Un documental sobre la apasionante vida de Julio: cruzó mares, escribió de filosofía y vive en la montaña

Julio Ozán Lavoisier es mendocino, tiene 82 años y vive alejado de todo, en La Crucecita. En 1969 atravesó el Pacífico en un velero, y -desde entonces- ha dedicado su vida a estudiar e investigar tanto las filosofías occidentales como las orientales. Escribió 9 libros y en mayo estrenará su documental “The Hindu Tradition”, que incluyó 40.000 kilómetros recorridos a lo largo de 14 años.

Un documental sobre la apasionante vida de Julio: cruzó mares, escribió de filosofía y vive en la montaña
Julio Ozán Lavoisier (80), el mendocino que es un pensador de referencia en Oriente y estrenará su documental sobre la tradición hindú. Foto; Ignacio Blanco / Los Andes.

Julio Ozán Lavoisier tiene 82 años y una vida digna de un libro o de una película. El detalle es que el mendocino ya lleva escritos 9 libros (tratados filosóficos que apuntan a la convergencia entre la filosofía de Oriente y la de Occidente) y ya tiene listo para su estreno un enriquecedor documental relacionado con la Tradición Hindú (la producción lleva por nombre The Hindu Tradition”), que será estrenado el 5 de mayo próximo en el Cine Universidad. El trabajo consta de 24 episodios y serán estrenados -de a dos- semanalmente entre el 5 de mayo y el 7 de julio.

Un documental sobre la apasionante vida de Julio: cruzó mares, escribió de filosofía y vive en la montaña. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Un documental sobre la apasionante vida de Julio: cruzó mares, escribió de filosofía y vive en la montaña. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

Junto a su amigo, el realizador audiovisual Carlos Canale, Ozán Lavoisier completó la producción de “The Hindu Tradition” con el material reunido a lo largo de 14 años y luego de recorrer más de 40.000 kilómetros y viviendo en los lugares más diversos y distantes de la India. “La película pretende aclarar los más frecuentes malentendidos y mostrar las expresiones más distintivas de la cultura hindú. Creemos que el momento es oportuno, pues siendo India la reserva espiritual del planeta, posee el antídoto preciso para el materialismo que ha invadido las mentes y sociedades modernas”, resumen los realizadores. “El valor de la tradición hindú ha sido el de mantener siempre en un primer plano la realidad espiritual. Esta película pretende, mostrando desde diferentes ángulos y con suficientes explicaciones, restablecer esta perspectiva espiritual sin la cual todo proyecto civilizatorio está destinado al fracaso”, agregaron. E indicaron que incluye la manera de ver y sentir que ha sido más que eficaz en la India durante más de 4.000 años.

El trabajo demandó más de 3 años de edición y cuenta con 20 personalidades entrevistadas, la mayoría de ellos maestros espirituales de la India, profesores, intelectuales y conocedores de la cultura hindú.

Una vida nómade e introspectiva

Julio pasa sus días recluido en su recóndita vivienda en La Crucecita, donde divide el tiempo entre la introspección, seguir escribiendo y ocuparse de la Reserva Natural que lleva su nombre.

Como si todo esto ya no lo transformara en una figura por demás llamativa y con una vida atrapante; hace poco más de 50 años, Ozán Lavoisier protagonizó una navegación que se extendió durante más de un año (una de tantas, a lo largo de los 12 años en que navegó) por el Océano Pacífico. Fue su primera expedición, en la que partió en noviembre de 1969 desde Chile junto a su hermano Pepe (QEPD) y que lo llevó hasta Fiyi en diciembre de 1970. Ese fue el imprevisto y forzado final de la expedición. “Nos agarró una tormenta fea, y el barco se descuajeringó entero. Estuvimos tres días enteros enfrentando la tormenta. Y el barco ya no daba más”, acotó en una entrevista con Los Andes publicada en diciembre de 2019.

Sus libros, aquellos que encuentran un perfecto complemento en el documental que se estrenará el mes próximo, son de renombre en India, donde es conocido también por sus conferencias. Hace ya 30 años escribió su primer obra, ”El Retorno de las Fuentes” y fue publicada en España. Ozán Lavoisier es reconocido como el primer filósofo latinoamericano publicado en la India y, desde ese trabajo, publicó en total 9 libros y tratados filosóficos en total. Uno de sus últimos libro, “La búsqueda de la conciencia universal” (del 2020) fue publicado en la India, por una de las editoriales más importantes de Oriente (Motilal Banarsidass), y su obra es de referencia. “Esta editorial publica en particular obras hindúes y budistas; y de algunos autores destacados de occidente; como Jung, Müller y otros vinculados con la tradición índica”, destaca Canale.

Julio Ozán Lavoisier, en su remota casa de La Crucecita; frente a la reserva natural que ha creado. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Julio Ozán Lavoisier, en su remota casa de La Crucecita; frente a la reserva natural que ha creado. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

“Más allá de las complejidades del lenguaje filosófico y las diferencias que pueden existir entre los autores que hemos visto, hay verdades simples en las que todos coinciden y que el lector debe retener en su memoria: una vida sin amor, sin bondad y sin belleza, es decir sin una aspiración que nos aleje de su lado repetitivo, tedioso, profano y animal, sin búsqueda y sin la práctica de paradigmas significativos; es una vida de miseria y, en el mejor de los casos, una pesadilla. Esta búsqueda no es tarea de intelectuales ociosos, sino de buscadores sinceros de las razones de nuestra existencia. Estas ideas, que pueden llamarse Unidad, Nirvana, Brahman o Absoluto, nos proyectan hacia el punto culminante de nuestra vida, hacia nuestra plenitud”, resume en la contratapa de este libro el referente mendocino.

El documental

Durante todos los jueves de mayo, junio y el primer jueves de julio, “The Hindu Tradition” se proyectará en las salas del Cine Universidad (ubicado en la Nave Universitaria, Ciudad de Mendoza). Este es el cronograma de los episodios.

Un documental sobre la apasionante vida de Julio: cruzó mares, escribió de filosofía y vive en la montaña. Foto: Gentileza.
Un documental sobre la apasionante vida de Julio: cruzó mares, escribió de filosofía y vive en la montaña. Foto: Gentileza.
  • Acerca del film / Oriente y Occidente (5 de de mayo).
  • La Doctrina y El Ganges / Educación, Escuelas, Ashrams y Varnas (12 de mayo).
  • Devoción y Rituales / Ceremonias / Funerales (19 de mayo).
  • La Trinidad hindú / Dioses y Diosas / Dioses de los Himalayas (26 de mayo)
  • Grandes Festivales: Jagannath - Diwali / Grandes Festivales: Maha Kumbh Mela (2 de junio).
  • Arte y Artesanías / Música / Danza (9 de junio).
  • Templos /Arte entre las ruinas / Templos y esculturas (16 de junio).
  • Ciudades templos / La más extensa Ciudad templo - Sridangam / Fortalezas y Palacios en el Desierto (23 de junio).
  • Peregrinaciones / Procesiones y Festivales locales (30 de junio).
  • El último estadio de la vida / Vida espiritual y Los Himalayas (7 de julio).

Referente del hinduismo y del budismo

Desde hace más de tres décadas, Julio Ozán Lavoisier ha descubierto y se encuentra sumergido en la filosofía oriental. Aunque estudió la filosofía occidental primero en Mendoza y luego en Francia, tiene más presencia y peso en su pensamiento todo aquello que le quedó y aprendió de sus experiencias vividas. “La filosofía y los viajes van de la mano. Yo he aprendido más de los viajes que de la universidad, la naturaleza va abriendo páginas que otras cosas no. Y yo nunca viajé de turista. En los barcos llevaba una biblioteca, siempre escribiendo o leyendo”, resume con su parsimonia característica Julio.

Tanto con sus tratados filosóficos escritos como con el documental que se estrenará el mes próximo, la intención de Ozán Lavoisier es hacer que la gente conozca la cultura hindú en Occidente. “La pobreza en India es consecuencia de 250 años de colonialismo del Islam y de 250 años de colonialismo inglés. Pero en la etapa oscura del Medioevo en Occidente, India era floreciente”, concluye. “Julio es una persona interesada en seguir dejando cosas en este mundo, y no sacándolas”, acota casi de inmediato su amigo, Canale.

Sus viajes

Las 50.000 millas marinas que ha navegado Ozán Lavoisier al mando de veleros que él mismo compraba y acondicionaba a lo largo de 12 años equivalen a dos vueltas completas al mundo. Sin embargo, y cómo el mismo describe, nunca viajó como turista; sino que en esos viajes fue alimentando y saciando su apetito filosófico. “Nunca fui en una sola dirección. He recorrido el Atlántico y el Pacífico en diferentes direcciones”, rememora el hombre a Los Andes.

“Fue bastante improvisado, ya que como mendocinos no sabíamos nada de navegación. Pero un día decidimos que queríamos ver las cosas de otra manera, y se nos ocurrió la idea paradisíaca de las islas del Pacífico”, agrega.

Tras comprar un viejo velero y reacondicionarlo, en 1969 zarparon en lo que él propio Ozán Lavoisier reconoce como una aventura “un poquito alocada”. La primera parada fue, tras 40 días navegando, en las Islas Marquesas (el primer archipiélago de la Polinesia Francesa), en Hiva’Oa.

Julio, en sus años de navegante. A lo largo de 12 años recorrió 50.000 millas marinas. / Foto: julioozanlavoisier.blogspot.com
Julio, en sus años de navegante. A lo largo de 12 años recorrió 50.000 millas marinas. / Foto: julioozanlavoisier.blogspot.com

“Llevábamos algo de comida para el viaje, pero con la humedad se echó a perder. Quedaron unas verduras secas que llevábamos. Y nos la arreglábamos con la pesca”, rememoró. El panorama en esa zona hace 50 años era muy distinto al actual; y la mayoría de esas islas era remotamente conocida por algunos intrépidos expedicionarios.

“Cuando llegamos a las Islas Marquesas nos dijeron que era la primera vez que veían un barco occidental. De hecho, en la bahía a la que llegamos vivía una única familia. Y nos llenaron el barco de cocos y ananás. En todos los lugares donde estuvimos la gente nos invitaba a sus casas, aunque durante la expedición nosotros dormimos siempre en el barco”, rememoró.

La aventura continuó luego hasta el archipiélago Tuamotu, también en la Polinesia; y hasta Tahití, capital de la Polinesia Francesa. “Fue la primera gran ciudad en la que estuvimos, y vivía más gente. En Tahití estuvimos casi un mes, porque había que arreglar el velero”, siguió.

Luego de 13 meses de travesía, y cuando ya habían llegado a Fiyi, la naturaleza decidió que la primera expedición había llegado a su fin. Esa misma expedición que lo tuvo, por ejemplo, nadando en la superficie cuando lo sorprendió un grupo tiburones que lo merodeaban. Solo tuvo una forma de zafar de esa situación: debió nadar despacito de regreso hasta el velero.

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