Fetiches: cuáles son los más comunes y en qué se diferencian de las parafilias

La búsqueda de placer sexual a través de la utilización de ciertos objetos, prácticas o atuendos puede considerarse un fetiche y es normal siempre que no afecte la vida de quien lo practica o de su entorno

Los pies y los zapatos de taco están entre los fetiches más comunes.
Los pies y los zapatos de taco están entre los fetiches más comunes.

Existen fantasías pero también cierta confusión en torno a los fetiches ya que muchas veces se denomina con ese apelativo a los objetos de deseo (por ejemplo, objetos de decoración) que nada tienen que ver con su verdadero significado. Algunas personas pueden asegurar tener “un fetiche con los jarrones”, cuando en realidad quieren decir que le gustan mucho ese objeto, utilizando el término erróneamente.

En cambio los fetiches tienen una raíz mucho más profunda a nivel psicológico y están vinculados fundamentalmente a la excitación sexual que provocan determinados objetos o partes del cuerpo.

Otro error común es confundir juguetes sexuales o aparatos para estimulación, con fetiches. También, hay que diferenciar el fetichismo de las parafilias que se dan en el caso de que ese objeto sea imprescindible para conseguir el placer.

Según la revista ABC de España, existen gran cantidad de parafilias desde las más conocidas, como la “altocalcifilia, sentirse atraído por los tacones altos, la brontofilia, ser excitado por las tormentas, la agalmatofilia o el pigmalionismo, que son el fetichismo por los maniquíes desnudos y por las estatuas, respectivamente, o la eritrofilia, que es la atracción por personas que se ruborizan”.

Entonces, puede surgir la pregunta de si el fetichismo es una desviación sexual. Según la página especializada Diversual.com, la respuesta es un rotundo no. “Si nos dejamos guiar por lo que dice la RAE, el fetichismo sigue figurando como una ‘Desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de excitación y deseo’ ¿Es correcta esa definición? No nos cansaremos de decirlo: siempre que tus gustos no causen malestar a otros o a ti mismo, no hay problema. Vive tu fetiche de manera natural y recuerda: lo diferente no tiene por qué ser malo”, asegura la publicación.

Fetiches
Fetiches

El fetichismo sexual se considera una práctica inofensiva excepto que provoque en la persona problemas de socialización o malestar a terceros. En el caso de que no afecte la vida social o laboral, se considera simplemente como una manifestación de su sexualidad.

En el caso de personas que no son fetichistas, también pueden introducir ciertos objetos o atuendos a la práctica sexual con la intención de concretar una fantasía, aumentar el placer o simplemente jugar durante la previa con la pareja, para aumentar la pulsión natural.

Este es el caso de la ropa interior, de la utilización de ciertas telas como la seda, las plumas y otros objetos suaves que despierten los sentidos. También se da en el cambio de roles durante el sexo. De hecho, el fetichismo está presente en muchos juegos sin que quien lo practique le haya puesto nunca esta etiqueta.

Los objetos fetiches más frecuentes suelen ser elementos de vestir masculinos y femeninos, incluyendo tangas, corpiños, calzoncillos, guantes, medias, minifaldas, zapatos, botas, corbatas, mallas, ropa deportiva e incluso delantales.

Pero acá hay que hacer una diferenciación: para el fetichista, estos objetos suelen ser mucho más excitantes si la otra persona ya los usó, porque el objeto es más excitante que la persona en sí.

Algunos de los fetiches más comunes

-Estigmatofilia: Es la excitación sexual por los piercings y tatuajes. Se trata de uno de los fetiches sexuales más comunes, sobre todo en la población joven. A menudo, estos se localizan en zonas del cuerpo como los labios, la lengua, el ombligo, los pezones y la zona genital. El Dr. Mark D. Griffiths, en diferentes investigaciones, expone que es uno de los comportamientos sexuales menos investigados. Aun así, es de los más frecuentes. Las personas atraídas por estos elementos pueden sentirse excitadas con tan solo verlos en la otra persona. A veces, las sensaciones se experimentan al tener contacto con la piel.

-Podofilia: El fetiche por los pies es la excitación sexual al ver, oler, acariciar, besar o lamer los pies de la pareja. Asimismo, abarca el estímulo sexual que experimentan algunas personas al ver vídeos de pies, tomar fotos de los pies de la pareja o estimular los genitales con los pies.

Una publicación en Sexual + Being: Sexual Health estima que hasta un 5% de las personas experimentan un fetiche por los pies. A nivel psicológico hay dos posibles hipótesis que intentan explicar esta preferencia; la primera es un vínculo neurológico entre los genitales y los pies. La otra sugiere experiencias en la primera infancia.

-Retifismo: Está relacionado en cierta forma con la podofilia, ya que se trata de la excitación sexual que se consigue por el contacto o la masturbación con los zapatos. Tiene relación con el fetichismo por los pies, pero en este caso, la atracción erótica está en los zapatos y abarca no solo a los de taco alto (altocalcifilia) sino también a zapatillas, botas, sandalias y demás calzados.

Esta tendencia suele observarse con más regularidad en los hombres, ya sea porque les gusta observar a la persona que lleva los zapatos, o bien, porque le excita contemplar los zapatos en sí. Aun así, también puede presentarse en las mujeres.

-Tricofilia: Es la excitación sexual al tener contacto con el cabello humano. Y no solo aplica para la melena, sino también para el vello del pecho, las axilas o el pubis. En una publicación de la revista Healthline, la Dra. Gail Saltz, detalla que un fetiche por el cabello puede involucrar cualquier tipo de color, textura o aspecto. Asimismo, implica cualquier interacción con este, como tocarlo, peinarlo, lavarlo o cualquier tipo de contacto. Se puede manifestar de diferentes formas en cada persona; la sensación de placer puede experimentarse por tirar del cabello, cortarlo o simplemente con verlo.

-Misofilia: Algunas personas experimentan excitación sexual al usar, observar, manipular u oler la ropa interior propia o de la pareja. Con frecuencia, se trata de prendas de lencería, con transparencias y ciertas formas y colores. Como dato curioso, una investigación compartida a través de Plos One reveló que las mujeres quieren usar ropa interior sexy para sentirse sexys, deseadas, excitadas y preparadas para el acto sexual con sus parejas.

Fetiches
Fetiches

Otras situaciones excitantes que pueden no ser fetiches

Existen otros tipos de elementos, situaciones o practicas que podrían considerarse fetiches y que no necesariamente están denominados como una “filia”, sin embargo también son comunes y provocan un alto nivel de excitación si se presentan durante las relaciones sexuales.

-Dirty talk: Se trata de usar lenguaje sugerente o explícito durante el acto sexual con el fin de incrementar las sensaciones propias y de la pareja. Involucra no solo frases, sino gemidos y susurros.

-Elementos de látex o cuero: Aquí el fetichismo giran en torno tando del elemento fabricado con estos materiales como de la persona que los usa. Este fetiche tiene una estrecha relación con el “bondage”, es decir, la práctica en la que se disfruta inmovilizar o ser inmovilizado durante el encuentro íntimo para incrementar el placer. A su vez, abarca prácticas de dominación y sadomasoquismo.

Involucra prendas como camperas, chalecos, botas, arneses, o cualquier tipo de prenda de vestir. En el caso del fetichismo de látex, sus practicantes se hacen llamar rubberistas.

-Impacto: Este fetiche sexual también tiene relación con las prácticas de bondage y sadomasoquismo. Involucra a una pareja, que es la persona que recibe el impacto. Consiste en dar azotes, latigazos o flagelaciones, sea con la mano abierta o un elemento particular.

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