Los brazos musculados no han formado parte de lo que se consideraba el canon de belleza femenino. Al menos, hasta hace bien poco. Las cosas empiezan a cambiar y las mujeres haciendo ejercicios ya es una imagen que nada extraña.
El entrenamiento de brazos gana popularidad entre por sus beneficios en la salud ósea, muscular y metabólica.
Los brazos musculados no han formado parte de lo que se consideraba el canon de belleza femenino. Al menos, hasta hace bien poco. Las cosas empiezan a cambiar y las mujeres haciendo ejercicios ya es una imagen que nada extraña.
“Cada vez son más las que ocupan las zonas de fuerza y peso libre, rompiendo prejuicios y apostando también por el trabajo de brazos, hombros y espalda. Dejan atrás el miedo a ganar volumen y priorizan la fuerza, la funcionalidad y la confianza”, afirma Manuel López, personal training director de VivaGym.
Por lo general, las mujeres presentan niveles de testosterona mucho más bajos que los hombres, lo que limita de forma natural la hipertrofia muscular masiva. Por tanto, “levantar peso no convierte a nadie en culturista, pero sí hace brazos y hombros más fuertes y definidos, y eso justamente lo que muchas buscan”, explica López.
El experto recuerda cuáles son los beneficios de entrenar la fuerza, especialmente durante etapas vitales como la perimenopausia y la menopausia, cuando es vital preservar la masa muscular para un envejecimiento saludable: