La vitivinicultura no atraviesa su mejor momento, pese a la mejora en las exportaciones de vino en los últimos meses. Con una fuerte crisis de precios y costos, muchos productores atraviesan momentos difíciles y es probable que no resistan hasta la temporada próxima. El precio del vino se ha mantenido igual durante los últimos tres años y algo similar ha sucedido con el de la uva con el agravante de que los costos no solo subieron sino que –muchos de ellos- lo hicieron muy por encima de la inflación.
La Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) presentó su tradicional informe de cosecha en donde analizó los valores finales que salió levantar la uva este año así como el diferencial positivo de bodegas y productores que están integrados. En este caso, dentro del modelo cooperativo pero en líneas generales con la idea de que es casi imposible sobrevivir en soledad para productores que poseen entre 3 y 5 hectáreas debido a las dificultades crecientes del contexto macro y global.
Este 2025 se cosecharon unos 13 millones de quintales lo que fue un 12% menos que la temporada anterior. De ese total, el sistema cooperativo de Mendoza se llevó 2.500.000 quintales lo que en la provincia implica el 20% del total cosechado. En este marco, Nicolás Vicchi, gerente de Acovi, recordó que el cooperativismo vitivinícola realiza un importante aporte al PBG de Mendoza lo que implica, entre otras cosas, la existencia de 10.000 puestos de trabajo en líneas generales.
Esto, a su vez, se traduce en unos $72.000 millones anuales en salarios y unos $15.000 millones de aportes en impuestos provinciales. En cuanto al derrame de este sector –el llamado consumo intermedio vía compra a otras industrias o sectores- suma unos $180.000 millones al año. En este marco, Acovi mostró cuál fue el tipo de cosecha que se impuso este año y cuál fue más conveniente en función de la cantidad de quintales producidos.
Un panorama con blancos y negros
“El año que viene, por lógica, diría que vamos a tener una cosecha menor a la de este”, reflexionó Fabián Ruggeri, presidente de Acovi. Entre las razones que esgrimió es que habrá productores que no van a poder trabajar correctamente los viñedos en esta época clave para el mantenimiento de las vides. “Algunos no van a poder fertilizar, curar o podar”, señaló el también ingeniero agrónomo y agregó que este año se prevé un año más húmedo, lo que podría impactar en problemas fitosanitarios.
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Fabián Ruggeri, presidente de Acovi. Foto: Acovi.
A esta posible baja de la materia prima, Ruggeri recordó que dada la cosecha de este año y el posible incremento de las exportaciones, se podrá sacar algo del stock actual que está alto debido al consumo en baja. Hay que tener en cuenta que quienes ya exportan a la Unión Europea han visto reducido sus aranceles en un 12,5%. En enero de 2027 este porcentaje será 20% menor lo que aumentará las ventas de vino blanco a granel y la posibilidad de sacar tintos y mosto; producto que ha mostrado buenos números tanto de cosecha como de exportaciones.
Esta situación es ambigua ya que si bien el mercado vitivinícola podría mejorar sus condiciones de manera relativa, es probable que muchos productores se queden en el camino. “Nosotros intentamos que nuestros asociados sobrevivan, pero tenemos muchos que tienen solo dos o tres hectáreas”, destacó Ruggeri. Sumó que si estos no estuvieran dentro del sistema cooperativo, hace rato que se habrían quedado fuera del sistema.
Con relación a la posibilidad que abre el acuerdo Mercosur-Unión Europea los profesionales fueron cautelosos. Es que si bien por un lado bajarán los aranceles para ingresar a los mercados de Europa, los vinos de allá también tendrán condiciones preferenciales para entrar a los países del Mercosur. Si bien por un tema de precios no habría riesgo del ingreso de vino foráneo a la Argentina, sí podría incrementarse la competencia en Brasil –uno de los principales mercados de la vitivinicultura argentina.
“El problema no es competir, pero lo cierto es que allá no solo producen con costos mucho menores al argentino sino que, además, cuentan con una industria fuertemente subsidiada”, alertó Vicchi. Entre esas asimetrías –que el sector busca dejar plasmadas para que se corrijan- se aprobó recientemente un subsidio de 6.000 millones de euros para que las bodegas europeas puedan promocionar su vino en nuestra región. Esto, por no mencionar las fuertes dificultades que hoy presenta el sector para financiarse a tasas normales y poder mejorar su productividad, integración o reconversión si fuera necesario.
La cosecha que más rindió
Con relación a los sistemas de cosecha, Acovi comparó los costos de los sistemas manual, mecanizado y asistido. Entre los tres, el último fue la alternativa más eficiente aunque el primero fue el más elegido. En tanto, la cosecha mecanizada fue la más cara y la que mayor aumento interanual tuvo, pero se trató del mejor sistema para las fincas con rendimientos superiores a los 210 quintales por hectárea.
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Nicolás Vicchi, gerente de Acovi. Foto: Acovi.
El informe determinó que la cosecha asistida se posicionó como la alternativa más eficiente en términos económicos. Según los datos analizados, el costo por quintal en uva tinta común fue de $6.853 para cosecha asistida frente a los $7.432 para la manual y los $8.349 para la mecánica. Las dos primeras tuvieron un incremento interanual de 14% mientras la última se incrementó un 37% debido a la diferencia del tipo de cambio.
Entre otros datos que aportó el informe de costos de Acovi se destacó que el combustible se incrementó en un año un 74%, el flete un 36% y que la mano de obra tuvo subas formales cercanas al 30%. Sin embargo, el valor de la ficha subió solo entre 6% y 8% debido a que sin aumento de materia prima ni del vino elaborado, al contratista le costó ofrecer incrementos de salarios. Esta situación se dio en un contexto en el que la mayoría elaboró vino para no tirar la uva, pero no hubo compra de uva a terceros.