Luego de sus vacaciones y antes del retorno a sus actividades laborales, Maru Botana suele hacer una parada a su vida en la ciudad para pasar unos días en su chacra. “Siempre está bueno hacer un stop y tomarte unos días para ir al campo”, escribió la famosa pastelera tiempo atrás.
Para la famosa, el campo representa paz, conexión y relax. Como todos los años, la cocinera viaja junto a sus herederos y se instala unos días en su casa de campo junto a Bernardo Solá.
En este marco, la experta en gastronomía explicó cómo es la dinámica de la convivencia con Bernardo: “Donde Bernie está sí o sí y también todos sabemos que es su lugar. Desde que lo conocí él viaja al campo todas las semanas y nunca, pero nunca dejó de hacerlo, esto se hizo una rutina tan instalada que todos la incorporamos a full”.
No obstante, al estar radicada en Buenos Aires, se le dificulta pasar más tiempo en su chacra. “Siempre nos pasa que en el año es complicado venir por todo lo que tenemos que hacer y las diferentes rutinas de cada uno”.
Maru Botana
Maru Botana suele descansar en su casa de campo.
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Maru Botana mostró en detalle cómo es su casa de campo
El predio cuenta también con un espacio destinado a la amplia piscina, uno de los lugares favoritos de la familia ya que cuenta con un perímetro de árboles y arbustos que la rodean. Asimismo, está diseñada para que el numeroso clan disfrute con la mayor de las comodidades.
Sin embargo, en el interior de la vivienda, se puede ver que, a diferencia de su esposa, Bernardo Solá opta por un perfil más austero y lejos de las ostentaciones. En uno de los recuadros de los videos que publicó Botana, se puede ver como sus herederos visten prendas características campestres.
Maru Botana
Maru Botana suele descansar en su casa de campo.
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Maru Botana
Maru Botana suele descansar en su casa de campo.
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Los muebles que decoran la casa están conformados por madera maciza, con un diseño sobrio y sin ornamentos recargados. Entre ellos se destaca un imponente armario que hace alusión a las piezas utilizadas en 1920. Las paredes están pintadas con una paleta de colores que giran en torno al beige y al amarillo viejo, teniendo colgados cuadros con imágenes de sus ancestros.