Con cierta periodicidad, aunque afortunadamente no tan seguido como para creer que son generalizados, ocurren casos de engaños a grupos estudiantiles, que al producirse causan frustración y desasosiego entre los estafados y sus familias.
No ocurre todos los meses, pero es periódico ver el desarrollo de estafas o fraudes en perjuicio de contingentes estudiantiles. Los padres o responsables de los alumnos tienen mecanismos para establecer que el contrato de una fiesta, la confección de vestimenta o un viaje de egresados no terminarán en un engaño y en la no realización de lo pactado.
Con cierta periodicidad, aunque afortunadamente no tan seguido como para creer que son generalizados, ocurren casos de engaños a grupos estudiantiles, que al producirse causan frustración y desasosiego entre los estafados y sus familias.
Nos referimos concretamente a estafas con viajes de egresados que terminan en engaños y nunca se realizan, en la confección de camperas o buzos con la leyenda de una determinada promoción que no se entregan, y, por último, con reuniones gastronómicas de fin de ciclo educativo que nunca se sirven.
Por lo tanto, es apropiado prevenir a la comunidad educativa para que adopte medidas preventivas que neutralicen el accionar de los infaltables oportunistas de siempre.
Veamos un caso entre tanto. La dueña de una empresa de indumentaria fue denunciada recientemente ante la Justicia mendocina por la estafa con buzos de egresados a diferentes escuelas de Mendoza. De acuerdo con las presentaciones judiciales, la mujer nunca entregó las prendas personalizadas que le pagaron y dejó de contestarle a los padres de los alumnos.
En el caso de un establecimiento capitalino, los progenitores le abonaran a la empresaria textil la suma de aproximadamente tres millones de pesos y se presume que la cifra sería similar en el resto de los cursos de egresados de otros establecimientos que resultaron afectados.
Otro delito con alumnos como damnificados se registró a fines de 2025, ocasión en que alumnos de al menos seis escuelas se quedaron sin su cena de egresados tras ser burlados por un empresario que les sacó importantes sumas de dinero y los dejó sin fiesta y sin comida, una celebración que es hito en la vida de los estudiantes del nivel medio.
Para evitar fraudes en contingentes estudiantiles, especialmente en viajes de egresados o cenas de egresados, es fundamental verificar la legalidad de la firma contratada o por contratar, leer minuciosamente los convenios y desconfiar de ofertas excesivamente económicas. La prevención incluye la concientización sobre estafas de viajes, fiestas de fin de cursado y la compra de vestimenta de promoción.
Los padres o tutores de los chicos que contratan los servicios pueden recurrir en consulta a la Dirección de Defensa del Consumidor de Mendoza, que es el organismo que brindará las pautas de que todo lo actuado circula por carriles correctos.
Este organismo aconseja firmar un contrato escrito detallando el precio del servicio, fecha de entrega (en el caso de confección de ropa), diseño y talle de los buzos de los cursantes.
También obra de la misma forma, es decir tomar precauciones, si se pacta una fiesta o un viaje de egresados.
Será fundamental exigir facturas autorizadas, investigar antecedentes de las empresas con las que se traba relación y realizar pagos bancarizados para disminuir la posibilidad de defraudaciones.