Una encuesta nacional realizada por DC Consultores reveló que la imagen de Javier Milei divide opiniones casi por igual entre los argentinos, pero el gobierno atraviesa una severa caída de confianza y un aumento del malestar económico.
Una encuesta realizada por DC Consultores alerta sobre la desconfianza de la población ante la situación económica. Javier Milei mantiene mejor imagen que el resto del arco político.
Una encuesta nacional realizada por DC Consultores reveló que la imagen de Javier Milei divide opiniones casi por igual entre los argentinos, pero el gobierno atraviesa una severa caída de confianza y un aumento del malestar económico.
El relevamiento nacional de la consultora de Aníbal Urios se realizó entre el 17 y el 20 de abril (2.630 casos) de manera virtual y muestra un escenario de tensión creciente.
La imagen del Presidente se mantiene prácticamente partida: 49,1% positiva y 50,9% negativa. Se trata de un nivel de apoyo alto en comparación con el resto del sistema político, pero sin margen de crecimiento claro.
El dato central es que Milei conserva un núcleo cercano a la mitad del electorado, incluso en medio del ajuste, lo que lo posiciona como el dirigente con mayor sostén relativo. En este recuadro Patricia Bullrich (48,3%) y Victoria Villarruel (47,8%) aparecen como otras dirigentes con mayor imagen positiva.
Mientras que Axel Kicillof, Cristina Kirchner y Sergio Massa, algunas de las figuras del peronismo consultadas, no superan el 30% de imagen positiva. Los outsiders Jorge Brito y Dante Gebel también fueron medidos, pero no tienen mayor incidencia.
Desde enero, la confianza muestra señales de desgaste en el gobierno de Javier Milei:
Es decir, más de 6 de cada 10 no confían en Milei o dejaron de hacerlo. Este es uno de los principales focos de alerta del estudio.
El impacto del ajuste aparece con claridad ante la consulta "Situación económica actual y el modelo de Milei".
Además, la percepción general es negativa: un 67% utiliza términos críticos para describir la situación comercial (como “mala” o “desastre”), contra apenas un 29% de menciones positivas.
Se evidencia una diferencia: hay más tolerancia con la dirección económica que con la forma de gestión política.
En síntesis, el Gobierno mantiene una base sólida, pero enfrenta un desgaste creciente: la demanda social ya no es solo cambio, sino resultados concretos, sostiene Uríos.