Pocas obras artísticas han alcanzado el privilegio de sobrevivir 300 años. Y "Las cuatro estaciones" (circa 1725) de Antonio Vivaldi pertenece a esa categoría ambigua: una pieza tan difundida que corre el riesgo de no ser escuchada atentamente cuando suena. Sin embargo, cuando aparece una ocasión de escucharse en vivo, el filo dramático revive con toda su potencia y es como si la redescubriéramos. Ese parece ser el desafío que asumirá la Orquesta Pianoforte este viernes 29 de mayo, a las 21, en el Teatro Independencia (con tickets en Entradaweb.com.ar).
Pero la propuesta va más allá. No será solo una oportunidad para reencontrarse con el "hit" barroco por excelencia, sino que el concierto nos llevará también a la reinterpretación conceptual que, siglos después, hizo Astor Piazzolla con sus "Estaciones porteñas" (1965-1970). Así, el tono irá desde la electricidad veneciana hasta el vuelo tanguero de un compositor que siempre supo equilibrar el sentimiento y el vértigo en sus piezas.
“4 Estaciones - Vivaldi + Piazzolla” no es simplemente un concierto de repertorio. La idea misma del programa, que ya se ha hecho en otras partes del país (a veces promocionándolo como "Las 8 estaciones"), encierra una tensión histórica fascinante. Vivaldi compuso sus conciertos como una forma de pintura sonora: pájaros, tormentas, cazadores, hielo quebrándose bajo los pies. Dos siglos más tarde, Piazzolla respondió desde Buenos Aires con una música que ya no describe la naturaleza sino la ansiedad de la vida moderna. La primavera de Vivaldi es un ensueño pastoral, un paseo que nos invita a tararear la famosa melodía con la que abre; la de Piazzolla, por otra parte, un paisaje frenético, con aullidos disonantes y episodios meditabundos.
La Orquesta Pianoforte (una de las agrupaciones más activas y ambiciosas de la escena mendocina) ha construido en los últimos años un perfil singular dentro de la escena local. En lugar de limitarse al repertorio sinfónico tradicional, la formación impulsada por la Fundación Pianoforte ha desarrollado producciones que mezclan música académica, tango, rock y espectáculos interdisciplinarios.
En el centro de la velada estará el violinista venezolano Igor Lara, músico formado dentro de la extraordinaria tradición orquestal del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela. Su trayectoria (que incluye pasos por la gigante Orquesta Sinfónica Simón Bolívar) lo encuentra hoy como concertino de la OSUNCuyo, de la Pianoforte y suplente concertino de la Filarmónica de Mendoza, lo que avala su capacidad como virtuoso y líder.
El violín, naturalmente, es el verdadero protagonista de estas obras. En Vivaldi, el instrumento funciona como narrador: canta, imita, comenta, dramatiza. En Piazzolla, en cambio, es una voz con una melancolía desatada. Para llevarnos por todos esos climas, la producción promete además una puesta visual especialmente diseñada, con intervenciones lumínicas y escénicas que expandirán la experiencia musical.