3 de mayo de 2026 - 00:10

Crear las bases, creer en ellas

Para lo que viene el gobernador convocó a “una visión compartida entre el sector público y el privado, entre el sistema educativo, el entramado productivo y el territorio”. Una alianza multisectorial capaz de trascender a su gobierno, aunque -nada inocente- sea él quien la haya moldeado en este tiempo.

Más allá de los anuncios, el discurso de Alfredo Cornejo en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura tuvo una decidida impronta de futuro, casi como anticipándose a la disputa por la sucesión que se materializará el año próximo. Es como si el gobernador hubiera querido hacer explícita la evidencia que todo lo que se discutirá en la disputa electoral del 2027 será sobre la base del modelo que él mismo instauró en 2015.

Una propuesta de gobierno que según sus propias palabras se asienta en cuatro grandes pilares: “orden”, “inversión”, “servicios” y “modernización” para la que cree se han sentado ya las bases de una nueva (y necesaria) etapa de transformación. Un próximo salto al futuro como la propuesta de quien advierte la madurez de un proceso que necesita ir por más.

Una concepción simbólicamente potente para oficialistas y opositores que aspiran al sillón de San Martín; pues de alguna manera, la narrativa cornejista lo que propone es no sólo diseñar las reglas del juego, sino también delimitar los ejes de la campaña de donde surgirá su sucesor. Es decir, quien refute o continúe su legado político.

Alineamiento y diferencias

Antes de llegar a esa conclusión, el gobernador fue también contundente al reafirmar su alineamiento con Javier Milei, aunque con una sutil diferenciación: el esfuerzo de la gente. Una variable que las huestes libertarias suelen soslayar y que evidentemente incomodan a Cornejo cuando asegura que ese esfuerzo, es decir el efecto social del ajuste “no puede ser una variable más sino el punto de partida de cada decisión que se toma”.

En tren de más diferencias, también destacó el crecimiento de la obra pública en un contexto de severa contracción nacional, pero también los deberes hechos respecto de la baja de impuestos como reclama el Presidente.

El orden y la credibilidad en el manejo de los recursos públicos es para el mandatario la receta imprescindible para la obtención de financiamiento que permita la inversión en desarrollo. Un encadenamiento virtuoso que sin embargo los mendocinos no siempre advierten o reconocen.

Como ejemplo de esta descripción mencionó las obras que en todo el territorio provincial apuntan a cambiar la fotografía del abandono de la infraestructura vial, mejorar la conectividad y favorecer la producción o el turismo. Muchas de ellas, impulsadas con fondos extraordinarios como el del resarcimiento por el impacto de la Promoción Industrial que estarán en plena ejecución el año próximo y que -destacó con picardía- irán a “obras que son para siempre”, a diferencia de lo que los gobiernos peronistas hicieron con las regalías petroleras para “pagar los balances de los bancos privatizados”.

Mucha piedra, poco vino

Como era de esperar, el futuro de Vaca Muerta y la minería tuvo un capítulo importante acorde con la gran apuesta que de ella hizo este gobierno, anunciando concreciones y más avances incluso en el sector del litio y con el objetivo de convertir a Mendoza en un hub productivo, logístico y financiero de la actividad. Una gran promesa que contrastó con la escasa presencia que tuvo en el discurso la vitivinicultura. Sin dudas, un olvido o audaz postergación que abrirá polémicas.

Luego de repasar los logros en turismo y el posicionamiento de Mendoza como destino nacional e internacional Cornejo se metió de lleno en los temas sensibles: salud, seguridad y educación.

Allí destacó el éxito del programa Reforsal que asegura la gestión y el cobro a las obras sociales y prepagas de la atención de personas en hospitales públicos lo que permitió la reinversión de 17 mil millones de pesos en el sistema de salud y la reducción de entre el 86 y el 95% del costo en la compra de medicamentos en el exterior. Otra vez, orden y eficiencia.

En Educación, propuso dar una fuerte impronta a la escolarización temprana para que la sala de 3 años sea obligatoria a partir de 2028, la continuidad de la incorporación de tecnología y la introducción de la Inteligencia Artificial.

En Seguridad, el imperativo del orden se traduce en una consigna clara: “firmeza y tolerancia cero frente al delito”. Allí y luego de detallar una serie de estadísticas que indican la disminución de algunos delitos vuelve a imponerse la visión -tal vez distorsionada- de la gente que como sucede con algunos síntomas de crecimiento, no se traduce en una percepción de mejora concreta de la situación.

Alianza multisectorial

Cornejo tampoco se privó de refutar a sus críticos que insisten en el estancamiento de Mendoza en la última década. Una apreciación que respondió con datos contextualizados de una “provincia que atravesó las mismas restricciones macroeconómicas que el resto del país” y que -agregó- “al mismo tiempo ordenó sus cuentas, sostuvo servicios, recuperó inversión y sentó las bases de una matriz productiva más diversificada”. Toda una defensa de su programa que más allá de las voces discordantes ha tenido el acompañamiento popular, lo que no implica “negar problemas ni la necesidad de crecer más”.

Para lo que viene el gobernador convocó a “una visión compartida entre el sector público y el privado, entre el sistema educativo, el entramado productivo y el territorio”. Una alianza multisectorial capaz de trascender a su gobierno, aunque -nada inocente- sea él quien la haya moldeado en este tiempo.

Una nueva etapa sobre esta descripción a la que define como “las bases de crecimiento” atadas necesariamente, a la prosperidad del “cambio de paradigma de la economía nacional”. Una espada de Damocles a la que Cornejo cree y se aferra con convicción, pero de la que pocos pueden dar fe de su sostenibilidad y resultados.

* El autor es periodista y profesor universitario.

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