Raivan Pérez celebra 40 años en el Teatro Independencia: "Cambió todo menos las ganas de hacer buena música"

Darío Ghisaura, cantante y guitarrista de la banda, repasa la historia y el presente del rock local, y celebran con un show en el Teatro Independencia.

Cuatro décadas después de su formación, Raivan Pérez vuelve a escenaen el Teatro Independencia, con un repertorio que nació en los ‘80, cuando el rock mendocino empezaba a encontrar su propio lugar. Pero además, traen canciones nuevas y varias sorpresas para esta presentación que será el jueves 23 a las 21. Las entradas están disponibles en Entradaweb y en la boletería del teatro.

Una banda de rock mendocino con historia

Formada en 1986, la banda tuvo desde el inicio un núcleo creativo claro con Darío Ghisaura y Alejandro Moyano, acompañado en su primera etapa por Carlos “Pela” Mazzanti y Carlos “Cordero” Rogel, con letras a cargo de Rizziero Catapano. En ese contexto, Raivan no solo componía y tocaba: se insertaba en un circuito que crecía a fuerza de demos, radios y recitales en espacios donde el rock mendocino empezaba a consolidarse como movimiento.

Entre 1986 y 1987 grabaron sus primeras maquetas en estudios locales, material que logró rotación no solo en Mendoza sino también en emisoras de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, algo que en ese momento no era habitual para bandas del interior. Esa circulación les permitió dar un salto y participar en el Chateaux Rock de Córdoba en 1987 y 1988, donde fueron reconocidos como banda revelación.

Raivan Perez (foto press 2)
Raivan Perez

Raivan Perez

El punto más alto de esa primera etapa llegó en 1988 con la edición de su único disco en vinilo, “Raivan Pérez”, producido por Daniel Sais y grabado en los estudios TMA de David Lebón. El álbum condensó una estética que dialogaba con el pop rock de los ‘80 pero con una impronta propia, y sumó colaboraciones que reforzaron su proyección.

Después de la disolución en 1989, la historia quedó en pausa durante años, aunque nunca del todo cerrada. La reunión en 2004 reactivó el proyecto con una formación renovada pero sostenida sobre el eje Ghisaura-Moyano, lo que permitió mantener una continuidad estética y simbólica.

Cumplir 40 años en el Teatro Independencia

El show por los 40 años se inscribe en esa lógica. Más que un gesto retrospectivo, funciona como una puesta en presente de un etapa clave del rock local. Canciones como “Souvenir americano”, “Viejas campanas” o “El Globo de Chernobyl” siguen circulando, no tanto como piezas de museo sino como parte de una memoria musical que todavía tiene algo para decir.

En paralelo, la figura de Ghisaura también se amplió más allá del rol de cantante. En los últimos años combinó su trabajo musical con proyectos de gestión cultural, como el desarrollo de un cancionero del rock mendocino y la idea de un museo sonoro, iniciativas que buscan ordenar y preservar una escena que muchas veces quedó dispersa.

Entre ensayos, traslados y armado de equipos, Darío Ghisaura habló con Los Andes y repasó las cuatro décadas que celebran como banda.

—Cuarenta años no son pocos. ¿Qué sentís que cambió más: ustedes como banda o el público?

—Creo que cambió todo. Cambiaron los tiempos, los estilos y también nosotros. Si tengo que rescatar algo que no cambió es la esencia: siempre buscamos hacer buena música, algo que nos guste tocar. Hoy ya no está esa idea de lo comercial, sino más bien el disfrute y el intento de hacerlo bien. El tiempo pasa para todos, cambian las músicas, pero ese espíritu inicial sigue bastante intacto.

—¿Cómo se da este regreso después de tanto tiempo?

—Raivan Pérez arranca en abril de 1986 y esa primera etapa dura hasta el ‘89 o ‘90, fueron cuatro años muy intensos. Después hubo distintos intentos: una formación en los 2000, otra en 2008 con la que festejamos los 25 años en el Teatro Independencia en 2011. Pero desde 2012 o 2013 no nos habíamos vuelto a juntar. El año pasado, Claudio Benedetti y Rubén Caballero, que venían de la última formación, nos llamaron a Alejandro Moyano y a mí para rearmar la banda pensando en los 40 años. Cuando nos dijeron eso, nos miramos y dijimos “¿en qué momento pasó todo esto?”. No lo podíamos creer. Igual no fue un sí automático, porque ya estamos grandes, pero lo hicimos porque nos gusta. Ahí se sumó Anuar Manzur y hoy somos cinco.

Raivan Perez (foto press 1)
Raivan Perez

Raivan Perez

—¿Quiénes integraban la formación original?

—La primera formación era Cordero Rogel en batería, Alejandro Moyano en teclados, Carlos “Pela” Mazzanti en bajo y yo en guitarra y voz. Después hubo varios cambios en las distintas etapas.

Sorpresas en el escenario

—¿Qué particularidad va a tener este show?

—La base somos cinco músicos, pero sumamos invitados: dos coristas y una sección de vientos. En algunos temas vamos a ser diez en escena. Es un formato más grande de lo que veníamos haciendo.

—Raivan fue parte de una escena muy marcada por el regreso de la democracia. ¿Cuánto de ese clima sigue vivo hoy?

—Los contextos son totalmente distintos. En el ‘86 llevábamos pocos años de democracia y había muchas ganas de expresarse. Había recitales por todos lados, pubs, bares, fiestas privadas. Fue un momento muy fuerte para la música local. Hoy tenés tecnología, redes, inteligencia artificial, pero el contexto sociopolítico es más complejo y abrirse camino es más difícil. Antes las radios y los diarios tenían un rol clave; ahora los músicos tienen que salir a buscar al público todo el tiempo. Hay mucha más oferta y también más dispersión. Igual, en esa época Mendoza tenía una escena muy potente, con muchas bandas buenas. A nivel nacional tampoco había tantas más, así que proporcionalmente era un momento muy rico.

El "antes" y el "ahora" del rock mendocino

—¿Cómo veías ese crecimiento desde Mendoza en relación con lo que pasaba a nivel nacional?

—Bandas como Los Enanitos Verdes empezaron a abrir ese camino hacia Buenos Aires y después al exterior. Ellos lograron sostenerse en el mercado y avanzar. Me acuerdo de una frase de Felipe Staiti que decía que la música es un pasillo con todas las puertas cerradas y que a veces se abre una. Es bastante gráfica. Incluso a ellos les costó al principio. En los ‘90 podían llenar lugares en México y acá en Mendoza casi no tenían difusión. Era raro, pero muestra lo difícil que es ese recorrido.

—¿Van a presentar material nuevo?

—Sí, hay temas que la gente no conoce y que son muy representativos. Uno se llama “Lexotanil”, por ejemplo. También vamos a tocar canciones que hicimos en homenaje a Macerico, que fue nuestro stage manager y un compañero fundamental que falleció muy joven. Esos temas no están editados, pero tienen mucho valor para nosotros y van a estar en el show.

—Si tuvieras que elegir una canción que represente a la banda, ¿cuál sería?

—Nosotros teníamos un orden interno de prioridades, pero lo que eligió la gente fue otra cosa. Temas como “Pensar en el pasado” o “Viejas campanas” eran importantes para nosotros, pero el que más identifica a la banda es “Souvenir americano”. Tiene que ver con cómo trabajábamos, con secuencias y capas de sonido, y con una forma bastante particular para la época. Creo que ese tema resume bastante bien lo que éramos.

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