30 de enero de 2026 - 09:32

Cómo volver a dormir si te despertás durante la noche, y dejar de dar vueltas en la cama durante horas

Despertarse de noche no es el problema: lo que hacés después define si volvés a dormir o seguís en alerta.

Despertarse en mitad de la noche es más común de lo que parece. El sueño, el estrés, la activación mental y los hábitos nocturnos influyen mucho más de lo que creemos. La buena noticia es que no hace falta “forzar” el descanso: existen estrategias simples para ayudar al cuerpo a volver a dormir sin dar vueltas en la cama.

Por qué te despertás durante la noche

Los despertares nocturnos suelen tener múltiples causas que se combinan:

  • Estrés o ansiedad acumulados durante el día

  • Pensamientos recurrentes que aparecen en silencio

  • Ruidos, luces o microestímulos

  • Digestión pesada o reflujo

  • Desequilibrios hormonales del sueño

  • Fiebre leve, gripe o malestar físico

Entender que no hay una sola causa ayuda a bajar la preocupación. Despertarse no significa que algo esté “fallando”.

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La regla de oro: no convertir el despertar en un problema

El error más común es reaccionar con urgencia: mirar el reloj, calcular cuántas horas quedan o pensar “mañana voy a estar destruido”. Eso activa el sistema nervioso y aleja el sueño.

Dormir no se logra con esfuerzo, sino con desactivación. Cuanto más intentás dormir, más despierto queda el cuerpo.

Qué hacer apenas te despertás

Si abrís los ojos durante la noche:

  • No mires el reloj

  • Quedate quieto unos segundos

  • Bajá el ritmo respiratorio

  • Relajá conscientemente mandíbula, hombros y manos

Pequeños gestos calmos ayudan al cerebro a interpretar que no hay peligro.

Rituales simples que ayudan a volver a dormir

Si el sueño no vuelve solo, podés probar:

  • Respiración lenta (por ejemplo, inhalar 4 segundos y exhalar 6)

  • Estiramientos suaves en la cama

  • Visualizar una escena neutra y repetitiva

  • Escuchar ruido blanco o sonidos constantes

  • Leer algo muy liviano con luz cálida

La clave es evitar cualquier estímulo que “despierte” la mente.

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Algo distinto que casi nadie hace (y funciona)

Un recurso poco mencionado es el “descanso sin sueño”. En lugar de luchar por dormir, proponete solo descansar el cuerpo: ojos cerrados, respiración lenta, sin expectativas.

Este cambio mental reduce la presión por dormir y, paradójicamente, facilita que el sueño vuelva. Incluso si no dormís profundo, ese descanso ya recupera energía.

Otra técnica útil es la del pensamiento diferido: tener un cuaderno cerca y anotar frases como “esto lo pienso mañana”. Es una forma concreta de decirle al cerebro que no es momento de resolver nada.

Cuándo conviene levantarse de la cama

Si pasaron unos 20–30 minutos y estás completamente despierto, puede ayudar levantarte brevemente y hacer algo monótono y tranquilo (sin pantallas). Volvé a la cama apenas aparezcan señales de somnolencia.

Esto evita que el cerebro asocie la cama con estar despierto y frustrado.

Qué evitar a toda costa

  • Revisar el celular o redes sociales

  • Encender luces fuertes

  • Quedarte dando vueltas con enojo

  • Pensar en obligaciones del día siguiente

  • Forzarte a dormir

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