Multiorgasmo masculino: conocé las técnicas y secretos de esta práctica milenaria

El multiorgasmo masculino ha sido considerado casi un mito por generaciones, arrogándole solo a algunas mujeres el beneficio de este percutido placer. Sin embargo, los varones tienen la posibilidad de alcanzarlo mediante algunas prácticas restrictivas muy usadas en la antigüedad.

Una práctica posible
Una práctica posible

Uno de los mitos más frecuentes en temas de sexo es el multiorgasmo, debido a la creencia de que no es posible experimentarlo o que solo algunas mujeres elegidas por la diosa Fortuna tienen la posibilidad de vivir esta experiencia. En el caso de los hombres, el mito se agiganta ya que la creencia popular exime a los varones del placer múltiple en un mismo momento. Sin embargo, el mito radica justamente en pensar que no existe o que los hombres no pueden experimentarlo, ya que la ciencia -y algunos afortunados- demuestran que es posible, aunque en principio pueda parecer difícil o inviable.

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Para empezar, hay que aclarar que la forma de llegar al orgasmo múltiple es distinta para hombres y mujeres, ya que ellas solo deben relajarse y dejarse llevar, mientras que los varones tienen que hacer algunas tareas sencillas pero que requieren atención y cierto grado de entrenamiento.

Qué es el multiorgasmo

Esta placentera sucesión de contracciones, que permite llegar a la fase de éxtasis o clímax de forma reiterada en un lapso breve de tiempo, tiene como piedra fundamental una buena dosis de estimulación. Es decir, desde la previa hasta el momento del clímax la estimulación se mantiene constante y sostenida, aunque esto por sí solo no garantiza un multiorgasmo.

En el momento inmediato posterior al éxtasis pueden ocurrir dos cosas: que la persona deba parar durante unos minutos porque la piel y los tejidos están muy sensibles y la estimulación resulta molesta, o que el proceso de estimulación sea continuo aun habiendo llegado al orgasmo y se pueda conseguir experimentar placer de manera continuada.

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Etapas y tipos de orgasmos

Según una publicación de diario Clarín, se pueden identificar cuatro etapas en la relación sexual: la excitación, la meseta, el orgasmo, la resolución y, en el caso de los hombres, el período refractario final.

La psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja María Martínez, los clasifica en dos tipos: secuenciales y múltiples. Los secuenciales son aquellos en que entre uno y otro hay un pequeño descanso y luego se continúa, mientras que los múltiples son aquellos en que tras el primero no cesa la estimulación y vuelve a llegar otro, y luego otro, hasta cuantos se quiera. A estos últimos se los identifica como orgasmos múltiples.

En la misma publicación, la psicóloga y sexóloga Irene Bedmar explica que el multiorgasmo es la capacidad de alcanzar la fase orgásmica más de una vez en pocos segundos, lo que permite prolongar la fase de meseta mientras se mantiene la estimulación necesaria para seguir estando en clímax y controlar a voluntad un alto grado de excitación sexual.

Difícil para los hombres, pero no imposible

Según Irene Bedmar, los hombres presentan una complicación para desarrollar el multiorgasmo que las mujeres no tienen: el periodo refractario, la fase de recuperación después de la eyaculación, que puede variar entre 30 minutos y varias horas, según el varón.

La clave para llegar al multiorgasmo radica en una práctica milenaria, que la vorágine del mundo actual ha dejado relegada: llegar al orgasmo sin eyacular.

Edging: la técnica para lograr “la madre de todos los orgasmos”
Edging: la técnica para lograr “la madre de todos los orgasmos”

Para lograr esto hay que entender que orgasmo y eyaculación, si bien son consecutivos, no son consecuentes ni determinantes, es decir que no necesariamente tiene que haber eyaculación luego del orgasmo y mucho menos que el orgasmo depende de la eyaculación.

El secreto es detenerse justo cuando se está entrando en la fase del orgasmo, pero sin llegar al punto de “no retorno” de la eyaculación. “Por lo general, el pene pierde su erección luego de eyacular pero, de no llegar a esta instancia, no hay nada que nos impida tener muchos orgasmos consecutivos y mantener el placer en alta. Todo es cuestión de canalizar la excitación y concentrarnos en las sensaciones del organismo”, destaca el urólogo Marcos Cornello.

Dos técnicas, una mecánica y otra mental

Al principio puede resultar difícil contenerse “justo en ese momento”, pero eso no quiere decir que con práctica no se logre relativamente rápido. Lo importante es estar dispuesto a intentarlo y que la pareja también lo interprete como algo positivo para ambos.

Una de las formas efectivas de comenzar a detener la eyaculación cuando no se tiene mucho control mental es manual y consiste en presionar la uretra (punta del pene) para frenar un poco la expulsión del semen. Otra opción es apretar con fuerza la base de los testículos y el perineo. Al reiterar el proceso, a la larga el cambio podrá notarse.

Sin embargo, antes que forzar la manipulación física, la mejor manera de lograr un orgasmo múltiple es trabajar con nuestra mente y diversas secuencias de exhalación e inhalación. También funcionan muy bien los ejercicios Kegel (que normalmente se considera que pertenecen solamente al ámbito femenino), porque ayudan a que el hombre alcance el clímax de manera más intensa, además de favorecer la resistencia y la tensión de la musculatura genital. Esto potencia las contracciones y, en consecuencia los orgasmos, facilitando la llegada de los orgasmos múltiples.

El diario La Gaceta, de Rosario, apunta también las opciones de prácticas espirituales ligadas al sexo: “Desde la cosmovisión oriental, otro sugerencia es relajarnos con el chi kung (rama de la medicina tradicional china que promete efectos positivos duraderos sobre la virilidad y energía sexual). Tanto en el sexo tántrico como con el resto de alternativas, la única advertencia es jamás intentar estas prácticas en forma autodidacta”, sostiene.

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Trucos para potenciar el multiorgasmo

-No forzar nunca el orgasmo ni ninguna otra práctica sexual y mantener una actitud abierta y flexible hacia la propia sexualidad.

-Masturbación on demand: Permitirse practicar la masturbación cada vez que se desee sin carga emocional negativa, como la culpa o la vergüenza, permite conocer mejor el “timing” del propio cuerpo.

-Ejercicios de Kegel: son ideales para tonificar la musculatura pélvica y aumentar la percepción de las sensaciones placenteras asociadas al orgasmo.

-Mindfulness: No solo se usa para meditar, también es efectivo para potenciar el erotismo y capacidad de fantasear. Con técnicas como la imaginación temática, la lectura de relatos eróticos o la visualización de material sexualmente estimulante para esa persona.

-Controlar la relajación y respiración: Estar “aquí y ahora” facilita la atención sensorial y, por tanto, mejora la intensidad de los orgasmos.

-Más caricias: “La previa” debe ser generosa para permitir una excitación sexual adecuada. Si puede extenderse a lo largo de todo el acto sexual, mejor.

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