No es lo mismo el desprecio en Mendoza

Propusieron una escultura en homenaje a Jorge Sosa en la Plazoleta del Indio, lugar donde se inspiró para escribir su himno, “Tonada de otoño”. Pero la rechazaron con la excusa de que subvierte el sentido del lugar: ¿es esto así o es producto del desprecio por los artistas?

No es lo mismo el desprecio en Mendoza
Jorge Sosa (1945-2021).

En 2012 se llevó a cabo en Mendoza una loca y polémica idea: convocar a un concurso para elegir lo que iba a ser el himno oficial de la provincia. Fue en el gobierno de Francisco Pérez y de la convocatoria participaron numerosos autores, pero la ganadora fue Roxana Romano, quien, según su confesión, no tenía experiencia en las letras. El texto elegido, discutido y hasta rechazado por muchos dio tela para cortar, pero terminó en lo que es ahora: en nada. Creo que nadie jamás ha oído nunca ese himno. Es parte de la larga lista de esfuerzos inútiles.

Sin embargo, si para algo sirvió leer los versos desatinados de aquel malgasto, fue para que muchos reaccionaran con una contrapropuesta, que decía: “¿Para qué crear un himno si Mendoza ya tiene uno?”. Y ese himno que todos tenían en mente y no necesitaba de un concurso era la Tonada de otoño, esa hermosa canción con música de Damián Sánchez y letra de Jorge Sosa (1945-2021).

Sosa no había nacido en Mendoza, pero llegó a ser tan mendocino como el que más. Y con su trayectoria (del periodismo a la publicidad, pasando por la literatura, el humor y la radiofonía), le puso palabras a nuestra provincia con un esfuerzo artístico francamente popular y celebrado. Por eso, cuando surgió la propuesta de levantar un monumento en su honor en la plazoleta en la que él se inspiró para componer esa canción, la sorpresa provino del hecho de que es muy raro que esta tierra de otoño particular decida honrar a sus artistas con homenajes de este tipo.

Sin embargo, como diría el propio Sosa, el proyecto de esa escultura duró menos que un pelado en la nieve. Al final, concejales oficialistas han considerado inapropiado homenajearlo allí. Estas palabras que usted lee no están vertidas aquí para juzgar las prioridades de Jorge Sosa sobre otros artistas de Mendoza (Di Benedetto, Bodoc, Ramponi, pero también Delhez, Roig Mátons, Favio) que también merecerían un monumento. Lo que sí es cierto es que no todos escribieron un poema capaz de ser cantado como si fuera un himno, y que la inspiración de esos versos no surgió de cualquier plaza, sino de esa puntual Plazoleta del Indio en Guaymallén.

Pensar que un homenaje a un creador que la habitó subvertiría la honra original (a los pueblos originarios) es creer que las cosas son estáticas y que los ámbitos no son recorridos y habitados por las personas (escritores incluidos). Aunque tal vez no: tal vez el que cometió el error fue Jorge Sosa. Si se hubiera inspirado en otra plaza, una estatua en su honor habría corrido mejor suerte. Qué desatino el suyo: no es lo mismo el desprecio en Mendoza.

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