La producción de durazno industria se mantiene estable, en las 105 mil toneladas

Las estimaciones del Instituto de Desarrollo Rural apuntan a que se obtendrá una cantidad muy similar de fruta a las tres temporadas anteriores. La superficie ha ido disminuyendo levemente.

La producción de durazno industria se mantiene estable, en las 105 mil toneladas
Pronostican un volumen estable para la producción de durazno para industria esta temporada

Según los datos relevados por el Instituto de Desarrollo Rural, la superficie cultivada con durazno industria en toda la provincia alcanza las 4.911 hectáreas y en esta temporada 2023-2024 se obtendrán unas 104.887 toneladas de fruta. Se trata de un número muy similar al de las tres anteriores, ya que en 2022-2023 fue 105.645 toneladas; en 2021-2022, 110.000; y en 2020-2021, 111.253.

Desde el IDR resaltan que este sostenimiento de la producción se observa a pesar de las contingencias climáticas y que esto responde al manejo técnico que han realizado los productores para minimizarlo. Así como en temporadas pasadas los cultivos se vieron afectados por las heladas, este año los reiterados Zonda, en particular aquellos que se produjeron durante el desarrollo de la floración y el fruto, provocaron la caída de frutas.

Sin embargo, los valores actuales están bastante lejos de los de la temporada 2015-2016 -la más productiva de la última década-, cuando la superficie cultivada con durazno para industria superaba las 7 mil hectáreas y la producción fue de más de 161 mil toneladas. Desde entonces, más allá de que la cantidad de toneladas ha sido muy variable, porque ciertos años ha habido mermas por afectación del clima, el número de hectáreas cultivadas fue disminuyendo en forma sostenida.

Menos superficie, más productiva

Alain Boulet, director de la Asociación para la Innovación Agrícola (AIA), coincidió en que la producción está estable, pero a la baja, y sumó que el 30% de los montes con esta fruta tienen 16 años o más, lo que habla de un envejecimiento productivo (la vida útil de estas plantas es de alrededor de 20 años). Como contraparte, apenas 11% de los durazneros tiene 4 años o menos, lo que permite comprender que la tasa de replante es muy inferior a la que permitiría sostener la producción.

Es que la cuenta, en rasgos generales, revela que ese 30% va a dejar de ser productivo en 5 años, mientras el 11% que aún no empezó a producir, lo hará en los próximos 5 años, pero con una diferencia de 20 puntos porcentuales. Pese a esto, el ingeniero agrónomo resaltó que la renovación se produce con cultivos que son más productivos.

Esta reducción, aclaró, se observa en los ocho países productores del mundo (cuatro en el hemisferio Norte y otros cuatro en el Sur). En todos, los cultivos de durazno son reemplazados por otros que demandan menos mano de obra, como nogales, pistachos o almendros, ya que pueden ser mecanizados. O por cerezos, que, si bien demandan mucho laboreo humano, es una producción muy rentable.

Boulet señaló que, en los últimos 15 años, la producción de duraznos se redujo un 60% en Chile, que se enfocó en las cerezas, mientras en Argentina el ritmo de reducción fue del 40%. Pero señaló que la tendencia a ir disminuyendo se va a sostener hasta estabilizarse, según sus estimaciones, en unas 100 mil toneladas anuales, pero con una superficie mucho menor y más productiva.

Este incremento se vincula con un cambio de tecnología, que involucra cuatro aspectos: la preparación del suelo, un cultivo intensivo (de alta densidad de plantas por hectárea), riego y nutrición adecuados, y el uso de variedades nuevas. La conjunción de estos cuatro factores permite duplicar el rendimiento del durazno industria.

El ingeniero señaló que, en octubre, se realizó la Conferencia Mundial del Durazno (Cancon) en Brasil y pudieron conocer que Argentina es el único país que se ha enfocado en incrementar la productividad. Chile también lo está haciendo, pero sólo un par de empresas.

En cuanto a los desafíos que enfrenta el sector, consideró que el eslabón agrícola debe seguir trabajando para incrementar la productividad, de manera de tener materia prima con costos razonables. Detalló que el durazno envasado es un commodittie y que, por eso, no se puede manejar el precio, pero sí los costos de los insumos. Y, de los cuatro principales -hojalata, mano de obra, azúcar y fruta-, sólo se puede intervenir en el último, cuando se logra producir más kilos por hectárea, lo que hace que el negocio sea rentable y sustentable.

Ya desde el punto de vista de la industria, señaló que la lata de hojalata es un envase muy viejo, mientras el mundo está demandando porciones individuales, en cubos. Estas opciones, explicó, permiten que se pueda llevar a la escuela y la oficina, para una colación o postre. Añadió que algunas fábricas locales ya han avanzado en este sentido, con duraznos en cubitos y en tetrabrik.

Boluet reconoció que, en el corto plazo, la situación es compleja porque las ventas han caído por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, ya que, cuando la gente no tiene dinero, “prioriza la comida y no el postre”. Pero planteó que, en la medida en que se revierta esta caída del salario real, se va a recuperar el consumo interno.

Y sumó que Argentina no ha estado exportando por el tipo de cambio, pero falta durazno en el mundo, debido a que todos los países están reduciendo su producción, y hay posibilidad de exportar sin aranceles al Mercosur y México cuando la cotización sea más competitiva (sus declaraciones fueron previas a la devaluación).

Incrementar exportaciones

Raúl Giordano, presidente de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (Cafim), comentó que el martes estuvieron reunidos los socios de la entidad y acordaron llevar a una reunión -que tenían previsto tener pronto- con el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, aportes para poder reactivar la industria.

Añadió que en las charlas que mantuvieron con Alfredo Cornejo, antes y después de resultar electo gobernador, el nuevo mandatario habló mucho sobre la agroindustria y consideran que el hecho de que haya elegido a un funcionario que viene de este sector para su gabinete habla de la importancia que le otorga.

En cuanto a los proyectos que planean llevar, detalló que apuntan a destinar la mayor parte de la capacidad operativa de las empresas a la exportación. Para eso, acotó, se requiere encontrar vías mediante Cancillería y oficinas comerciales para abrir mercados y poder traer dólares al país. Esto permitiría, además, mejorar toda la cadena productiva, desde el productor primario, a los empleados de las industrias y otros rubros relacionados, como la logística.

Hoy, la industria mendocina del durazno exporta entre el 15% y el 20% de lo que produce y el resto se vende en el mercado interno. Los industriales saben que los próximos seis meses serán complejos, no sólo por la recesión que se anticipa y la falta de capacidad de compra por parte de amplios sectores, sino porque mucha gente ya adelantó compras para protegerse de la esperada aceleración de la inflación.

De ahí que el foco esté puesto en mejorar el nivel de exportaciones, algo que consideran puede surgir del trabajo conjunto entre empresarios y Gobierno. Giordano planteó, minutos después de que el ministro de Economía de Nación, Luis Caputo, anunciara que la cotización del dólar oficial pasaba a $800, que estimaban que el tipo de cambio podía ser alto -el ministro del Interior, Guillermo Francos, había hablado de $600 a $650- pero no esperaban que llegara a ese nivel en un primer momento. Y que este valor puede permitir recuperar competitividad internacional.

El titular de la Cafim mencionó que, en los últimos meses, han llegado misiones comerciales desde diversos países, interesados en comprar productos alimenticios de la región: no sólo primarios, sino elaborados; y más allá de duraznos, también nueces, almendras, conservas de tomate y aceite de oliva, entre otros. Esto permite, desde la visión de la entidad, establecer un horizonte centrado en las ventas al exterior en el corto plazo, que permita que las fábricas sigan trabajando hasta que se recupere el mercado interno.

El industrial planteó que, si bien hay dudas sobre lo que sucederá con la nueva gestión, entienden que también existe un mayor grado de certidumbre y que la falta de esta ha sido uno de los graves problemas que ha enfrentado el sector productivo, con medidas que funcionaban a modo de parche. En este sentido, consideró que el empezar a abrirse al mundo, en lugar de cerrarse, permite avizorar un crecimiento de la industria, que se traduzca en más empleo registrado y de calidad.

Innovaciones

Uno de los desafíos que enfrenta el durazno industria es responder a las demandas de los nuevos consumidores. Pero Giordano mencionó que tienen la posibilidad de elaborar productos especiales, como el que han pedido compradores de Corea: duraznos en jugo de uva. Con importadores de ese país, resaltó, se han establecido planes de exportación por un plazo mínimo de tres años, con un volumen que va creciendo cada año.

El presidente de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza señaló que hay cuatro empresas que ya han puesto en las góndolas duraznos en tetrabrik, en porciones más chicas que la tradicional, para que puedan consumir aquellas personas que viven solas o en pareja y para quienes la lata es grande y se ven obligados a guardar en la heladera, en un contenedor, lo que sobra.

Añadió que los envases de vidrio vienen ganando un espacio, aunque a un ritmo un poco más lento. China, detalló, vende duraznos en frasco a Estados Unidos y Japón, además de haber incrementado el consumo interno, a partir de un mayor poder adquisitivo de la población. Y si bien hoy no hay en la provincia un proyecto para este tipo de presentación, estima que podría ser un próximo paso, al igual que los envases plásticos transparentes (aptos para baño María).

“Ojalá que esta rueda empiece a andar y se generen innovaciones”, lanzó. Y comentó que, en la reunión de los socios de la entidad, se mencionó la posibilidad de empezar a elaborar jugo de durazno en lata con abre fácil -como las de gaseosa o cerveza-, con alguna grapa elaborada en la provincia, para crear una especie de daiquiri liviano y aprovechar las frutas de menor tamaño, que en la actualidad se destinan a jugos o pulpas. En este sentido, señaló que han visto envases de pulpa y jugo, listos para consumir, provenientes de México, pero elaborados con materia prima argentina.

De todos modos, Giordano aclaró que faltan apenas 20 días para que comience la cosecha de fruta, por lo que recién se podría concretar alguno de estos proyectos para 2025. Por lo pronto, la agroindustria en su conjunto está planificando organizar una feria en la que se muestre a referentes de la gastronomía provincial y nacional la calidad y genuinidad de alimentos que se producen en Mendoza: frutos secos, conservas, aceite de oliva y frutas y verduras frescas.

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