrito 10 libros y realizado un documental que ya fue estrenado. “Occidente necesita un cambio, es evidente que está en decadencia”, destaca.

Julio Ozán Lavoisier cumplirá 82 años el próximo sábado, 9 de julio. Y uno de los mejores regalos de cumpleaños que tendrá en 2022 es que una gran cantidad de mendocinos ya pudieron disfrutar del gran legado que comenzó a forjar y dejar en vida: un tratado filosófico -en forma de libros y de documental- que combina y permite converger a la filosofía occidental con la oriental (especialmente con foco en la filosofía hindú y budista). Protagonista central de una vida digna de un libro o de una película, la obra de Ozán Lavoisier viene de llenar durante 9 funciones distintas las salas del Cine Universidad -desde comienzos de mayo- con la proyección de los 24 capítulos del documental sobre su vida y su trabajo, “The Hindu Tradition”, realizado en conjunto con su amigo y productor audiovisual, Carlos Canale.

“Me ha sorprendido mucho que el público de Mendoza se enganche tanto con el tema. La película estaba en inglés, pensada para festivales internacionales, y la pandemia ayudó a que se proyecte acá también. Lo importante es que la gente ha comprendido que para ver y meterse en el tema, se necesita hacer un viaje espiritual. Mucha gente no conoce mucho la cultura de la India, y en el documental está explicado. Mucha gente está esperando que la India sea una superpotencia para prestarle atención, pero la está viendo con la óptica y postura nuestra, de Occidente. Por eso esta propuesta es mostrar a la India desde la larga tradición espiritual que tienen”, resume en diálogo con Los Andes el hombre, quien ya lleva escritos 9 libros (tratados filosóficos que apuntan precisamente a la convergencia entre la filosofía de Oriente y la de Occidente).

Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

“La principal diferencia es que, mientras Occidente busca soluciones externas, en la India y en Oriente se buscan soluciones internas. Uno no cambia por tener un auto nuevo, sino logra cambiar cuando revé su moral y se da un cambio intrínseco del ser humano. Creo que el éxito de la película no consiste en haber llenado el cine, sino en lo que la gente logra discernir y entiende que las cosas se pueden ver de otra manera”, destacó Ozán Lavoisier.

En reconocimiento a su trabajo, su legado y al “puente” que Ozán Lavoisier eligió tender entre la filosofía y el mundo occidental con el oriental con su vida y su obra, este jueves por la tarde el escritor e impulsor de su propia filosofía (bautizada por el mismo como “idealismo universal”) será distinguido en la Legislatura de Mendoza. Será a las 17, en el auditorio del Edificio Margarita Malharro de Torres (Peatonal Sarmiento 275, de Ciudad) y por iniciativa de las senadoras Gabriela Testa y Mercedes Rus.

Un puente entre Oriente y Occidente

Ozán Lavoisier completó la producción de “The Hindu Tradition” con el material que logró reunir a lo largo de 14 años y luego de recorrer más de 40.000 kilómetros, viviendo en los lugares más diversos y distantes de la India. “La película pretende aclarar los más frecuentes malentendidos y mostrar las expresiones más distintivas de la cultura hindú. Creemos que el momento es oportuno, pues siendo India la reserva espiritual del planeta, posee el antídoto preciso para el materialismo que ha invadido las mentes y sociedades modernas”, resumieron los realizadores. “El valor de la tradición hindú ha sido el de mantener siempre en un primer plano la realidad espiritual. Esta película pretende, mostrando desde diferentes ángulos y con suficientes explicaciones, restablecer esta perspectiva espiritual sin la cual todo proyecto civilizatorio está destinado al fracaso”, agregaron. E indicaron que incluye la manera de ver y sentir que ha sido más que eficaz en la India durante más de 4.000 años.

El trabajo demandó más de 3 años de edición y cuenta con 20 personalidades entrevistadas, la mayoría de ellos maestros espirituales de la India, profesores, intelectuales y conocedores de la cultura hindú.

“Creo que Occidente necesita un cambio, es evidente que está en decadencia. Quisiera que mi aporte sea que la gente empiece a ver las cosas de otra manera. Me tomó 7 años hacer el documental y a mi hermano le costó la vida, él me trajo los últimos casetes que había filmado y falleció 2 semanas después, hace unos 7 años”, resumió el mendocino con su particular personalidad. “Quedan capítulos por hacer. Mi hermano hizo muchos viajes, yo hice otros. Hemos recorrido toda la India; desiertos, montaña, un trabajo de locos, una patriada”, se explayó.

Más allá de su viaje (físico y espiritual) por la tradición hindú y por la filosofía oriental, Ozán Lavoisier no deja de lado lo que estudió y aprendió de la cultura occidental durante tantos años. “Yo soy universalista, la mitad de mi vida la dediqué a conocer la cultura occidental. Acabo de terminar mi libro ‘Civilizaciones paralelas’, donde precisamente trazo un paralelo entre India y Grecia. Mi intención es unir Occidente con Oriente, tenemos mucho para rescatar de la tradición griega todavía. Más allá de que estuvo el Renacimiento, muchas cosas no se rescataron. Grecia tiene mucho para dar todavía, por eso la clave es rescatar la cultura helénica y traer también cultura índica”, destacó el pensador.

Emocionado y contento por la repercusión de su trabajo, el filósofo mendocino resaltó que mucha gente se acercó a hacerle preguntas que surgían desde la curiosidad luego de los distintos episodios e, incluso, las funciones le permitieron a los mendocinos conocer su obra literaria.

“Me pone muy contento y me llena de emoción que se estén empezando a cerrar algunas cosas y estén llegando reconocimientos al final de mi vida”, agregó con humildad.

Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

Una vida nómade e introspectiva

Julio pasa sus días recluido en su recóndita vivienda en La Crucecita, donde divide el tiempo entre la introspección, seguir escribiendo y ocuparse de la Reserva Natural que lleva su nombre en el lugar.

Como si todo esto ya no lo transformara en una figura por demás llamativa y con una vida atrapante; hace más de 50 años, Ozán Lavoisier protagonizó una navegación que se extendió durante más de un año (una de tantas, a lo largo de los 12 años en que navegó) por el Océano Pacífico. Fue su primera expedición, en la que partió en noviembre de 1969 desde Chile junto a su hermano Pepe (QEPD) y que lo llevó hasta Fiyi en diciembre de 1970. Ese fue el imprevisto y forzado final de la expedición. “Nos agarró una tormenta fea, y el barco se descuajeringó entero. Estuvimos tres días enteros enfrentando la tormenta. Y el barco ya no daba más”, acotó en una entrevista con Los Andes publicada en diciembre de 2019.

Sus libros, aquellos que encuentran un perfecto complemento en el documental que ya estrenado, son de renombre en India, donde es conocido también por sus conferencias. Hace ya 30 años escribió su primera obra, ”El Retorno de las Fuentes” y fue publicada en España. Ozán Lavoisier es reconocido como el primer filósofo latinoamericano publicado en la India y, desde ese trabajo, publicó en total 9 libros y tratados filosóficos en total. Uno de sus últimos libro, “La búsqueda de la conciencia universal” (del 2020) fue publicado en la India, por una de las editoriales más importantes de Oriente (Motilal Banarsidass), y su obra es de referencia.

Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

“Más allá de las complejidades del lenguaje filosófico y las diferencias que pueden existir entre los autores que hemos visto, hay verdades simples en las que todos coinciden y que el lector debe retener en su memoria: una vida sin amor, sin bondad y sin belleza, es decir sin una aspiración que nos aleje de su lado repetitivo, tedioso, profano y animal, sin búsqueda y sin la práctica de paradigmas significativos; es una vida de miseria y, en el mejor de los casos, una pesadilla. Esta búsqueda no es tarea de intelectuales ociosos, sino de buscadores sinceros de las razones de nuestra existencia. Estas ideas, que pueden llamarse Unidad, Nirvana, Brahman o Absoluto, nos proyectan hacia el punto culminante de nuestra vida, hacia nuestra plenitud”, resume en la contratapa de este libro el referente mendocino.

Referente del hinduismo y del budismo

Desde hace más de tres décadas, Julio Ozán Lavoisier ha descubierto y se encuentra sumergido en la filosofía oriental. Aunque estudió la filosofía occidental primero en Mendoza y luego en Francia, tiene más presencia y peso en su pensamiento todo aquello que le quedó y aprendió de sus experiencias vividas. “La filosofía y los viajes van de la mano. Yo he aprendido más de los viajes que de la universidad, la naturaleza va abriendo páginas que otras cosas no. Y yo nunca viajé de turista. En los barcos llevaba una biblioteca, siempre escribiendo o leyendo”, resume con su parsimonia característica Julio.

Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Distinguen al mendocino que cruzó los mares, combinó filosofías e inspira con su “vida de película” . Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

Tanto con sus tratados filosóficos escritos como con el documental, la intención de Ozán Lavoisier es hacer que la gente conozca la cultura hindú en Occidente. “La pobreza en India es consecuencia de 250 años de colonialismo del Islam y de 250 años de colonialismo inglés. Pero en la etapa oscura del Medioevo en Occidente, India era floreciente”, concluye.

Sus viajes

Las 50.000 millas marinas que navegó Ozán Lavoisier al mando de veleros que él mismo compraba y acondicionaba a lo largo de 12 años equivalen a dos vueltas completas al mundo. Sin embargo, y cómo el mismo describe, nunca viajó como turista; sino que en esos viajes fue alimentando y saciando su apetito filosófico. “Nunca fui en una sola dirección. He recorrido el Atlántico y el Pacífico en diferentes direcciones”, rememoró el hombre en una entrevista con Los Andes.

Tras comprar un viejo velero y reacondicionarlo, en 1969 zarparon en lo que él propio Ozán Lavoisier definió como una aventura “un poquito alocada”. La primera parada fue, tras 40 días navegando, en las Islas Marquesas (el primer archipiélago de la Polinesia Francesa), en Hiva’Oa.

Julio, en sus años de navegante. A lo largo de 12 años recorrió 50.000 millas marinas. / Foto: julioozanlavoisier.blogspot.com
Julio, en sus años de navegante. A lo largo de 12 años recorrió 50.000 millas marinas. / Foto: julioozanlavoisier.blogspot.com

“Llevábamos algo de comida para el viaje, pero con la humedad se echó a perder. Quedaron unas verduras secas que llevábamos. Y nos la arreglábamos con la pesca”, rememoró hace un tiempo. El panorama en esa zona hace 50 años era muy distinto al actual; y la mayoría de esas islas era remotamente conocida por algunos intrépidos expedicionarios.

“Cuando llegamos a las Islas Marquesas nos dijeron que era la primera vez que veían un barco occidental. De hecho, en la bahía a la que llegamos vivía una única familia. Y nos llenaron el barco de cocos y ananás. En todos los lugares donde estuvimos la gente nos invitaba a sus casas, aunque durante la expedición nosotros dormimos siempre en el barco”, rememoró.

La aventura continuó luego hasta el archipiélago Tuamotu, también en la Polinesia; y hasta Tahití, capital de la Polinesia Francesa. Luego de 13 meses de travesía, y cuando ya habían llegado a Fiyi, la naturaleza decidió que la primera expedición había llegado a su fin. Esa misma expedición que lo tuvo, por ejemplo, nadando en la superficie cuando lo sorprendió un grupo tiburones que lo merodeaban. Solo tuvo una forma de zafar de esa situación: debió nadar despacito de regreso hasta el velero.

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