16 de noviembre de 2025 - 00:15

Las oportunidades del vino de bajo alcohol en un contexto de caída del consumo

Mientras caen las ventas de las bebidas alcohólicas, las opciones de menor graduación pueden captar consumidores.

La vitivinicultura enfrenta varios desafíos: las ventas en el mercado interno no repuntan, el consumo global de vino viene a la baja y los jóvenes optan por bebidas más frescas. Ante este panorama, los vinos de baja graduación representan una oportunidad de captar consumidores y ocasiones en las que el vino está poco presente.

En la tercera edición del foro El Futuro del Vino Argentino, que se realizó el fin de semana pasado en Mendoza, la especialista en consumo masivo Carolina Núñez analizó qué oportunidades ofrecen los vinos de menos de 10º y cuáles son los aspectos por trabajar para poder posicionarlos.

Núñez detalló cómo es hoy el consumo de vino, con una muestra de 900 hogares, y señaló que el 71% de los relevados en Argentina compra vino al menos una vez al año, lo que marca una penetración similar a la que tiene la cerveza (73%).

Diferencias entre el consumo de vino y cerveza

Una primera diferencia que surge, sin embargo, se vincula con las características del acto de compra. Esto es, qué cantidad llevan los consumidores cada vez que van al supermercado, almacén o autoservicio: casi un litro menos de vino que de cerveza (cerca de 2 litros versus 2,7), lo que considera una oportunidad de incrementar tanto el volumen, como la frecuencia, ya que se adquiere vino una vez por mes y cerveza cada tres semanas.

Otro dato es que un 20% de los jóvenes -los nuevos consumidores- mezclan el vino con gaseosa y un 30% lo toman con hielo, para intentar que la bebida sea menos fuerte y más refrescante.

En cuanto a las ocasiones de consumo, sólo 11% de los consultados afirmó tomar vino fuera de las comidas o como aperitivo, lo que, una vez más, representa una oportunidad para captar.

Carolina Nuñez

Consumo en caída, excepto en una categoría

La analista de Wordpanel By Numerator detalló que el consumo de vino está 13% por debajo de 2022, con una caída que se concentra en el último año. Resaltó que no sólo sucede en Argentina, sino a nivel global. Pero añadió que lo mismo sucedió con la cerveza y que, incluso, el descenso fue más marcado.

En cambio, los aperitivos para diluir, si bien tuvieron una pequeña contracción en 2025, están 15% por encima de 2022. Se trata, reconoció, de una categoría pequeña, pero que va creciendo y toma ocasiones de consumo del vino, y se encuentra poco desarrollada.

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Caso de éxito

Núñez presentó el “caso de éxito” de la cerveza sin alcohol, ya que, si bien tiene un 5% de participación en el mercado de cervezas, la cuadruplicó en los últimos años y crece de manera sostenida, mientras la tradicional va perdiendo un poco, porque capta otros consumidores (los que no quieren o no pueden tomar alcohol) y ocasiones de consumo (cuando se debe manejar).

Una de las preguntas que buscó responder la especialista es si la cerveza sin alcohol “canibaliza” a la tradicional y la respuesta es que, del volumen total de crecimiento, 28% es nuevo (aumenta el consumo de bebidas en general), el 42% resta a otras bebidas sin alcohol -como las gaseosas- y la cerveza con alcohol recién aparece en el tercer lugar.

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La cerveza sin alcohol tiene grandes beneficios para tu cuerpo, gracias a sus ingredientes.

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Vinos de baja graduación

El estudio de Wordpanel By Numerator avanzó en las oportunidades y desafíos de los vinos de baja graduación alcohólica y encontró que hay un alto desconocimiento, pero un 50% de los consultados se mostró dispuesto a comprarlo, lo que marca un potencial importante.

Al analizar las motivaciones y barreras, detectaron que el atractivo de esta categoría es poder disfrutar de un vino, sin el exceso del alcohol, o porque consideran que es más saludable. También, porque el sabor es más liviano o dulce y es más refrescante. Sin embargo, también hay temor a perder la esencia del vino, su consistencia, y que no sea igual el disfrute.

En cuanto a la posibilidad de canibalización, el 56% sostuvo que no resignaría otra bebida para comprar vino de baja graduación. Entre los que sí lo harían, el vino tradicional aparece como la primera opción a reducir, la cerveza regular como la segunda y luego la gaseosa.

Si bien hay oportunidades, la especialista en consumo masivo resaltó que se apunta a un consumidor exigente, que tiene que encontrar varias motivaciones para que elija un vino de baja graduación. Por eso, consideró fundamental definir con claridad el “target” o público objetivo.

También, entender las necesidades de ese consumidor y comunicar muy bien los beneficios de un producto que no es, como la cerveza, cero alcohol.

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