26 de febrero de 2026 - 13:23

Así es el jardín secreto de Pepe Cibrián: 130 palmeras, 200 árboles y una cascada natural

El reconocido director teatral abrió las puertas de su refugio en Pilar, la que construyó partiendo de la nada absoluta.

Entrar a la casa de Pepe Cibrián en Pilar es, literalmente, sumergirse en su forma de ver y habitar el mundo. No hay rincones vacíos, no hay espacios librados al azar, y ciertamente, no existe el minimalismo. Es el escenario que él mismo diseñó para vivir: una propiedad de 2.300 metros cuadrados que transformó. Era un descampado total y hoy es un ecosistema vibrante.

"Yo soy muy exagerado, como verás, en todo", confesó el teatrero mientras recorre el jardín que hoy parece una selva indomable. Hace 24 años, cuando compró el terreno, el panorama era desolador. "No había nada, pero nada, eh, ni una planta, ni un árbol", recuerda con una sonrisa, con orgullo por cómo transformó todo a su alrededor. "La mujer de la inmobiliaria me lo mostró al terreno con vergüenza".

Embed - Pepe Cibrián abre las puertas de su LUJOSA CASA a la venta: "Es como una reserva natural"

Hoy, ese terreno es un jardín secreto que desafía la lógica de los barrios cerrados bonaerenses. La cifra es exacta y contundente: 130 palmeras y 200 árboles conviven con miles de plantas que el director cuida personalmente. Para Cibrián, este espacio no es solo paisajismo; es una extensión de su familia.

"Me gusta regarlas porque hablo con ellas, me abrazo a mis árboles, las conozco a todas", describe y recuerda cuáles adquirió y cuáles le regalaron, al tiempo que remarca lo que le afecta cuando no todo brilla: "Cuando alguna se pone triste, que las hojas se me caen un poco, entonces yo todo el tiempo veo qué ponerle para darle fuerza. Me causa mucha tristeza que se me muera una planta realmente".

Esa exuberancia que despliega en su jardín es el polo opuesto a su trabajo en el escenario. "En el teatro soy mucho más minimalista, pero en la vida, la casa por dentro es un museo y mis plantas son eso". Es tal el crecimiento de su "refugio verde" que Pepe bromea con el día en que las plantas lo cubran todo: "El año que viene voy a tener que empezar a podar porque me van a devorar".

Pepe Cibrián
Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián
Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Un museo habitado y el eco de los cuartos vacíos de la casa de Pepe Cibrián

Al cruzar el umbral hacia el interior, la sensación de "museo" se intensifica. Obras de arte cubren las paredes hasta el techo, objetos recolectados durante décadas de giras y éxitos decoran cada superficie. Pero más allá de la belleza estética, la arquitectura de la casa guarda una historia de anhelos.

Pepe revela que la amplitud de la casa y la cantidad de dormitorios tenían un propósito que no llegó a concretarse: la paternidad. "Yo estuve 15 años tratando de adoptar tres hermanitos, cuatro. Por eso hay tantos cuartos, porque yo había preparado tres cuartos".

Pepe Cibrián
Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián
Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián
Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

Pepe Cibrián tiene a la venta su enorme mansión con un jardín cubierto de árboles.

"Lamentablemente, cuando llegué a los 70 años sentí que ya no podía", confiesa sobre el momento en que un juez finalmente lo llamó para ofrecerle la posibilidad de adoptar. "Dije: tengo 70 años, ¿cómo educo hoy en día a un adolescente a los 80 años?". Esos cuartos, originalmente pensados para una familia numerosa, hoy forman parte de ese museo personal donde convive con su esposo, Ezequiel, y sus perros.

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