La cosecha promedia 11 millones de quintales y se aleja del pronóstico del INV

A poco para terminar la vendimia 2023, los niveles de uva alcanzados en Mendoza y todo el país están por debajo de las proyecciones que había hecho la máxima entidad del vino argentino.

La cosecha promedia 11 millones de quintales y se aleja del pronóstico del INV
La cosecha 2023 estará por debajo de lo pronosticado por el INV. - Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

El anticipo de la cosecha más baja de la que se tenga registro en Argentina poco a poco se va convirtiendo en realidad. Pero, lamentablemente, las marcas indican que el escenario será inferior a los 15.352.900 quintales que había estimado el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) a mediados de febrero. A solo unas semanas de que finalice la corriente vendimia, desde la entidad madre del vino argentino comentaron a Los Andes que el promedio hasta el momento es de 11 millones de quintales.

Martín Hinojosa, presidente del INV, comentó que hacia mediados de esta última semana ya se habían levantado poco más de dos tercios de los que esperaba para este año (7,49 millones de qq en Mendoza). “Lo que quiero es que haya cosecha, no pretendo que la estimación sea exacta. Lo que yo aspiro es a que haya una buena cosecha, y lo digo como productor. Cuando tenés una helada o te cae piedra es muy duro. Lo mejor que nos puede pasar es que no tengamos más tormentas graniceras en este lapso porque es terrible”, dijo el funcionario.

Con una importante marca de las inclemencias climáticas que incluyen heladas tardías y tempranas y tormentas graniceras, el INV había estipulado que este año se cosechara un 21% menos que en la cosecha pasada (19.368.030 qq). Pero en Mendoza el escenario era menor, ya que se esperaba cosechar 10.138.700 quintales, un 23% menos que las 13.243.217 quintales del 2022.

Patricia Ortíz, presidenta de Bodegas de Argentina (BdA), con preocupación, definió la situación como “un desastre”. “La expectativa del INV claramente no se va cumplir. Ya estamos terminando y el número es muy inferior, sobre todo si se calcula que en los últimos diez años lo que teníamos era un promedio de 23 millones de quintales, no solo estamos por debajo del año pasado, que ya fue bajo con 19 millones, sino muy por debajo del promedio”, sostuvo.

Quien también opinó que la cifra cifra de los 15 millones de quintales quedará lejos de la realidad fue Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi). “Los 10 millones son a nivel nacional, pero la situación en Mendoza es mucho más baja, con alrededor de siete millones de quintales y no sé si llegaremos a ocho de los diez millones que se pronosticaron en la provincia. En San Juan había cuatro millones pronosticados y van por unos tres millones, pero la cosecha ya está prácticamente terminada porque iniciaron varios días antes que aquí”, manifestó Ruggeri.

Desde su perspectiva solo quedan tres semanas por delante, donde la actividad no será la más intensa de esta temporada: “Este año no hemos tenido jornadas de cosecha súper intensas, pero sí hemos tenido semanas con más actividad que otras. Nos quedan por delante tres semanas, una con actividad relativamente intensa, la otra con un ritmo menor y la última prácticamente nula”, estimó

La cosecha lleva 11 millones de quintales hasta el momento. Foto: Claudio Gutierrez / Los Andes
La cosecha lleva 11 millones de quintales hasta el momento. Foto: Claudio Gutierrez / Los Andes

Un año complicado

Con las cifras sobre la mesa, el escenario para la vitivinicultura argentina parece por demás complicado. “La verdad que es un desastre, por eso estábamos muy de acuerdo cuando Vaquié dijo que íbamos a destinar 0% para el acuerdo de Mendoza-San Juan para la elaboración de mosto, que luego no se dio. Realmente es un año que, si miramos la macro, donde a nivel país se quiere aumentar las exportaciones, deberíamos elaborar un litro de vino por cada grano de uva que tenemos para poder llegar a los números pretendidos”, consideró Patricia Ortíz.

¿Cuáles fueron los motivos que llevaron a estos números? Para la referente de BdA el factor climático fue lo que más afectó, pero también hay una menor superficie plantada. A eso sumó “la falta de agua en la zona del Este, lo que hace que se rieguen mal los viñedos y los rindes sean menores a los que siempre hemos esperado”, como estimó Ortíz.

Por su parte, Fabián Ruggeri consideró: “Creo que el mercado se va a caer, algo que venimos previendo que estamos deseosos de que no pase, pero es algo inevitable. A los precios que se están pagando la uva, el vino que se libere tiene que aumentar entre un 60% y 70% sobre el precio que está hoy y eso hay que trasladarlo a la góndola, no queda otra. Todo eso en un escenario macroeconómico retraído con 100% de inflación prevista, con paritarias que están alrededor del 70% y toda una inseguridad política importante”.

La cosecha 2023 ha dejado un escenario complicado para la vitivinicultura. - Foto: Claudio Gutiérrez / Los Andes.
La cosecha 2023 ha dejado un escenario complicado para la vitivinicultura. - Foto: Claudio Gutiérrez / Los Andes.

Las consecuencias de una baja cosecha

Para Ortíz, la baja cosecha se va a traducir en un año con complicaciones financieras para la empresas y resignación de participación en el mercado externo: “Con los volúmenes que tenemos, el programa Precios Justos en el mercado interno y sin una modificación en el tipo de cambio, se va a complicar un poco la parte financiera de las empresas. Sobre el tipo de cambio diferencial no tenemos nada. Hubo una reunión donde estuvimos definiendo números y demás, pero falta discutir algunos puntos a los que todavía no se llega a un acuerdo, como la cotización, los plazos y la vigencia”, adelantó sobre el el tan ansiado dólar “malbec”.

“Es muy difícil tener un tipo de financiación de capital de trabajo porque a las empresas se les ha complicado, sobre todo por el aumento del precio de la uva. Para poder hacer frente a eso deberíamos poder tener un periodo de gracia para poder hacer los pagos más adelante con una tasa subsidiada y no perder más de lo que se viene perdiendo. A nivel mundial estamos resignando participación en los últimos años, lo cual es preocupante”, vaticinó la representante de BdA.

En tanto, Ruggeri reclamó sobre el apoyo gubernamental de sector: “La única opción que tenemos como industria es tratar de salir a vender los vinos que existen. Si no tenemos algún tipo de paraguas del Gobierno nacional y provincial en los niveles impositivos que estamos pagando, lo vamos a padecer de punta a punta, donde el sector que paga los platos rotos con más creces es el productivo. Estamos buscando alguna alternativa, pero nos encontramos con gente que está sorda y ciega, especialmente a nivel nacional”, aquejó el presidente de Acovi.

La cosecha transita sus últimas semanas en Mendoza. - Foto: Ignaicio Blanco / Los Andes
La cosecha transita sus últimas semanas en Mendoza. - Foto: Ignaicio Blanco / Los Andes

Opiniones dividas por la importación de vino

Ante la merma en la cantidad de uva cosechada en el país, las bodegas han planteado la necesidad de importar vino para mantener algunos mercados. Así lo entiende la presidenta de BdA: “Hay un principio básico que es que nosotros somos exportadores de graneles, entonces es muy difícil en esa situación prohibir la importación. Imaginate que los países a los que nosotros exportamos, que también son productores, como puede ser Estados Unidos, nos dijeran que no van a permitir la importación. Sería un escándalo en Argentina. Siempre hay que mirar el escenario con una perspectiva general y no se puede hacer lo que a uno le conviene cada año”, argumentó Ortíz.

“Muchas veces, la importación se da para cumplir con contratos que de otra manera se perderían y quedarían en manos de países competidores como Chile o España. No está en la voluntad de nadie la importación ni es una opción, pero a veces hay que recurrir a soluciones de problemas puntuales que se presentan en determinados años”, planteó la bodeguera.

En contrapartida, Fabián Ruggeri opinó que todavía no es el momento para recurrir a la compra de vino fuera del país. “No considero que vaya a ser necesario todavía la importación, porque tenemos todavía herramientas, dependiendo de lo que haga el INV, con las que no es necesario importar vino y pasar perfectamente el año”, manifestó el presidente de Acovi.

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