Semana de contraluces para Alfredo Cornejo tras la imputación del presidente de Agua y Saneamiento Mendoza (AySAM) Humberto Mingorance, luego del colapso cloacal en Corralitos; pero fundamentalmente, la multa millonaria que con duras consideraciones hizo el Departamento General de Irrigación hacia la empresa. Se trata de un funcionario ligado al gobernador desde su época de intendente de Godoy Cruz y que durante sus dos mandatos ocupó cargos relevantes como el actual, pero también como titular de la Secretaría de Ambiente.
Una inquietud atenuada -en parte y según la lectura que pueda hacerse- con la difusión de encuestas que empiezan (o al menos intentan) configurar el escenario electoral para el año próximo. Allí se advierte la presencia sostenida de Luis Petri, pero también que la diversidad de candidatos del cornejismo no tiene todavía suficiente fuerza individual y recurre al colectivo para mostrarse competitivo, no sólo con el ahora libertario, sino también con Ulpiano Suárez. Y como si fuera poco, la fuerte caída de la imagen positiva de Javier Milei.
En síntesis, problemas graves de gestión, pero también dificultades en la configuración de la sucesión y el anclaje nacional, que suman preocupación en el Ejecutivo.
Algo huele mal
No es la primera vez que Mingorance produce un dolor de cabeza pues basta recordar la polémica con su declaración jurada del 2025 que obligó a la Oficina de Ética Pública a imponer una multa por la omisión de siete propiedades, sobre las que tuvo que dar explicaciones excusándose de “no tener el usufructo” de los inmuebles por lo que consideró que no tenía obligación de declarar. Un argumento que pecaba de ingenuo, en caso de ser real; y hasta de sofisticado si se tratara de una maniobra.
Lo cierto es que el desastre ambiental producido en esa zona de Guaymallén puso la mira en la gestión al límite de la vida útil de la vetusta red troncal (con el riesgo sanitario que eso implica), pero también de las alternativas puestas en marcha para sobrellevar desbordes, olores nauseabundos y la cotidianidad de vecinos conviviendo con aguas servidas en la puerta de su casa. O en tren de emergencia, volcadas hacia cauces de riego.
Consumada la crisis, y notificada la imputación, el Gobierno buscó blindar a Mingorance bajo la razón que la acusación más que hacia una directiva del funcionario y la cúpula de AySAM fue hacia la persona que ocupaba el cargo y que así hubiera sucedido con quien fuera que allí estuviera. Como si acaso la responsabilidad política, más allá de la que la Justicia pueda llegar a determinar, no existiera.
Como en otras crisis que atravesó, es probable que el Gobierno pueda sobrellevar y hasta superar, sólo que en esta ocasión y tras una década en el poder, las explicaciones (por más valederas que sean) empiezan a sonar vacías. Un sentido que la oposición adjudica a un “fin de ciclo”, pero que la ciudadanía de pie, alejada de toda disputa política, podría canalizar en hartazgo. Y ese es el serio riesgo que enfrenta Cornejo.
Números más, números menos
La difusión en simultáneo de dos encuestas con datos contrapuestos reavivó la polémica política, pues incluso aquella más favorable, la de Martha Reale, dejó espacio para el análisis crítico del presente oficialista.
Para Reale-Dalla Torre, Cornejo muestra “resiliencia” frente a un escenario nacional de complicaciones económicas que hizo que Milei cayera 10 puntos en Mendoza en el índice de aprobación en solo tres meses. Mientras que la baja del gobernador en el mismo período es de apenas un poco más de un punto (de 48,3 a 47%). Pero también, que los múltiples temas que más preocupan a los mendocinos son: “economía/empleo” (52,7%); “salud” (32,7%); “seguridad” (29,8%); “educación” (25,4%); “vivienda” (21,4%), entre los más significativos. Como se observa, todas demandas de la vida cotidiana.
Pero la controversia provino del plano estrictamente político, donde al medir la “potencialidad electoral”, Petri supera por muy poco a cualquier “candidato del equipo de Cornejo” (46,1 a 45,8%) pero al indagar específicamente sobre la “intención de voto” un todavía innominado representante del gobernador supera al diputado nacional (26,8 a 20%). Una diferencia que con la proyección crece más de 8 puntos (31,1 a 23%).
La llamativa discriminación de quienes reportan a Cornejo de quienes no (Petri y Ulpiano Suárez) supone agrupar muchas voluntades para enfrentar a un nombre y apellido concreto, pero también establecer diferencias reales entre aspirantes del mismo frente como el que componen Cambia Mendoza (CM) y La Libertad Avanza (LLA).
¿O es que los jugadores de ese equipo cornejista todavía no miden por sí mismo lo suficiente como para enfrentar las aspiraciones más consolidadas de Petri y Suárez? Por lo pronto, la naturalización de esas particularidades supone -además- aceptar que hay proyectos políticos distintos que explican la férrea defensa del sistema de las PASO para poder dirimirlas.
La consultora Equipo Mide publicó un sondeo más desafiante ya que expresa un rechazo a la gestión e imagen de Cornejo del 58%. Además, considera que Petri es “el mejor candidato a gobernador” con un 30% de adhesiones, le sigue Suárez con 10%, luego un puñado de peronistas y opositores, y recién -con el 3%- aparece el primer cornejista: Tadeo García Zalazar. Lo dicho, ¿los jugadores del “equipo” no suman de manera individual, o por el contrario, los votos son de Cornejo y efectivamente podrá trasladarlos a quien designe convirtiéndose -otra vez más- en el gran elector? Una lógica posible si el deterioro económico se revierte o los yerros de gestión se minimizan.
* El autor es periodista y profesor universitario.