Para muchas personas, apoyar la cabeza en la almohada y quedarse dormidas en cuestión de segundos es motivo de orgullo. La escena suele asociarse con un “sueño profundo” o con la capacidad de descansar sin vueltas. Sin embargo, desde laneurología advierten que esa rapidez no siempre es una buena señal.
Cuánto tiempo deberíamos tardar en conciliar el sueño
En realidad, este acto puede reflejar un problema silencioso: la falta de sueño acumulada. El neurólogo y referente en salud y bienestar ConradoEstol, quien cuenta con más de un millón y medio de seguidores en redes sociales donde difunde información médica, es claro al respecto.
“Apoyar la cara en la almohada y dormirse de inmediato no es lo normal”, sostuvo en sus redes el profesional. Según explica, lo habitual es tardar entre 10 y 15 minutos en conciliar el sueño. Ese lapso indica que el cerebro realiza una transición progresiva desde la vigilia hacia el descanso.
Cuando el cuerpo se “apaga” en segundos, el mensaje es otro. “Si vos apoyás la cabeza en la almohada y te dormís, es malo. Quiere decir que te falta sueño”, afirma Estol. En términos clínicos, ese fenómeno se asocia con una elevada presión de sueño, es decir, una necesidad biológica acumulada tras varios días de descanso insuficiente o de mala calidad.
dormir boca abajo
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Quedarse dormido en menos de 10 minutos habla de agotamiento
Dormirse demasiado rápido, entonces, no habla de eficiencia sino de agotamiento. El cerebro exhausto responde de manera abrupta porque no logró recuperarse adecuadamente en jornadas previas.
A largo plazo, la privación crónica de sueño se vincula con problemas de memoria, dificultades de concentración, alteraciones del estado de ánimo y mayor riesgo cardiovascular.
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“La gente lo dice como un orgullo, tenés que tardar entre unos 10 y 15 minutos en dormirte, eso es lo normal”, remarca el neurólogo. El dato funciona como una referencia práctica: si el sueño llega de inmediato todas las noches, conviene revisar los hábitos.
Dormir entre siete y nueve horas, mantener horarios regulares y reducir la exposición a pantallas antes de acostarse son medidas básicas para mejorar la calidad del descanso.