6 de febrero de 2026 - 00:00

Indec: error oficial que pudo haberse evitado

El manejo que hizo el Ejecutivo sobre la postergación de las nuevas mediciones resultó totalmente erróneo. La figura del ahora ex titular del Indec quedó expuesta innecesariamente, cuando su desempeño no mereció objeciones en los seis años a cargo.

El recambio de un funcionario público no debería generar mayor estrépito en un sistema democrático estable. Con más razón cuando las partes, el que deja el cargo y quien ejerce sobre él autoridad, reconocen que la baja se produjo en condiciones cordiales y por motivos entendibles.

Sin embargo, podemos comprobar periódicamente que la política en la Argentina continúa llena de intrigas, malentendidos y suspicacias que convierten toda decisión pública en un verdadero conflicto.

Es lo que sucedió, lamentablemente, en torno a la renuncia reciente del titular del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), Marco Juan Lavagna, quien venía ejerciendo ese cargo desde diciembre de 2019, con la asunción del gobierno anterior al actual.

Obviamente, la renuncia sorprendió porque se esperaba, en coincidencia con la difusión del próximo índice de inflación mensual, la puesta en marcha, a grandes rasgos, de un nuevo método de medición, más adaptado a las características de consumo actuales y a la incidencia de los servicios públicos.

Fue el ministro de Economía, Luis Caputo, el que admitió públicamente que tanto él como el presidente de la Nación no estaban de acuerdo con avanzar con el cambio metodológico, que había impulsado el renunciante director del Indec, en un contexto inflacionario como el actual, que no deja de preocupar al Gobierno.

Es que a partir de enero de 2026 se esperaba la aplicación de los nuevos ponderadores, de modo de tender hacia una canasta de consumo evaluativa más actualizada que la que se venía utilizando desde hace años, como señalábamos, con mayor peso en la incidencia de los servicios, que tendrán aumentos que ya fueron anunciados para los próximos meses.

Se estima que con la aprobación de las reformas estructurales que promueve el Gobierno y el sostenimiento del equilibrio fiscal se mantendrán cifras inflacionarias razonables más allá de los ajustes de medición del Indec. De ese modo el daño sobre la confianza en el organismo podría haberse evitado.

Después del escándalo que significó la adulteración de índices durante los años del kirchnerismo, lo que le costó una condena judicial al ex funcionario Guillermo Moreno, el Indec fue normalizado durante la gestión del presidente Macri y mantuvo su línea durante la presidencia de Alberto Fernández, ya bajo la conducción de Marco Lavagna.

Por lo tanto, el manejo que hizo el Ejecutivo sobre la postergación de las nuevas mediciones resultó totalmente erróneo. La figura del ahora ex titular del Indec quedó expuesta innecesariamente, cuando su desempeño no mereció objeciones en los seis años a cargo.

La credibilidad frente al desprestigio de gran parte de la dirigencia política tradicional le permitió al actual gobierno lograr el último y contundente respaldo electoral. Por ello la torpeza cometida con las estadísticas resulta totalmente inadmisible.

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