10 de febrero de 2026 - 16:13

La inflación en Mendoza en enero fue del 3%, por encima de la de diciembre

El 2026 arrancó con una variación del Índice de Precios al Consumidor que mostró una leve aceleración de la del último mes de 2025.

En la evolución interanual, es decir en comparación con enero de 2025, el IPC registró un aumento del 32,4% en la provincia. Se debe recordar que la inflación en Mendoza cerró con un 29,9% acumulado en 2025, lejos del 107,5% con el que había cerrado en 2024.

A nivel nacional, el IPC registró una variación a lo largo del año pasado del 31,5% y una interanual idéntica a la de Mendoza: también del 32,4%.

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José Vargas, de la consultora Evaluecon, indicó que, según las estimaciones propias, ya habían anticipado que el IPC en Mendoza iba a ser un poco más elevado que el de diciembre, teniendo en cuenta la estacionalidad de enero.

Detalló que, en el primer mes de 2026, el rubro alimentos y bebidas subió por encima de la variación que había registrado en diciembre. Y también tuvieron una evolución mayor otros, como esparcimiento, servicios básicos, atención médica y gastos para la salud, transporte y comunicaciones.

Nicolás Aroma, economista del Cefim (Centro de Economía y Finanzas de Mendoza), señaló que el dato sorprende, porque la suba es mayor de la que estimaban las consultoras privadas y la que había arrojado el REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado, del Banco Central, que había sido del 2,4% para enero).

Añadió que el hecho de que la categoría Alimentos y Bebidas haya subido por encima del 4% -4,7% en promedio en todo el país y 3,8% en Mendoza- “es algo que sentirán directamente las familias y las economías domésticas”.

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Perspectivas

Si bien el Gobierno nacional tiene como una de sus principales metas mantener la inflación a raya, los indicadores, cuando se contraponen con la necesidad de seguir avanzando en el acomodamiento de las cuentas fiscales -lo que implica, entre otras cosas, la reducción de los subsidios a las tarifas de servicios públicos-, no se ajustan tan fácilmente a ese objetivo de gestión.

Vargas planteó que duda que el IPC baje considerablemente antes de abril, por dos motivos. El primero, que se siguen reacomodando las tarifas de servicios públicos. En Mendoza, precisó, ha aumentado la energía eléctrica y, el mes pasado, el valor del transporte público de pasajeros.

“Probablemente tengamos más reacomodamientos de combustibles y, entre febrero y marzo, el inicio de clases, con todo lo que tiene que ver en educación. Así que la inflación difícilmente baje de este promedio hasta los meses de abril o mayo”, concluyó.

Aroma, por su parte, consideró que la inflación en 2026 puede ser un problema para el plan económico, porque el Gobierno insiste en tener un ancla fuerte para controlarla en el dólar y los salarios, pero con el incremento de tarifas podría no ser suficiente; aún sin cambiar la metodología para medir el IPC. De hecho, resaltó que hace ocho meses que el IPC “sube de manera persistente y esa es una luz de alerta”.

IPC de enero 2026

Qué rubros fueron los que más aumentaron en Mendoza

La DEIE difundió la variación general de los precios para enero. Los rubros que más explican este incremento intermensual son: Alimentos y bebidas (3,8%); Esparcimiento (3,7%); Vivienda y servicios básicos (3,6%); y Transporte y comunicaciones (3,6%).

Equipamiento y mantenimiento del hogar registró la misma variación mensual que el nivel general (3%), mientras que otros rubros aumentaron por debajo del promedio: Otros bienes y servicios (2,5%); y Atención médica y gastos para la salud (2,1%). En cambio, Indumentaria tuvo una caída del 0,7%.

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La credibilidad del IPC

Los datos de inflación de enero vienen cargados de cierta polémica, ya que en este primer mes de 2026 debía empezar a aplicarse la nueva metodología de cálculo del Índice de Precios al Consumidor. Sin embargo, unos días antes de la fecha de difusión del IPC de enero, el director del Indec, Marco Lavagna, renunció a su cargo por la decisión del Ejecutivo de postergar la aplicación del nuevo método.

Esto podría restarle credibilidad a un dato que, hasta ahora, sólo había sido objeto de algunos planteos de una parte de la población, que siente que su poder adquisitivo se erosiona a un ritmo superior al que marca el índice; cuya evolución en 2025 se sostuvo por debajo del 3% mensual -con la excepción de marzo, cuando trepó al 3,7%- e, incluso, de mayo a julio, estuvo bajo el 2%.

Vargas señaló que la metodología que viene arrojando esta inflación relativamente baja, “está basada en una canasta sumamente vieja, de hace prácticamente 20 años, que incluso mide la evolución de los precios de servicios de fax o de productos como videocasetera y los famosos cassettes VHS. Es decir, mide una serie de bienes y servicios que ya no existen en la actualidad”.

Si bien señaló que el nuevo método tampoco era tan actual, porque tomaba una canasta de hace 10 años, reflejaba un poco mejor el consumo de los argentinos de hoy que el anterior (que se seguirá aplicando).

“Probablemente, al darle más ponderación a algunos rubros como tarifas de servicios públicos, el número iba a ser más elevado. No mucho más, pero sí iba a arrojar un indicador un poco por encima de lo que venía mostrando. Eso le generó, entiendo, preocupación al Gobierno, que intenta por todos los medios bajarla, y decidió no publicarla hasta tanto los números no le sean lo suficientemente favorables”, analizó Vargas.

El director del Cefim consideró que la decisión de postergar la aplicación anunciada de una nueva metodología –compartida por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia (DEIE), que también demorará la actualización de la canasta de bienes y servicios que se toma como referencia para medir la evolución general de los precios- afecta la credibilidad del índice.

Sumó que esta falta de actualización del índice, para ponderar de modo más realista los gastos actuales de las familias, puede hacer que se refuerce esa percepción de la gente de que la inflación oficial no se ajusta a lo que sucede con su capacidad de compra.

Por otra parte, los salarios, cuando se toma como referencia para su ajuste el IPC no actualizado, empezarán a quedar más desfasados, lo que hará que sigan funcionando como “una de las anclas de la inflación que el Gobierno va a seguir sosteniendo”.

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