¿Habrá que esperar más equilibrio legislativo?

Independientemente de toda especulación, no es malo que en el ámbito legislativo se genere un escenario de equilibrio político, con mayor paridad de fuerzas.

Asamblea Legislativa 2023 en la Legislatura de Mendoza.

Foto: Orlando Pelichotti
Asamblea Legislativa 2023 en la Legislatura de Mendoza. Foto: Orlando Pelichotti

Las elecciones legislativas de medio término, en 2021, dejaron a la Legislatura provincial conformada por sólo dos coaliciones dominantes, Cambia Mendoza y el Frente de Todos, y un par de diputados por afuera de esa conformación: la demócrata Mercedes Llano y Emanuel Fugazzotto, del Partido Verde. Llano ya estaba en funciones y finaliza su mandato en diciembre, mientras que Fugazzotto asumió el 1 de mayo del año pasado y aún no cumple la mitad de su periodo legislativo. Además, tuvo el mérito de ser el primero en ocupar una banca por el partido al que representa.

Sin embargo, entre las coaliciones a las que llamamos dominantes hubo siempre una que se impuso más que la otra: la oficialista Cambia Mendoza, con mayor cantidad de bancas que su principal adversario, aunque careciendo del número necesario para manejar libremente proyectos que, para ser aprobados, requieren los dos tercios constitucionalmente establecidos. En el Senado el oficialismo cornejo-suarista había quedado tan sólo a un voto de ese privilegio.

La conformación que tuvo la Legislatura en todo este último tiempo pasó a ser histórica para aquellos que añoran la clásica división entre tres fuerzas: radicales, peronistas y demócratas. En realidad, luego de la constitución de Cambia Mendoza para las elecciones a gobernador de 2015, el radicalismo pasó a ejercer un claro dominio ente las fuerzas de dicho espacio. Impuso su impronta ganadora ante cierta debilidad de espacios conservadores mendocinos que ya venían declinando y en los que sus dirigentes aceptaron sumarse gustosos a la conformación de un armado político capaz de sacar del poder al kirchnerismo. Cambia Mendoza lo logró y fue un aporte, un modelo, para Cambiemos en el orden nacional.

En ese armado que consolidó el Gobierno en la Legislatura se incluyó a un respetable número de miembros de Pro, referenciados en Omar De Marchi. La definición de las listas que luego fueron puestas a votación por la ciudadanía en 2021 demandaron arduas negociaciones, que terminaron en acuerdos en los que llegaron a participar Cornejo, el gobernador Suárez y el propio De Marchi.

El ex intendente de Luján siempre buscó diferenciarse de la impronta radical y por ello no debió sorprender su ruptura. La diferencia radica en que en 2019 directamente compitió adentro de la coalición oficialista (PASO) contra Rodolfo Suárez. En cambio, para las legislativas de mitad de mandato estiró la cuerda sin que ésta llegase a romperse, pero dejó el camino preparado para el armado que ahora lo tiene como protagonista.

Después de las últimas elecciones legislativas ya se observaba que los diputados y senadores ligados a Pro tendrían, en caso de ser necesario, mayores facultades para plantear diferencias con iniciativas del Ejecutivo. Y en otros casos terminaron aportando variantes que le resultaron útiles al Gobierno, como el recordado caso de la reestructuración en el funcionamiento de la Suprema Corte de Justicia, que se valió de un marco de consenso que se generó en el sector ahora opositor, incluyendo al diputado Difonso, más la opinión de los jueces del máximo tribunal.

La ruptura en el oficialismo que dio paso a la conformación de La Unión Mendocina adelantó los tiempos para Cambia Mendoza. A partir de ahora la coalición de gobierno se verá debilitada en las cámaras porque la oposición ya no la ejercerán, en minoría, el Frente de Todos y el citado par de legisladores de espacios menores. También es ahora oposición La Unión Mendocina, que comienza a posicionarse, probablemente, pensando mucho en el rédito que pueda obtener en las próximas elecciones en cuanto al número de legisladores. Los aliados que le quedan al Gobierno en las cámaras, incluyendo a los del Pro que no se fueron con De Marchi, ya no le garantizan al radicalismo pisar terreno seguro con tanta facilidad.

Se creó un escenario de ruptura anticipada. El acuerdo de partes para el mantenimiento de Cambia Mendoza hasta terminar el actual período fue de imposible cumplimiento en virtud de la tensión existente.

Como consecuencia, al radicalismo gobernante le surgió una mayor oposición política que puede hacerse sentir, por qué no, en el ámbito legislativo durante el corto lapso que media entre el reciente último discurso de Suárez y el recambio legislativo de diciembre, mes en el cual también asumirá el nuevo gobernador.

Independientemente de toda especulación, no es malo que en el ámbito legislativo se genere un escenario de equilibrio político, con mayor paridad de fuerzas. Si bien es lógico suponer que no quedarán muchas oportunidades para un debate profundo de temas por la proximidad y sucesión de elecciones, el 1 de mayo el Gobernador dejó planteadas algunas iniciativas para los meses finales de su gestión que, de llegar a tener consideración, podrían poner a prueba el nivel de debate que puede generar la presencia de un nuevo espacio.

Por ahora, el nuevo sector de De Marchi es visto con muchísimo enojo por el radicalismo en general por lo que consideran una maniobra sólo pensada para debilitar al Gobierno. Y con cierta simpatía por parte del Frente de Todos, en el que muchos de sus dirigentes son capaces de digerir un eventual tercer puesto electoral con tal de ver en aprietos al eje Cornejo-Suárez

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