Sexo, acoso y redes sociales: el lenguaje “inclusivo” de los adolescentes que excluye a los adultos

Sexo, acoso y redes sociales: el lenguaje “inclusivo” de los adolescentes que excluye a los adultos
Sexo, acoso y redes sociales: el lenguaje “secreto” de los adolescentes en internet. Gentileza

Los chicos no sólo son usuarios activos en las apps sino que además crean un vocabulario propio dentro de ellas para evitar la censura digital pero también la vigilancia parental.

Los adultos en redes sociales como TikTok, Snapchat o Instagram somos como el tío borracho en un cumpleaños de 15: podemos bailar, cantar o hacer chistes pero no dejamos de ser extraños, invitados en un mundo que no nos pertenece.

Los adolescentes son ‘dueños’ del manejo de algunas apps donde no sólo siguen tendencias, despliegan creatividad e invierten tiempo, sino que además crean un lenguaje propio que los conecta con sus pares a la vez que los aísla de los controles y la censura de las propias plataformas y de los adultos que los rodean.

El control parental, más que una protección, se ha vuelto una valla a saltar para muchos chicos, especialmente cuando cuando quieren hablar de sexo, drogas o alcohol.

Un idioma propio

Un estudio reciente con datos de EU Kids Online e Incibe señala que tres de cada diez menores han recibido a través de sociales algún mensaje con contenido sexual y generalmente son otros jóvenes los que envían ese tipo de publicaciones. Lo hacen a través de redes sociales utilizando acrónimos que van desde el significado sexual hasta el ciberacoso.

No somos ajenos a los acrónimos y los vemos a diario. Son siglas transformadas en palabras o también sílabas iniciales y finales de dos vocablos para formar uno nuevo. Algunos son clásicos como Láser (sigla de Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation) o algunos más nuevos como Brexit (Britain Exit) o OMG (Oh My God).

Sexo, acoso y redes sociales: el lenguaje “secreto” de los adolescentes en internet.

De la misma forma los jóvenes arman su propio vocabulario para poder expresarse y esquivar la censura de las redes sociales que veta cualquier contenido que considere sexual u ofensivo.

Qustodio es una plataforma de seguridad online y bienestar digital para familias que ha recopilado los nuevos términos y los más comunes que utilizan los jóvenes en las redes sociales donde se esconden mensajes con contenido sexual, ciberacoso, drogas o fiestas.

Descifrando el código

Como en cualquier lengua, basta con que dos interlocutores entiendan el código para poder comunicarse, y es aquí donde este lenguaje termina siendo “inclusivo” en los jóvenes y deja afuera a los adultos que no pueden captar los mensajes sin una guía. Expresiones como 53X pasan desapercibidas delante de la población mayor de 30 años. En este caso se reemplazó la S y la E por un 5 y un 3 para escribir la palabra ‘sex’. Así surgen otras expresiones, en inglés, que muchos chicos usan: CU46 (See you for sex o nos vemos para tener sexo), GNOC (Get Naked on Camera o desnudate frente a la cámara), IWSN (I Want Sex Now o Quiero sexo ahora) o SUGARPIC (pedir una foto sugerente).

Menos secreto es ver 420 y saber que significa marihuana aunque otros no son tan populares, como CID, que significa ácido o drogas.

Los emojis también funcionan como acrónimos y son muy utilizados en charlas de contenido sexual.

Lo impresionante es la cantidad de palabras que se requiere para explicar algo que los jóvenes resumen con apenas tres o cuatro letras o números.

Los emojis no se quedan afuera ya que también se utilizan para enviar mensajes sexuales. La berenjena como sustituto de un pena o un durazno para hablar de un trasero, son los más comunes. También otros, combinados, son gráficos sin necesidad de palabras, como por ejemplo un puño cerrado y unas gotas significan masturbarse.

Violencia disfrazada

El problema de estos neologismos es cuando normalizan el ciberacoso entre los jóvenes. Muchas veces estos términos se utilizan para atacar a alguien o denigrar y las mujeres suelen ser un blanco frecuente. Utilizar THOT, HOE, BOSH SBW y SLUB son todas formas diferentes de llamar ‘puta’ a una chica.

Desde Qustodio, citados en un artículo de Europa Press, señalan que el ciberbullying ha crecido un 70% en el último año a pesar de que los adolescentes han pasado menos tiempo en la escuela debido a la pandemia. Esto revela que el acoso o la violencia no se ejerce solamente en el cara a cara.

Sostienen además que la mayoría de estos acrónimos están formados por palabras en inglés y Eduardo Cruz, CEO y cofundador de Qustodio, afirma que muchos de esos términos “pueden ser señales de comportamientos de riesgo”.

Incluso la costumbre de enviar ese tipo de mensajes está formada por un acrónimo: sexting, que significa enviar mensajes de textos con contenido sexual.

El sexting se ha transformado en moneda corriente para adolescentes y jóvenes y un dolor de cabeza para padres que no saben cómo controlarlo.

Entender sin invadir

El sitio de divulgación académica e información periodística The Conversation difundió datos de una encuesta sobre el comportamiento de los jóvenes en su relación con el sexo y su comportamiento en las apps. En su artículo “Adolescentes, redes sociales y sexo en pandemia: un cóctel explosivo” señala que un 26.5 % de los encuestados ha enviado fotos sensuales a través de aplicaciones de mensajería instantánea o redes sociales en esos meses.

Asimismo, un 35.7 % ha consumido pornografía a través de internet y un 28.6 % se ha descargado durante esta situación de crisis sanitaria aplicaciones de citas.

La pandemia no hizo más que profundizar un comportamiento que ya existía: los jóvenes se relacionan y se expresan a través de las redes sociales, y eso incluye su vida sexual.

James Sells, decano asistente de la Facultad de Psicología y Consejería de Regent University, en Virginia, Estados Unidos, dijo al portal CBN News que los padres deben abordar con cuidado el tema de leer los mensajes de sus hijos adolescentes y considera que cruzar ese límite es haber perdido la batalla. “Lo que quiero decir es que si tienes que controlar los mensajes de texto de tus hijos a los 16 años, tienes problemas más grandes que el contenido de esos mensajes”, señala Sells. Así, aclara que intentar controlar a un adolescente es improductivo cuando desde niño no se ha mantenido con él una comunicación abierta y una enseñanza constante de responsabilidad.

Ingenio ante la censura

Redes como TikTok o Instagram o plataformas como Youtube censuran contenido que consideran ofensivo, sexual o violento. Por eso muchos jóvenes crearon un lenguaje que funcionara para sus pares y evitara la desmonetización o la baja de un contenido. Comenzaron a decir ‘nopor’ en vez de porno o ‘nepe’ en vez de pene o poner números en lugar de vocales.

El problema es que las apps no distinguen la calidad de los contenidos y muchos creadores que quieren hablar sobre salud o reproductiva deben recurrir a los mismos trucos para poder difundir información que ni siquiera roza lo erótico.

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