Política en Off: la tardanza infartante de Raúl, el mejor amigo del radicalismo y los colgados de la peluca

Lo que se dice y lo que no, lo que se habla y lo que no. Y todo lo que pasa en el detrás de escena de la política mendocina.

El intendente que casi infarta al Gobernador

La velada patriótica en las vísperas del 25 de mayo se realizó la noche anterior en el teatro Independencia. Del evento participaba no sólo el gobernador Rodolfo Suárez, sino también funcionarios e intendentes.

Previo a deleitarse con la Orquesta Sinfónica, había un espectáculo de mapping que es una técnica audiovisual que trata de proyectar imágenes sobre superficies reales. Para ello se habían apagado las luces de la calle Chile con la intención de tener un ambiente a oscuras para que la técnica se resaltara.

En ese interín, el intendente Raúl Rufeil venía llegando tarde en una camioneta desde San Martín. El vehículo venía, como corresponde, con las luces prendidas y se apostó hasta la entrada del teatro ante el casi infarto de varios funcionarios, incluido el Gobernador, porque todo indicaba que arruinaría el mapping.

Sin embargo, no pasó a mayores el tema ni el intendente radical dio la nota por truncarle el espectáculo visual a los artistas.

El mejor amigo del radicalismo

El jueves por la mañana las usinas del oficialismo estaban ardidas. El decreto que le otorgaba un subsidio a la fundación del ex senador aliado Héctor Bonarrico, y las palabras del pastor admitiendo que ese subsidio era parte de un acuerdo político, desató ira, desazón, perplejidad y otras emociones violentas en el radicalismo local.

Los teléfonos ebullían, las consultas acerca de la cocina de ese decreto, o los efectos que podrían desencadenarse tras la polémica, eran infinitos. Obviamente, el principal argumento era que son miles de decretos los que otorgan subsidios a fundaciones y otras organizaciones de la sociedad civil, por distintos apoyos, desde el famoso subsidio de 3 millones de pesos a la Cámara de Comercio de General Alvear como apoyo oficial para hacer la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas, hasta los que se dan o otras organizaciones que prestan servicios sociales y médicos a diferentes sectores de la sociedad.

Las preguntas y sugerencias pasaban de teléfono en teléfono y también en las mesas de café de los mentideros. Así, en una mesa se escuchó a un radical quejarse amargamente del aliado (¿o ex aliado?) Bonarrico y sus desafortunadas palabras acerca del acuerdo político, cuando podría haber dicho que era para financiar actividades sociales y punto: “con amigos así, no nos hacen falta enemigos” dijo.

El interlocutor soltó con ironía: “cómo estábamos aburridos porque el peronismo mendocino está muerto, nos buscamos un quilombo con uno de los propios”.

Colgados de la peluca

El sábado, el Partido Demócrata Nacional (no la versión tradicional menduca, sino su extensión en todo el país), se dio el gusto de aceptar por amplia mayoría llevar en sus boletas la candidatura presidencial del economista liberal y diputado nacional Javier Milei.

En un congreso partidario realizado en Buenos Aires, gansos de todo el país resolvieron con el apoyo del 80% de los congresales que “en caso que el Licenciado Javier Gerardo Milei ratifique ante los organismos oficiales constituidos, su candidatura a Presidente de la Nación Argentina para las próximas elecciones, el Partido Demócrata (Orden Nacional) lo llevará oficialmente como su candidato a Presidente de los argentinos”.

Una vez anunciada la decisión, que le otorga a Milei un partido político que soporte sus aspiraciones, llegó el mensaje del diputado nacional. “Muchas gracias @pdemnacional por decidir acompañarme en las elecciones para Presidente en el año 2023 y con ello el desafío de volver a poner de pie al país retomando el orden liberal que nos hizo la primer potencia mundial. VIVA LA LIBERTAD CARAJO”, decía el mensaje.

Los gansos están chochos, porque tienen un candidato nacional que aparece en las encuentas y que puede traccionar a los candidatos del PD a cargos electivos. Eso es una buena noticia, teniendo en cuenta el fracaso de 2021.

Amor azul

A veces es interesante observar los despachos o las oficinas de los dirigentes políticos de Mendoza. Lógicamente, se puede saber cómo es la ideología o los intereses que pueden llegar a tener en términos de los subespacios de los propios partidos políticos.

En el caso del peronismo, no es para nada difícil encontrar bustos, cuadros, adornos o cualquier símbolo que represente a los líderes del Partido Justicialista, tanto con Juan Domingo Perón como también Evita Perón.

No obstante, en las oficinas en la que recibieron a Los Andes los políticos Alejandro Bermejo y Roberto Righi, hubo cuadros de un dirigente importante para lo que ha sido históricamente el “sector azul” del peronismo: el fundador de ese espacio Juan Carlos Mazzón.

El “Chueco”, como era conocido uno de los principales operadores que ha tenido el peronismo mendocino en los últimos años, falleció en agosto del 2015, y aún es lamentado por los peronistas. “Tenía la particularidad de ordenarnos a todos, de forma práctica y rápida. Se extraña un montón”, señalan.

De hecho, Righi en su despacho, además de la foto con Mazzón, tiene cuadros de Perón y Evita; aunque también con el ex gobernador, Celso Jaque. Además, en una de sus repisas hay otras fotos con dos presidentes: el ya fallecido Néstor Kirchner y el actual mandatario, Alberto Fernández.

En tanto, del lado de Bermejo, las imágenes se encuentran en la sede del PJ de Maipú, donde tienen injerencia directa, y uno de los espacios del lugar tiene el nombre del recordado operador santafesino.

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