Los vecinos de Los Corralitos, en Guaymallén, donde se produjo el derrame de líquidos cloacales tras el colapso de un colector, vivían entre esos residuos contaminantes desde enero. Las pérdidas de las cañerías, que tuvieron como centro neurálgico la intersección de las calles 2 de Mayo y Severo del Castillo, habían comenzado a ser eventuales desde hace dos años. Se agravaron los últimos meses de 2024 y desde 2025 ya eran tan frecuentes que debieron habituarse a convivir con el olor nauseabundo, las aguas servidas atravesando las calles e incluso inundando los lotes de sus propias casas. Más allá de la contaminación que tal cosa implicó, la situación tuvo complicaciones en sus actividades cotidianas e incluso debieron cambiar hábitos.
Derrame cloacal en Corralitos
Derrame cloacal en Corralitos
Los Andes
Habían hecho reclamos que no redundaron en soluciones. Una vecina reconoció que entre permisos y otros trámites todo se diluía en burocracia, hasta que decidieron llamar a los medios.
Los lotes más bajos sufrieron el mayor impacto ya que allí se acumuló al agua sucia, y de hecho, hasta hoy, el suelo permanece húmedo en muchos lugares. Las acequias dan muestras de agua muy sucia estancada y el mal olor persiste en el ambiente.
Actualmente, la empresa Aysam, Agua y Saneamiento Mendoza, realiza trabajos en la zona. Por un lado para contener el derrame y por otro, para dar una solución más de fondo. Mientras tanto, los vecinos conviven con tres enormes bombas, muchas en las puertas de sus casas, que extraen el líquido pero que según relatan también hacen un ruido constante. Los equipos dificultan la circulación y en particular, sobre calle 2 de Mayo, la circulación está cortada, salvo para los frentistas.
Derrame y contaminación
Muchos de los vecinos relatan que el agua ingresó a sus propios jardines; incluso hay lugares en donde debieron poner tierra para elevar el terreno y evitar que siguiera subiendo. Marta Fernández vive a pocos metros de esa esquina, donde se produjo el derrame. Es una mujer mayor y tenía a la venta su casa pero decidió dejar de ofrecerla teniendo en cuenta la situación, ya que se habría devaluado. El líquido cloacal había ingresado hasta la mitad de su jardín. “No se podía entrar ni salir de la casa”, recordó.
Derrame cloacal en Corralitos
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Marcela contó que afectó mucho a los niños ya que hubo que tenerlos más tiempo dentro de las viviendas, incluso con meses de tan buen tiempo, porque afuera no se podía estar, además tuvieron muchos problemas con los mosquitos, que proliferaron en un ambiente claramente propicio. Eso los tuvo intranquilos cuando había alerta por el dengue por lo que también debieron restringir el tiempo que permanecen en el exterior. Los zapatos terminaban todos sucios por lo que otra de las medidas era dejarlos en las puertas de las casas y cambiárselos antes de ingresar, además de vivir limpiándolos.
Embed - Colapso cloacal en Corralitos. Los vecinos tenían derrames constantes desde enero
Celeste Sánchez vive a pocos metros de la esquina, el agua no solo estaba en la calle y en la vereda sino que ingresó por debajo del portón al patio de su casa.
“No se podía salir, teníamos que poner ladrillos para hacer caminitos para cruzar, incluso nos caímos; no entró a la casa porque está más atrás pero igualmente era una inmundicia el olor adentro, inaguantable”; relató.
Tiene 5 hijos y en esas condiciones deben salir todos los días para llevarlos al colegio, incluso la más pequeña, de dos años, se enfermó. Tuvo gastroenteritis con vómitos, la llevó varias veces al médico hasta que terminó internada por deshidratación en el hospital Notti. Allí le dijeron que la situación ambiental podía ser la causa.
Mientras ella se quedó a cuidarla los 4 días que permaneció allí, su esposo debió quedarse con los otros chicos así que, como es jardinero y trabaja por su cuenta, también el hombre perdió esas jornadas de trabajo.
Algunos debieron convivir con una laguna de esa agua en su casa y a otros se les ladeó la medianera.
Derrame cloacal en Corralitos
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El problema y los trabajos de Aysam
Marcela tiene justo enfrente de su casa una de las bocas nuevas que han hecho para drenar el agua con una gran bomba. Vive en esa casa desde hace 30 años y antes lo hacía a unas cuadras de allí. Conoce la zona, por eso relató que sabe que los caños tenían 40 años y que, pese al aumento poblacional, no se hicieron obras, por lo que era esperable el colapso. Al igual que el director de Aysam, Humberto Mingorance, relató que la colectora trae líquidos cloacales de Luján, Maipú, Ciudad, Guaymallén y Godoy Cruz, zonas que han crecido mucho.
“Hace 40 años una buena parte de esta zona eran todos cultivos y ahora está concentrando los efluentes cloacales de 500.000 habitantes. Es casi el 50% del área metropolitana. Ésta tiene 1.150.000 habitantes, entonces es casi la mitad, es un montón. Obviamente ha quedado fuera de escala”, graficó el director.
Pero además, por la antigüedad de la cañería, esta se ha ido rompiendo por lo que se fueron acumulando no solo parte de los sedimentos sólidos de los desechos sino también del material que ha desprendido la cañería. Mingorance destacó que en esa zona la pendiente es casi nula lo que hizo que se acumularan allí con el consiguiente colapso. “Ya llevamos casi 30 metros cúbicos, son seis camionadas de escombro, es lo que ha salido de los primeros 600 metros y son 3.000, es lo que estamos haciendo ahora”, detalló respecto de los residuos retirados.
Derrame cloacal en Corralitos
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Otro problema es que en esos 3.000 metros que abarca el problema no había cámaras de inspección que permitieran realizar mantenimiento. Ahora se van a colocar 28 en ese trayecto que va desde unos metros de calle Severo del Castillo, toda 2 de Mayo y unos 500 metros más de calle Reconquista. Para eso, Mingorance dijo que han contratado una empresa brasilera. Otra problemática que agrava el escenario es que señaló que muchos vecinos de esos departamentos conectan los desagües de lluvia a la colectora cloacal, lo cual está prohibido y hace que se desborde cuando hay lluvia.
La estrategia implica lograr equilibrar la colectora para evitar desbordes y poder avanzar con la obra más grande. Se ha sumado videoinspección que permite detectar, como si fuera una tomografía, en qué partes está dañada la tubería para intervenir.
El director dijo que espera en unos 15 o 20 días dejar de bombear desechos al canal Pescara. Las obras de las bocas de cámara van a requerir de 3 a 4 meses y esperan licitar este año el colector Colonia Segovia, que será la segunda parte de la estrategia y tendrá un costo aproximado de unos 30 millones de dólares. Una vez terminado, volcará los residuos en la planta de tratamiento de efluentes cloacales El Paramillo.
Derrame cloacal en Corralitos
Derrame cloacal en Corralitos.
Los Andes
El canal Pescara y la contaminación
Para poder avanzar en los trabajos se han colocado tres bombas que extraen el líquido cloacal, los de una son volcados en el canal Pescara. Es que ante la situación emergencia, la Dirección General de Irrigación autorizó a Aysam a hacerlo por un plazo determinado (eran 45 días y se pidió la extensión) y bajo determinadas condiciones. Esto ha generado reclamos por parte de vecinos y productores que utilizan el agua de este acuífero para riego de cultivos, lo que incluso llevó a que se presentara un proyecto de declaración de Emergencia ambiental la Municipalidad de Guaymallén. Los afectados son vecinos de Los Corralitos y Colonia Segovia y abarcaría unas 500 hectáreas del conocido como cinturón verde de Guaymallén.
Mingorance dijo que no se ha hecho nada por fuera de lo autorizado, que se hace una dilución y cloración y se entregan informes diarios de los análisis del agua del canal, a Irrigación y al Ministerio de Salud. “Se toman muestras antes y después del vuelco para saber cómo lo estamos afectando y no hay diferencia, no estamos alterando la calidad con la que viene el Pescara” resaltó.
Además apuntó que el cultivo autorizado en la zona irrigada por el Pescara es tipo ACRE que es un cultivo restringido, aclaró. Detalló que son productos que no son para consumo directo sino que por ejemplo pasan por algún proceso de industrialización. Pero aparentemente se cultivan productos para consumo directo ya que sobre esto se basan las denuncias.
Pese a la intención de Los Andes de tener un análisis de la Dirección de Irrigación al respecto, al cierre de esta nota no se había obtenido respuesta.