Por estos días, los productores agrícolas están preparando el suelo y tomando decisiones para la próxima temporada. Sin embargo, agricultores de Lavalle enfrentan el desafío de hacerlo con agua contaminada por vuelcos de cloacas.
Elaboraron un proyecto de un canal de desvío para evitar que los efluentes cloacales sigan llegando a hectáreas productivas.
Por estos días, los productores agrícolas están preparando el suelo y tomando decisiones para la próxima temporada. Sin embargo, agricultores de Lavalle enfrentan el desafío de hacerlo con agua contaminada por vuelcos de cloacas.
Desde el municipio presentaron una propuesta a Irrigación, de realizar un bypass de 4,5 kilómetros, que evitaría que el agua contaminada llegue al canal Tulumaya, que abastece a unas 9 mil hectáreas -no todas ellas con cultivos agrícolas-, hasta que se realice la obra definitiva en el tendido cloacal.
En marzo, por el colapso de la red de cloacas del Gran Mendoza, Aysam solicitó al Departamento General de Irrigación poder volcar líquidos sin tratar en el canal Pescara. La autorización inicial, por 45 días, se extendió y, al día de hoy, no se ha resuelto la situación.
El secretario de Desarrollo Local de la Municipalidad de Lavalle, Juan Jaime, planteó que entienden que el colapso del sistema responde a la falta de obras durante muchos años, pero que el impacto lo está teniendo sólo un sector y que no les parece justo. También indicó que quieren ser parte de la solución.
Esta mañana, el intendente Edgardo González, funcionarios de la comuna, productores, autoridades del Departamento General de Irrigación y representantes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) mantuvieron una reunión y se analizó la posibilidad de realizar una obra provisoria.
Detalló que técnicos del municipio elaboraron una propuesta de hacer un zanjeo de 4,5 kilómetros, desde la intersección de Eugenio Montenegro y el carril del Paramillo, hasta unas piletas en la planta de Paramillos que actualmente no se están usando.
De esta manera, se evitaría que los líquidos cloacales que hoy se están volcando en el canal Pescara lleguen al canal Tulumaya, que riega 9 mil hectáreas en el norte de Lavalle. Si bien aún no han terminado un relevamiento para establecer cuántas de ellas tienen cultivos hortícolas, calculó que deben ser unas 500 (cifra bastante superior a las 36 que han mencionado desde Irrigación).
Hoy se presentó la iniciativa, que ahora se deberá evaluar desde el punto de vista técnico y legal. Pero Jaime resaltó que, si fuera viable, se puede resolver en unos 10 días y permitir el inicio de una temporada de cultivos de primavera y verano en otras condiciones.
De todos modos, Jaime resaltó que lo que demandan es que cesen los vuelcos cloacales en el Pescara y que se avance en la obra que refuerza la red hacia la planta depuradora de Paramillos, que es donde se tratan los efluentes del Gran Mendoza, y que ya ha proyectado Aysam.
Sumó que, si se declarara la emergencia sanitaria, como consideró sería necesario, se podría avanzar con mayor rapidez en este tendido, para “ no sacrificar áreas productivas que abastecen al Gran Mendoza”.
Jaime indicó que están esperando análisis de carga microbiana, pero que anticipan que, con todo lo que viene en los líquidos cloacales, van a superar los parámetros de concentraciones permitidas.
Y que las restricciones que les han aplicado a los productores afectan sus posibilidades de cultivo o los obligan a modificar la forma de cultivar, con el correspondiente aumento en los costos. Esto, mientras que deben seguir pagando el agua de riego que está recibiendo sin tratamiento.
Por eso entienden que el resarcimiento pedido para los habitantes de zonas urbanas afectadas (principalmente Los Corralitos, en Guaymallén), debería extenderse a los pobladores rurales.
Gustavo Sanjurjo, vicepresidente de la Cámara de Productores de Lavalle, planteó que, luego de que se fueron posponiendo los permisos para que Aysam volcara los efluentes cloacales en el Pescara, Irrigación emitió una resolución (065/25) en la que sólo les permiten producir lo que se puede cultivar en un ACRE (Área de Cultivos Restringidos Especiales).
Sin embargo, resaltó que en esos sitios se pueden obtener ciertos productos -ajo, cebolla y papa, pero no acelga, espinaca ni tomate-, pero reciben agua proveniente de plantas depuradoras; es decir, que ya han recibido un tratamiento. Mientras que, en este caso, se trata de un vuelco “de cloaca cruda”.
Resaltó que el problema no está en todo el departamento, sino en la zona Norte. Pero que, más allá de la situación de los productores, a los que les han prohibido realizar ciertos cultivos, como la lechuga -que abunda en la zona, por la cercanía con el Gran Mendoza-, les preocupa la salud de la población afectada.
Resaltó que son kilómetros de canales de riego e hijuelas contaminadas y que cuando comience a elevarse la temperatura puede generar problemas aún más complicados. “Lo productivo pasa a un segundo plano”, resaltó, pese a que también reconoció que la situación es crítica para quienes tienen pocas hectáreas y la finca representa el sustento de la familia.
Con frustración, lanzó que o no hay capacidad de resolver esto o hay falta de voluntad y se ha decidido que aguas arriba no haya inconvenientes con las cloacas y lo paguen los habitantes de aguas abajo, que “reciben” el problema del núcleo urbano.
Santiago Ermili, productor agroecológico lavallino, señaló que no ha podido conseguir la certificación orgánica, porque normalmente la calidad de agua de la zona no es óptima, pero que ahora hay una preocupación ambiental y de salubridad pública, que trasciende lo productivo.
Es que, en primer lugar, Irrigación restringió los cultivos permitidos a aquellos habilitados para un ACRE, que es un régimen para zonas que reciben aguas tratadas, mientras ellos están recibiendo efluentes sin ningún tipo de tratamiento.
Pero también manifestó que le preocupa que los canales e hijuelas que conducen esta agua pasan frente a escuelas y un gran número de hogares. Señaló que un niño sale a jugar, se le cae la pelota a la acequia y se contaminó; o un perro bebe de una hijuela y luego, con las patas mojadas, entra a la vivienda familiar.
Indicó que, en la charla de esta mañana con investigadores del INTA y funcionarios del municipio, se mencionó que sería importante difundir un protocolo para el trabajador rural, para que use elementos de protección, como botas de goma y barbijo.
Pero también que la población mendocina sepa que debe tomar precauciones al consumir hortalizas crudas y desinfectar todo previamente; porque no existe trazabilidad en la provincia y no hay manera de conocer la procedencia del producto.