Distrito del vino: bodegas avanzan para instalarse, mientras crece el conflicto

El espacio promete convertirse en la puerta de entrada al vino argentino para propios y ajenos en el centro turístico. Foto: Ignacio Blanco / Los andes
El espacio promete convertirse en la puerta de entrada al vino argentino para propios y ajenos en el centro turístico. Foto: Ignacio Blanco / Los andes

El Palacio Ceci, que hasta el año pasado era utilizado por una escuela, ha quedado en el centro de la polémica. Las autoridades porteñas aseguraron que quieren que amplíe su uso y conviva con las actividades.

La creación del Distrito del Vino en la Ciudad de Buenos Aires, en los barrios de Devoto, Villa del Parque y Paternal, ha sido una decisión muy celebrada por la industria vitivinícola, especialmente en Mendoza. Es que el espacio promete convertirse en la puerta de entrada al vino argentino para propios y ajenos en el centro turístico y de consumo del país, por lo que más de una bodega ya ha iniciado los planes para instalarse y comenzar a utilizar los beneficios impositivos que se han dispuesto en la normativa vigente.

Sin embargo, algunas decisiones del Gobierno porteño se han puesto en tela de juicio. Primero, por un grupo de vecinos que han iniciado una junta de firmas para evitar que el proyecto y la proyección de un centro gastronómico quite la tranquilidad a la zona. Ahora, por la comunidad educativa de la escuela de sordos Bartolomé Ayrolo, del barrio de Villa Devoto, quienes hasta hace algunos meses utilizaban parte del Palacio Ceci como sede.

La oportunidad de crecer

Pese a estos reparos, para Lucas Delfino, subsecretario de Cooperación Urbana Federal de la Ciudad de Buenos Aires y responsable del Distrito del Vino, la iniciativa se presenta como una oportunidad de crecimiento para la zona. “Primero, tenemos que enmarcarlo en una política de distritos que en la Ciudad ha sido muy exitoso, como el Distrito de las Artes Visuales, el Distrito Tecnológico, entre otros. Lo que esto hace es construir una sociedad más homogénea, con más oportunidades y mayor inversión”, sostuvo en diálogo con Los Andes.

Para el funcionario y respecto del primero de los reclamos, aclaró que los barrios no perderán su identidad con la propuesta: “Siempre somos muy cuidadosos con la idiosincrasia y la identidad de cada uno de los barrios. Creemos que esto va a llevar más inversiones a la zona de Devoto, que ha crecido muchísimo, y va a ser muy beneficioso para descentralizar la oferta gastronómica de la Ciudad. Para nosotros esto trae progreso, trabajo, mayor seguridad, más movilidad y va a ser bueno para el barrio”.

“La Ciudad trabaja mucho en ámbitos participativos y de diálogo con los vecinos. Obviamente, después hay sectores del barrio que pueden no estar de acuerdo, pero estamos convencidos de que esto es una oportunidad de desarrollo para el barrio y para la Ciudad”, destacó.

En cuanto al segundo de los reproches, Delfino aclaró que el Palacio Ceci, un edificio construido en 1913 que actualmente está siendo refaccionado, seguirá siendo utilizado por la comunidad educativa a la que asisten estudiantes de los niveles primario, secundario y de adultos. La única salvedad es que ahora también será utilizado por las bodegas para muestras itinerantes, exposiciones, ferias y otras actividades.

En este sentido, en la última semana se produjo una manifestación por parte de los miembros de la escuela Bartolomé Ayrolo, quienes se reunieron en el frente del edificio que utilizan desde 1938. Por caso, Norberto Malagutti, de la Junta de Asuntos Históricos de Villa Devoto, acusó a la administración porteña de “destruir el modo de vida del barrio con este bochornoso despojo del Palacio” y los tildó de “ser capaces de convertir un espacio como el Ceci en un despacho de bebidas alcohólicas a metros de una escuela”, según lo publicado por Télam.

El Palacio fue construido en 1913 por el ingeniero Alfredo Ceci, quien vivió allí por 25 años, hasta que lo alquiló al Ministerio de Educación para que sirviera como vivienda del profesor Bartolomé Ayrolo, que permaneció hasta su muerte en febrero de 1942. Desde ese momento el edificio funcionó como una escuela para niños y niñas con compromiso auditivo y trastornos del lenguaje.

El Palacio, en sus inicios, fue propiedad del Estado nacional que lo había expropiado a la familia Ceci y, en 1996, quedó en manos de la Ciudad de Buenos Aires bajo la órbita del Ministerio de Educación.

Delfino reconoció que la refacción del edificio requiere una importante inversión. De todos modos, aseguró: “Vamos a seguir adelante y vamos a tratar de generar los espacios para poder dialogar con los vecinos y contarles por dónde va el proyecto. Hoy lo que buscamos es que haya cierta representatividad del vino y que los turistas que vengan a Buenos Aires puedan conocer y sacar el eje central que hoy tiene que ver más con Barrio Norte o Palermo y sumar otras ofertas”.

Las primeras inversiones

Lejos de las quejas porteñas, desde Mendoza se ve con muy buenos ojos el avance del Distrito del Vino. Carlos Fiochetta, gerente General de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), contó que fueron convocados para aportar sus iniciativas y ser parte del proyecto, el cual consideraron muy interesante. “El vino va a tener un punto de referencia en la Ciudad de Buenos Aires, que es el principal destino turístico de Argentina. Nos pareció muy interesante el vínculo del vino y la gastronomía que es algo en lo que siempre hemos trabajado”, dijo Fiochetta.

“Buenos Aires es una de las capitales más importantes de América Latina y la gente va a hacer turismo cultural y gastronómico. Entonces, tener un espacio para el vino de Mendoza y de todas las provincias del país, nos ha parecido desde el comienzo una buena iniciativa”, agregó.

La medida ha sido muy bien recibida por las empresas productoras, que, como ya lo adelantó Delfino, alrededor de 15 ya están pensado en instalarse. “En general ha habido buenas iniciativas de las bodegas. Hay varias a las que les ha parecido interesante porque tienen un beneficio fiscal y también les permite llegar a Buenos Aires, que es el principal centro de consumo del país. Desde que difundimos la propuesta entre las bodegas, reaccionaron muy bien”, complementó el Gerente de Coviar.

En este sentido, algunas compañías consultadas por Los Andes aseguraron que ya están en vías de instalación. En el caso de Grupo Peñaflor, la idea es desembarcar en Buenos Aires con Bodega Trapiche, por lo que en este momento están evaluando las posibilidades.

Algo similar a lo que sucede con Fecovita. En su caso aseguraron que el Distrito del Vino fue un proyecto que apoyaron desde el comienzo, ya que se trata de una iniciativa que potenciará al mundo vitivinícola. Es por eso que ahora se encuentran analizando las opciones para poder sumarse.

Como lo expresó el subsecretario de Cooperación Urbana Federal de la Ciudad de Buenos Aires y responsable del Distrito del Vino, el objetivo es tener, para fin de año, una presencia fuerte del sector para dar forma e identidad a la propuesta. “Creemos que no es un proyecto que va a tener resultados de un día para el otro, pero estamos muy contentos por el interés que hay y cómo va avanzando de a poco”, completó Delfino.

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