Qué puede pasar en 2023 con el superávit fiscal provincial

La Fundación Mediterránea elaboró un informe en el que analiza cómo se llegó a esos resultados positivos en las finanzas y qué escenarios se perfilan a futuro.

Qué puede pasar en 2023 con el superávit fiscal provincial
El análisis del Ieral también responde al interrogante de si el superávit permitió disminuir la deuda pública provincial

El Ieral (Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, de la Fundación Mediterránea) realizó un análisis del superávit fiscal del gobierno provincial, que resaltan es “todo un logro”, dado las demandas sociales de un mayor gasto. Y plantean cómo se ha logrado ese resultado, qué se espera para 2023 y si permitió reducir la deuda pública.

Lo primero que analizan es cómo se llegó a un resultado favorable antes. En 2006, que fue un año superavitario, los ingresos corrientes se incrementaron un 2,6% del PBI, mientras se produjo una disminución de los gastos primarios en un 0,6%, en comparación con 2000, el año previo a la crisis. Al aumentar ingresos y caer gastos, las finanzas del gobierno mejoraron. En cambio, en 2022, con respecto a 2019, previo a la pandemia, los ingresos corrientes cayeron un 0,2% del PBI, pero los gastos primarios disminuyeron en un porcentaje mayor: 2,0%. Es decir que las finanzas del gobierno mejoraron sólo por gastos, no hubo recuperación de ingresos.

El primer superávit fiscal (2003/6) se logró en un periodo de fuerte reactivación económica, donde prevaleció la mejora sustancial en los ingresos públicos. Hubo un importante ajuste, pero luego se fue diluyendo gradualmente en el tiempo. En cambio, en el último superávit (2021/22), se consiguió mejorar las finanzas en un periodo de estancamiento (con recesión y pandemia incluidas). No se logró con mayores ingresos, sino con reducción de gasto (en porcentaje del PBG).

¿Por qué se llega a esta situación tan complicada?, plantea el informe, para dar la respuesta: “Claramente, por la falta de financiamiento. Si la economía no crece, y además escasean los ahorros y el financiamiento, las finanzas se ajustan a la dura realidad. Algo similar ha estado ocurriendo en varias provincias”.

Evolución futura

El Ieral señala que, dados los pronósticos económicos, lo más probable es que disminuya tal superávit. Por un lado, por la recesión pronosticada (se habla de una caída del PBI del 2% o mayor). El mundo no ayuda, tampoco la cosecha pampeana, y las políticas para tratar de controlar la inflación no son expansivas. Esto implica una disminución de los ingresos a percibir por el gobierno provincial, tanto de origen provincial (recaudación) como nacional (transferencias por coparticipación y otros).

A nivel nacional, la recaudación de impuestos y, por ende, las transferencias a las provincias han venido creciendo en los dos últimos años. Pero los primeros datos de 2023 muestran un cambio de tendencia en dicha recaudación, compatible con los pronósticos.

Datos del Ieral - Fundación Mediterránea
Datos del Ieral - Fundación Mediterránea

En cuanto a la recaudación provincial, en especial la del impuesto a los Ingresos Brutos, ha venido evolucionando al ritmo de la actividad económica, por lo cual se trata de una situación que preocupa, teniendo en cuenta los últimos pronósticos.

Datos del Ieral - Fundación Mediterránea
Datos del Ieral - Fundación Mediterránea

A eso se suma una posible disminución, neta de inflación, en las regalías. Las tres variables claves para la determinación de su monto disminuirían: producción petrolera, dólar oficial que se rezagaría con respecto a la inflación y el precio del crudo.

Datos del Ieral - Fundación Mediterránea
Datos del Ieral - Fundación Mediterránea

Todo lo anterior indica que el gobierno percibirá menores ingresos, netos de inflación, en el presente año. Además, en un periodo recesivo surgen más necesidades de la población, solicitando mayor asistencia gubernamental, lo cual se traduce en una presión por mayores gastos.

La segunda razón de un deterioro de las finanzas públicas está en las elecciones 2023, que generan una presión de mayor gasto. En ese contexto, sería apropiado que ese mayor gasto fuese de carácter transitorio, por ejemplo, obras. En cambio, preocuparía si los incrementos fuesen altos en gastos corrientes, porque luego no se pueden ajustar. La historia fiscal reciente muestra que esos aumentos en gasto corriente han ocurrido en las últimas elecciones para gobernador, con la excepción de la última, que fue un periodo de escasez de recursos y financiamiento.

Deuda pública y superávit

Acorde a los números, hubo una disminución de la deuda en dólares en los dos últimos años. Desagregando la deuda, según los acreedores, ha ido disminuyendo la deuda con el gobierno nacional, que tenía condiciones financieras que permitían licuarla (al tener tasas muy bajas, inferiores a la inflación). Eso permitió que, en el periodo 2008-2015, la deuda disminuyera, a pesar de tener déficit fiscal.

En cambio, todavía no ha disminuido la de bonos, cuyas amortizaciones comienzan a partir del presente año. Los servicios de deuda serán superiores a la de los últimos años. Este será un desafío importante a enfrentar por el gobierno provincial.

En este desafío, se debe tener presente algunos puntos. Un primer punto está en la dificultad para refinanciar esa deuda. Hay obstáculos políticos para realizar esa operación y también están los financieros, puesto que el riesgo país están en valores “estratosféricos”; es decir, es muy costoso conseguir nueva deuda, aunque sea para reemplazar la anterior.

Otro punto es que ahora una buena parte de la deuda está en moneda extranjera, algo que ocurre en varias provincias argentinas. El temor es un probable salto devaluatorio, especialmente si en un futuro se elimina el cepo cambiario. El nivel de deuda, en términos de PBG, no es tan alto, pero ese salto devaluatorio elevaría el costo.

¿Se podrá reducir la deuda en los próximos años? Si el superávit fiscal disminuye, llegando a ser negativo, difícilmente se logre bajar la deuda. Por otro lado, la pregunta es si conseguirán nuevo financiamiento. La performance fiscal provincial ha sido razonable, pero la duda está en el panorama nacional, con un alto riesgo país. Y a eso se agrega a las dificultades que pueden surgir por la falta de dólares en el Banco Central.

Conclusiones

Es usual el conflicto entre los responsables de los ingresos públicos (encargados de las finanzas públicas y los contribuyentes) y los beneficiarios del gasto público (el resto del gobierno y una parte de la población). Los primeros intentan lograr un superávit fiscal, para enfrentar años difíciles (recesión, pandemia, shocks externos), mientras que los primeros reclaman más gastos, dadas las necesidades sociales.

Generalmente, nunca alcanzan los fondos para cubrir todas las necesidades de sectores vulnerables. Pero es claro que en periodos recesivos dichas necesidades se incrementan. Por ende, se debe contar con ahorros o financiamiento para cubrir los mayores gastos que se producirán en esos periodos. En este sentido, en un 2023 que viene difícil, el gobierno local tienen algún margen de maniobra para sortear este año.

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