Alfonsín y Milei, en el espejo de la historia

¿Pueden ser equiparables dos figuras tan antagónicas? Para el politólogo Andrés Malamud, la Argentina se rompió con el golpe que terminó con la presidencia de Hipólito Yrigoyen en 1930. “Alfonsín arregló una mitad rota de la Argentina, la política. Milei intenta reparar otra, la economía” dijo en una reciente entrevista.

La hipótesis es desafiante y, cuanto menos, controversial. La plantea el politólogo argentino Andrés Malamud que vive entre Lisboa, donde enseña e investiga ciencias sociales, y Buenos Aires. De ahí que su lente ofrezca una especial perspectiva.

Antes que nada, conviene hacer una aclaración. Si algo no puede decirse de Malamud es que sea un defensor de las ideas libertarias. Dicho esto, vamos a su hipótesis: plantea que las presidencias de Raul Alfonsín (1983/89) y la actual de Javier Milei pueden resultar complementarias para la historia de nuestro país.

¿Pueden ser equiparables dos figuras tan antagónicas? Para Malamud, la Argentina se rompió con el golpe que terminó con la presidencia de Hipólito Yrigoyen en 1930. “Alfonsín arregló una mitad rota de la Argentina, la política. Milei intenta reparar otra, la economía” dijo en una reciente entrevista.

Aceptar esta postulación obliga a realizar un esfuerzo intelectual dado que el tiempo transcurrido permite tener una valoración del significado y de la figura de Alfonsín, mientras que Milei atraviesa los rigores de la coyuntura de su administración con un plan económico que genera incertidumbre, una interna política que sacude su gobierno y las investigaciones de corrupción que complican a su entorno.

Para colmo, el propio Milei desafía el postulado de Malamud. Había criticado al líder radical durante la campaña electoral del 2023, pero después fue más específico: “Lo muestran como el padre de la democracia, siendo que fue partidario de un golpe de Estado”, dijo en un discurso de octubre del 2024, en referencia a la actitud que le atribuye a Alfonsin ante la caída del gobierno de Fernando de la Rúa en diciembre del 2001.

Los datos de la historia ayudan a poner las cosas en su lugar, al menos en términos estadísticos. Desde 1930 a 1983 hubo seis golpes que interrumpieron otras tantas presidencias constitucionales y pusieron a militares al frente del gobierno durante aproximadamente veinticinco años, casi la mitad del lapso. Mientras que desde 1983 a la fecha se sucedieron ocho presidentes elegidos constitucionalmente, sin tener en cuenta dos reelecciones (Carlos Menem y Cristina Kirchner) ni el turbulento período que siguió a la caída de la Alianza (los tres presidentes en diez días que desembocaron en la transición de Eduardo Duhalde).

Hasta ahí, el postulado se sostiene, pero Alfonsin y quienes lo siguieron fracasaron con la economía. Entonces, Malamud decide meter el dedo en la llaga con Milei, cuya administración está en construcción pero que, según su mirada, podría terminar con casi un siglo de una economía quebrada, inestable y sin equilibrio fiscal. “Es irónico, pero Milei podría ser el Alfonsín de la economía” desafía sin beneficio de inventario.

Un pensamiento que se construyó a partir de largas charlas con la politóloga Astrid Pikielny y que desarrollan en “Operación Argentina”, el ensayo que presentaron recientemente en la Feria del Libro de Buenos Aires. La clave que demostrará el acierto de esta perspectiva depende de que el plan de Milei logre consolidar el equilibrio fiscal para el largo plazo, lo que recompondría esa parte de la Argentina que permanece rota desde 1930.

Pero eso no sólo depende del actual presidente. Podría decirse que, hasta ahora, Milei ha logrado un éxito táctico ya que ha convencido a la mayor parte del arco político de que el rumbo es el equilibrio fiscal. “La democracia fiscalista es lo que volvió viables a los países que nos rodean, aunque tengan problemas: México, Uruguay, Chile y Brasil”, explica Malamud.

Las últimas semanas arrojan datos que parecen ir en esta dirección. Por caso, analistas políticos porteños aseguran que, en privado, el gobernador bonaerense Axel Kicillof habla de la necesidad del equilibrio fiscal. En línea con varios intendentes peronistas de Buenos Aires que, en público, critican el “despiadado” ajuste que lleva adelante Milei pero, en la intimidad, lo ven como una oportunidad.

Sintonizan con la respuesta del habitualmente frontal Anibal Fernández durante una entrevista en el streaming Gelatina. ¿Qué dejaría intacto de la gestión Milei si le tocara sucederlo?, le preguntaron. “Todo, no toco nada. Y empiezo a mirar pedacito por pedacito, porque el esfuerzo que le hicieron hacer al pueblo argentino no se puede dilapidar, no se puede dejar de costado. Lo miro y lo consolido, lo modifico, lo mejoro. Lo que sea”, respondió.

“Una parte importante del electorado no quiere regresar a la emisión monetaria y el déficit fiscal” explican consultores que hurgan en el humor social. No obstante, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que releva la Universidad Di Tella muestra que este mayo se registró una baja por quinto mes consecutivo y ya retrocedió 18,7% respecto del mismo mes del año pasado.

Así, la confianza en el gobierno de Javier Milei se encuentra en el nivel promedio más bajo (2,41 puntos respecto del ideal de 5) desde que asumió la presidencia en diciembre del 2023. Este índice lo pone apenas por debajo de la aprobación que tenía Néstor Kirchner (2,42) cuando llevaba treinta meses de gestión y por encima de la que alcanzaban Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández en el mismo lapso.

“El umbral va a ser si el próximo presidente mantiene, por ejemplo, la idea de que el equilibrio fiscal es bueno y solamente hay que agregar equilibrio social, o si considera que, como no hay equilibrio social, hay que romper el equilibrio fiscal”, explicó Malamud durante la presentación de su libro.

Habrá que ver, entonces, cuál cree la sociedad argentina que es el rumbo correcto. Dependerá de cuánta paciencia seamos capaces de tener para aguardar los resultados que se prometen. Recién después sabremos si, más allá de las diferencias, Alfonsín y Milei se dan la mano en el espejo de la historia.

* El autor es periodista. [email protected]

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