24 de mayo de 2026 - 00:20

Macri tienta a Cornejo al próximo paso

Pese al fuerte vínculo que Alfredo Cornejo construyó con Javier Milei, la oferta de Mauricio Macri también es un buen resguardo si el proyecto libertario no termina de consolidarse y el 2027 electoral se torna cuesta arriba.

En medio de una escalada de exposición pública, claramente apuntada a tomar distancia de Javier Milei, el ex presidente Mauricio Macri pasó por Mendoza con una multiplicidad de objetivos en algún punto congruentes. El reposicionamiento del Pro como estructura nacional es una de las urgencias; pero también redefinir aquí el rol del partido luego de polémicas y vaivenes que incluso lo llevaron, primero al fallido experimento de La Unión Mendocina (LUM), y luego a compartir boleta en las elecciones de 2025 en el frente Provincias Unidas (PU).

Errores estratégicos, pero también un último y rotundo fracaso electoral fueron decisivos para que las huestes amarillas locales tomaran conciencia y, aprovechando las elecciones desdobladas en los municipios de febrero de 2026, retornar al Frente Cambia Mendoza (FCM) -con Esteban Allasino a la cabeza- lo que consolidó el triunfo más que contundente obtenido en Luján.

Sin embargo, la visita de Macri estuvo signada por el deja de una década atrás cuando el entonces exitoso armado de Cambiemos agrupó al Pro, la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica (CC) lo que permitió no sólo que Macri fuera presidente sino también que Alfredo Cornejo inaugurara desde la Gobernación su todavía vigente ciclo político.

Con el pie derecho

Presto para acompañar a Milei antes del balotaje, Macri hoy se posiciona como un crítico cada vez más distante, que no se priva -incluso- de hacer público un duro documento donde cuestionó que haya “una diferencia entre que los grandes números mejoren y que tu vida mejore”. Pero también que “ese dolor no se escucha…” y que “cuando no se da el ejemplo… duele”, en clara referencia al precio del ajuste, pero también a cierta indiferencia mileísta materializada en el caso Adorni. Una línea argumental que repitió en Mendoza.

Sin embargo, los párrafos más duros del documento que el macrismo ahora pasea por todo el país en plan de recuperar el electorado perdido, es cuando habla de “los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”. Toda una demolición -por derecha- del discurso de la casta.

“El próximo paso” no duda en desafiar a los libertarios “porque acompañar el cambio no es aplaudir todo… es reclamar lo que se prometió y no llegó”. En definitiva, activar la política, y en especial al Pro, para evitar volver atrás pero no seguir aceptando sin beneficio de inventario alguno todas las recetas que Milei pretende imponer, incluso con los reparos de sus aliados.

Juego de seducción

En ese contexto, hubo mucha expectativa con las reuniones políticas que Macri sostendría en Mendoza: con Allasino, el lujanino al que pone como modelo de gestión y al que llenó de elogios al definirlo como “una joya”; pero también con el capitalino Ulpiano Suárez, precandidato a la Gobernación pero menos cercano a Cornejo, y especialmente, con el propio gobernador hoy alineado firmemente con Milei.

La estrategia parece clara: ofrecerle a Cornejo restablecer vínculos capaces de recrear aquel certero experimento político de 2015 que le permitió vencer al kirchnerismo, aunque luego, en el poder, no pudo materializar las expectativas de sus propios votantes que cuatro años después terminaron ungiendo a Alberto Fernández en lo que sería otro gran capítulo de la cadena de decepciones nacionales.

Tal vez previendo evitar un desenlace similar en 2027, Macri quiere potenciar desde ahora los anticuerpos con aquellos viejos conocidos como el mendocino, a quien antes y ahora también, aprecia como gobernante eficaz y socio confiable. Así se encargó de resaltarlo, desde la comitiva macrista, el diputado nacional Fernando De Andreis.

El dilema -en todo caso- está dado por el fuerte vínculo que Cornejo construyó con Milei, vía Patricia Bullrich, otra dirigente que por estos días busca diferenciarse. Sin embargo, la oferta de Macri también es un buen resguardo si el proyecto libertario no termina de consolidarse y el 2027 electoral se torna cuesta arriba.

Como contrapartida, el gobernador puede exigir el regreso de la previsibilidad perdida del Pro hacia su liderazgo, lo que implica definir el rol en Mendoza de Omar De Marchi, pero en especial de la estructura partidaria que todavía le responde, como es el caso del presidente Gabriel Padrines. Allí, otra vez, la figura de Allasino aparece como la carta aceptada para un camino conjunto más allá del escenario nacional.

Camaradería (y rosca)

El encuentro Macri-Cornejo, del que apenas trascendieron unas pocas imágenes y un posteo en la cuenta de X del gobernador se enmarca en un contexto de “camaradería” pero que “fortalece el camino” entre dirigentes cercanos. Sin embargo no deja de ser una señal potente capaz de habilitar especulaciones diversas. Tanto en la línea de consolidar un conglomerado anti-populista con La Libertad Avanza (LLA) -como ha sido de hecho en este tiempo-, como en la exploración de un camino alternativo si Milei desoye el desorden de su propia interna, insiste en acciones que sus aliados cuestionan o la economía no brinda los éxitos que a esta altura se pronosticaban.

Para mayor atención, y tal vez en línea con las urgencias de lo que vendrá, la cumbre coincidió con el plan de activación que también los radicales impulsaron esta semana de la mano de su joven presidente, Leonel Chiarella quien reunió en el Comité Nacional a cuatro de los cinco gobernadores que el radicalismo posee en pos de articular juego en común para 2027. Pero también analizar y debatir si confrontar con Milei, sostener acuerdos electorales como los de Mendoza y Chaco o, en todo caso, como deja traslucir Macri, dar un próximo paso.

* El autor es periodista y profesor universitario.

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