11 de febrero de 2026 - 14:51

Conrado Estol, neurólogo: "Apoyar la cabeza en la almohada y dormirse de inmediato no es lo normal"

En materia de sueño, la rapidez para conciliar el sueño no siempre es una virtud y muchas veces se trata de una alarma encubierta.

Para muchas personas, apoyar la cabeza en la almohada y quedarse dormidas en cuestión de segundos es motivo de orgullo. La escena suele asociarse con un “sueño profundo” o con la capacidad de descansar sin vueltas. Sin embargo, desde la neurología advierten que esa rapidez no siempre es una buena señal.

Cuánto tiempo deberíamos tardar en conciliar el sueño

En realidad, este acto puede reflejar un problema silencioso: la falta de sueño acumulada. El neurólogo y referente en salud y bienestar Conrado Estol, quien cuenta con más de un millón y medio de seguidores en redes sociales donde difunde información médica, es claro al respecto.

Cuando el cuerpo se “apaga” en segundos, el mensaje es otro. “Si vos apoyás la cabeza en la almohada y te dormís, es malo. Quiere decir que te falta sueño”, afirma Estol. En términos clínicos, ese fenómeno se asocia con una elevada presión de sueño, es decir, una necesidad biológica acumulada tras varios días de descanso insuficiente o de mala calidad.

dormir boca abajo

Quedarse dormido en menos de 10 minutos habla de agotamiento

Dormirse demasiado rápido, entonces, no habla de eficiencia sino de agotamiento. El cerebro exhausto responde de manera abrupta porque no logró recuperarse adecuadamente en jornadas previas.

A largo plazo, la privación crónica de sueño se vincula con problemas de memoria, dificultades de concentración, alteraciones del estado de ánimo y mayor riesgo cardiovascular.

Después de los 60 años, ¿es mejor levantarse temprano o dormir más (1)

“La gente lo dice como un orgullo, tenés que tardar entre unos 10 y 15 minutos en dormirte, eso es lo normal”, remarca el neurólogo. El dato funciona como una referencia práctica: si el sueño llega de inmediato todas las noches, conviene revisar los hábitos.

Dormir entre siete y nueve horas, mantener horarios regulares y reducir la exposición a pantallas antes de acostarse son medidas básicas para mejorar la calidad del descanso.

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