12 de abril de 2025 - 00:00

Contaminación sonora por escapes de motos y autos

La contaminación sonora que provocan los escapes de motocicletas y otros rodados más grandes, constituye un problema importante de la circulación vial en la provincia. No es la situación más grave del tráfico vehicular, pero constituye un flagelo que progresivamente debe ser controlado y erradicado.

La contaminación sonora por el uso de escapes libres o especiales en motos y otros rodados, como autos y camionetas, no es el tema más grave en la circulación vehicular del Gran Mendoza, pero sí conforma una problemática que contribuye a que la calidad de vida de los ciudadanos se lesione o desmejore.

Señalamos que el asunto no es el más delicado en materia de tráfico vehicular porque asignamos mayor magnitud a los incidentes viales graves, seguidos de muerte o heridas de uno o más protagonistas, como han ocurrido en las últimas semanas en el llano y en alta montaña.

También preocupa y mucho la alta incidencia en la circulación vial de conductores con exceso de alcohol en sangre, flagelo que no se ha podido disminuir pese al aumento de controles en calles y rutas.

Sin embargo, hay que hacer lo posible para erradicar el siempre vigente tema de la contaminación sonora por escapes libres de motocicletas y camionetas y automóviles. El cuadro existe y molesta a muchas personas. Hay lugares en los cuales se escucha el paso de motocicletas con sus escapes al máximo, provocando un fragor que supera los 85 a 95 decibeles, con capacidad de producir daño en el sistema auditivo de las personas.

Por eso resultaron oportunos recientes operativos de la Municipalidad de la Ciudad Mendoza, cuyo personal de Tránsito secuestró 21 motocicletas por ruidos molestos.

Los rodados fueron retenidos por tener escape libre y emitir decibeles por encima de lo permitido. Los operativos viales se realizaron en los ingresos y egresos a la capital, pero también en el microcentro capitalino y en las inmediaciones del Parque Central.

Las estadísticas municipales indican que durante el año 2024 se retuvieron 2.692 motocicletas. Los motivos fueron contaminación sonora, falta de documentación y también por falta de elementos mínimos de seguridad.

La información oficial señala que “la implementación de estos controles preventivos refleja el compromiso de la Ciudad con la construcción de una cultura vial más segura y responsable…”

Por eso sostenemos que los municipios del Gran Mendoza tendrían que estar equipados con decibelímetros, que son los instrumentos, también llamados sonómetros, que permiten medir el nivel de presión acústica, expresado en dB (decibel). Estos equipos están diseñados para responder al sonido casi de la misma forma que el oído humano y proporcionar mediciones objetivas y reproducibles del nivel de presión acústica.

Según la Ley Provincial de Tránsito 9024 la medición de ruido emanado de los vehículos se efectuará con un decibelímetro escala 60–120dbA. Para regular la contaminación sonora, se establecieron límites máximos de decibeles (dB), según la cilindrada de cada motor.

En el caso de bicicletas con motor, ciclomotores, motocicletas y todo vehículo que no supere los 3.000 kg, el límite es de 85 dbA. Mientras que los vehículos que superen los 3.000 Kg tienen un límite de 90 dbA.

Por eso resultará imprescindible que los inspectores de tránsito de todos los municipios sean equipados con estos instrumentos llamados decibelímetros, de manera de poder prevenir, controlar y corregir la contaminación acústica por escapes de diferentes rodados, que afectan la salud de las personas como al ambiente.

Se debe lograr que los vehículos de tracción mecánica se desplacen en buenas condiciones de funcionamiento, a los fines de que el nivel sonoro emitido no exceda los valores límite establecidos en las reglamentaciones vigentes.

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