9 de mayo de 2026 - 00:00

Calificación alentadora en medio de la tormenta política

Mejorar la calificación de la deuda soberana del país por parte de una reconocida calificadora de riesgo de Estados Unidos hizo que bajara el riesgo país y subieran los bonos, una buena noticia para el gobierno y el país, pero que debe ir acompañada de mejoras en la vida común de los ciudadanos y con una razonabilidad política que cada vez se ve menos.

En medio de las turbulencias políticas conocidas, el gobierno nacional tuvo en los últimos días una gran satisfacción en el plano financiero al mejorar la calificación de la deuda soberana del país por parte de una reconocida calificadora de riesgo de Estados Unidos.

Tal avance se dio como respaldo a mejoras estructurales en lo fiscal, financiero y externo, como también por avances en la propuesta de reformas que mantiene la actual conducción libertaria.

Hubo en Argentina rápida repercusión, ya que al día siguiente de la noticia surgida de Nueva York los bonos de nuestro país que cotizan en Wall Street subieron en forma significativa, lo mismo que las acciones de los bancos, preferentemente. Y el riesgo país, demostrativo del nivel de confianza que genera una determinada plaza financiera, bajó en buen porcentaje y quedó en el mejor nivel registrado en los últimos tres meses.

En el plano político, y también en el económico, la nueva calificación supone un respaldo al rumbo fijado por el presidente Milei para su gestión, lo cual también debería abrir paso a mejores negociaciones parlamentarias para otros cambios que el oficialismo desea poner en marcha.

Desde el punto de vista de los analistas, la mejora en la calificación repercute en una reducción de la percepción de riesgo para el potencial inversor. Si la Argentina, como se prevé, necesita volver a los mercados internacionales por nuevos endeudamientos, las tasas de interés que pague podrían ser más bajas.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que hay fondos de inversión siempre atentos a las calificaciones de crédito de un país para la toma de decisión de la eventual colocación de sus recursos.

No obstante, la prensa especializada resalta que el impacto ante el mantenimiento de los niveles de credibilidad en alza no deben verse como una mejora inmediata en la economía real de los argentinos, ya que la calificación “B” alcanzada sigue representando un punto de riesgo alto. La tarea para las autoridades, en consecuencia, pasa por la consolidación del nivel alcanzado para a partir de ahí repuntar hacia niveles que otorguen real seguridad.

Además, el nivel de confianza dado por una agencia debería tener réplica en otras calificadoras, de modo de garantizar que una suerte de corriente creíble para inversores sobre el futuro de Argentina. De lo contrario, será evidente que el devenir político seguirá imperando en detrimento del futuro financiero, con más razón a medida que se acerque el proceso hacia las presidenciales de 2027.

Es indudable que para ello deberá mejorar el día a día del ciudadano común, que pese a las mejoras macroeconómicas y a la menor inflación reduce su consumo como consecuencia de una recuperación que no se advierte aún en el bolsillo.

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