La disputa interna que sacudió durante varias semanas al núcleo del poder libertario parece haberse tranquilizado, posiblemente al haber reconocido sus integrantes que no podían mantener esas tensiones cuando el gobierno recién comenzaba a salir de la parálisis que generó el caso de Manuel Adorni. Punto a favor para el oficialismo en general si se incluye la última sesión de Diputados, con buen resultado para el Gobierno.
Como parte de ese resurgimiento el núcleo duro del poder se ha puesto a planificar el todavía lejano año electoral, en el que el mileismo pretende buscar la reelección del presidente.
En ese plano la voz cantante está siempre a cargo de la hermana de Milei, que al mando de La Libertad Avanza testea el cuadro de situación que se observa en cada provincia del país, en muchas de las cuales pretenden repetir el éxito del año pasado y, si es posible, con candidatos propios en más de un territorio.
Según lo que ha trascendido, sería siempre ideal el modelo implementado en las últimas elecciones en Mendoza, Chaco y Entre Ríos, provincias en las que libertarios y oficialismos locales sellaron firmes alianzas, aunque la posibilidad de trasladar ese formato a otros territorios no esté garantizada.
Otro asunto no menor en el trazado de una estrategia electoral es el referido a las elecciones primarias, que la Nación pretende eliminar definitivamente, aunque sobre dicha postura no hay consenso con sectores aliados que suelen respaldar iniciativas del oficialismo en el Congreso.
La supresión de las elecciones primarias forma parte del proyecto de reforma electoral del gobierno nacional, pero nada garantiza que aun llegando a prosperar en el plano nacional en las provincias ocurra lo mismo. Mendoza es un ejemplo: aquí nadie puede asegurar que el gobernador Cornejo esté dispuesto a suprimir dicha instancia, con mayor razón existiendo la posibilidad de que los varios anotados a sucederlo definan la candidatura bajo ese formato.
Con respecto al desdoblamiento electoral, es una atribución de los gobernadores que éstos suelen utilizar para despegarse del posible arrastre de la candidatura nacional de turno cuando son opositores a la Nación, o siendo aliados si los números de los sondeos no favorecen.
Es otro de los dilemas que deberá resolver Alfredo Cornejo en su debido momento, para lo cual deberá ir evaluando cómo es la evolución de los distintos anotados para pelear por su sucesión, tanto de su “semillero” como ajenos.
Sobre esa posibilidad de fechas propias provinciales también se mantiene atenta la jefa libertaria nacional. Es posible que si la imagen presidencial muestra en 2027 una firme consolidación las pretensiones de arrastre libertario a través de un candidato provincial propio sean más que lógicas.
Si el gobernador Cornejo resuelve, finalmente, desdoblar, lo que significa mantener el calendario electoral de la provincia, pondría en el centro de la escena su gestión. Si, en cambio, se unifica, como en 2025, el mileismo hará valer el peso de su gestión y las posibilidades de un candidato local de su pertenencia (¿Petri?) se potenciarían.
Encuestas que se conocieron durante la semana generaron más dudas que certezas por sus distantes números y lecturas. Queda claro por el momento que el acuerdo entre La Libertad Avanza y Cambia Mendoza persiste y que lo que puede incidir en la resolución de la principal candidatura provincial es el nivel de adhesión ciudadana al presidente y a su eventual candidato, Petri, si, como muchos suponen, el actual diputado decide mantener sus aspiraciones locales.
Por ahora, conjeturas en el aire a más de un año de las elecciones y con un panorama financiero que, de prolongarse, seguramente hará que la relación con la caja nacional esté atenta durante las 24 horas, incluyendo feriados.
Los que corren desde atrás
Ya se sabe que para el justicialismo la partida que deberá afrontar electoralmente no se presenta a simple vista accesible. La excepción puede seguir siendo la provincia de Buenos Aires, donde la figura del gobernador Kicillof claramente sobresale. Desde ahí éste pretende consolidar su transitar hacia las demás provincias, en las que los líderes peronistas locales suelen imponer condiciones cuando el PJ es gobierno, casi siempre con la versión del cacique territorial de turno.
Salvo las excepciones de las provincias gobernadas por alineados con el kirchnerismo, en el resto los que mandan son líderes influyentes que han sabido defender su dominio territorial ganándose la credibilidad de Milei y sus libertarios. La provincialización del peronismo favoreció al actual gobierno.
Y en donde el PJ no es gobierno, como Mendoza, el desgaste de mucho tiempo sin ejercicio del poder derivó en una chatura política asombrosa que impide, incluso, entablar vínculos con facilidad. El justicialismo de nuestra provincia en estos momentos se encuentra prácticamente dividido en no menos de tres fracciones y en algunos de los casos esos sectores conforman ocasionales acercamientos con otros partidos, como ocurre en la Legislatura.
Algunos allegados sugieren que lo más acertado pensando en las próximas elecciones pasaría por sellar una unidad que disimule la opacidad del PJ mendocino.
Persisten los que colocan fichas a favor de Cristina Kirchner, a pesar de su detención domiciliaria, al considerar que desde su un poco desvanecida usina se terminarán definiendo las principales candidaturas, con más razón considerando que en esta provincia milita uno de sus más fuertes brazos políticos, como es Anabel Fernández Sagasti. “Se tienen que juntar, les guste o no”, dicen varios por lo bajo.
Será cuestión de ver qué pasa, porque el pregonado antikirchnerismo que se le atribuye a la mayor parte de los mendocinos curiosamente también incluye voluntades dentro del peronismo local más conservador.
* El autor es periodista. [email protected]